Carta a mi mejor amiga.

Esta es una carta que saque del libro El Camino de las Lágrimas de Jorge Bucay. Como se darán cuenta es uno de los libros de la biblioteca que recomendamos (todos muy buenos por cierto) y me pareció está carta más que perfecta para el mensaje que queremos transmitir en Mirar al cielo: que nos apoyen, que nos reconozcan y nos den el tiempo necesario. Les comparto, con cariño, Fernanda

 

Por Favor, quiero que sepas que yo necesito que me sostengas. Aunque que no te lo diga y aunque a veces te diga que no. puede que por el momento no sea capaz de pedirte ayuda porque estoy bastante aturdida, pero siempre preciso saber que estás ahí.

Debes saber que yo no espero que me hagas sentir bien ni que hagas que desaparezca mi pena. En este momento nadie puede.

Lo que necesito es que me ayudes a calmarme, que aceptes mi dolor y que seas tan sabia como para soportar tu impotencia cuando no te dejo ayudarme.

manos-amigasSi no puedes llamarme porque no soportas tu dolor o no quieres aguantar el mío, dímelo. Yo lo voy a entender mejor que si pusieras excusas de todo tipo.

Espero puedas entender mis enojos y perdonar mis exabruptos.

No eres tú ni los demás los que me enojan. Es saber que he perdido para siempre lo que más quería.

No trates de evitar mis lágrimas. Verme llorar puede ser duro para ti, pero es saludable expresar un poco de mi pena.

Te aseguro que llorar es bueno para mí, por eso cuando me encuentres llorando trata de sentarte a mi lado y dejarme llorar al lado tuyo. ese será un gran consuelo.

No trates de conformarme comparando mi pérdida con  otras peores. Mi pena es mía e intransferible.

No me digas que lo que sucedió fue “porque Dios lo quiso. Oír esto no me consuela en este momento, sólo agrega confusión espiritual y desolación a lo que siento.

No me digas que: “Fue lo mejor que podía pasar” porque sé que no es verdad.

No me digas: “Me imagino cómo te sientes”. Nadie puede. En todo caso, por favor, pregúntame como me siento hoy y yo trataré de contarte.

No me pidas que “deje eso atrás, que olvide y que siga adelante con mi vida. Ésta es mi vida.

Y entiéndeme si no puedo compartir los momentos felices que estás viviendo. Me gustaría poder.

Si quieres  de verdad hacer algo conmigo, intenta ofrecerme encuentros pacíficos… un almuerzo, una tarea hogareña, una hora libre. Yo estoy demasiado herida para poder pensar más allá de hoy para decidir un programa atractivo.

Necesito hacer duelo, sabes.

Necesito ser yo, y no necesito olvidar.

Quiero sólo encontrar una manera de recordar en paz. Te pido que me abraces, que me toques el pelo y que me digas que cuento contigo, que puedes cuidarme y que quieres acompañarme en mi camino. El camino de las lágrimas, tan árido y fantasmal.

Finalmente, amiga querida, te ruego que aceptes mi duelo, sin interferir y que admitas mi sufrimiento sin resistencias. Yo siempre recordaré el amor sanador que me ofreciste.

 

 

 

5 comentarios en “Carta a mi mejor amiga.

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