A veces la amargura tiene un corazón dulce

Creo que las lágrimas duelen más cuando se llora con amargura. La tristeza está a unos cuantos peldaños de la serenidad, mientras que en la amargura hay una mezcla de ira y miedo. Ira por lo que se está soportando, miedo a tener que resignarse.

Mis lágrimas más amargas las derramé cuando al poco tiempo de haberte perdido creí volver a estar embarazada. ¡No podía sucederme eso a mí! Ante la posibilidad de estar embarazada de nuevo, no sentí ni un asomo de alegría, nada de lo que me invadió cuando supe de ti.
Pensé que otra vez me pasaría lo mismo. Y si no me pasaba, no serías tú el que llegara a mis brazos. ¡No serías tú…!

Sin embargo, recuerdo que por un instante me dije: “¿Y si este niño viene a consolarme por la pérdida de su hermano mayor? ¿Y si viene a llenar de amor el vacío que me quedó?”
De repente me pareció algo muy dulce, pero así de rápido reapareció la amargura. ¡Yo te quería a ti! ¡Yo necesitaba que fueras tú!

¡Qué cruel me pareció la vida en ese momento! Me sentí como si pisaran mis heridas.
No estaba embarazada, lo descubrí unos días después, pero jamás he llorado con tanta amargura.

Recordando ese día me doy cuenta de otro sentimiento que se halla en la amargura. Es la nostalgia. Sí, la nostalgia. Y menos mal, porque ese es un sentimiento muy cercano al amor. Y donde hay amor hay esperanza.

La amargura necesita llorarse hasta llegar al corazón, a la herida, a la nostalgia.
Duelen menos las lágrimas de la nostalgia. Llorando así se me hizo más claro que nunca te irías del todo. Que no tenía que resignarme a tu ausencia. ¡Ni siquiera había que aceptar una pérdida! Lo que yo debía aceptar era tu forma de ser. A ti debía aceptarte, hijito. No despedirme de ti. Sólo aceptarte. Acogerte en mi corazón. ¿Y cómo no hacerlo?

La aceptación no tiene nada que ver con el adiós. Lo he dicho muchas veces. No es conformarse. Es permitirse ver con los ojos del corazón y aceptar lo que se ve. Aceptarlo plenamente. Como yo te acepté a ti. Como yo te amo a ti. Sin condiciones.

2 comentarios en “A veces la amargura tiene un corazón dulce

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s