Cuando el camino cansa…

Hay días buenos, hay días malos, hay días re malos y hay días que cansan, que el solo hecho de pensar que tienes que seguir de pie y andando cansa…

Hace unos días platicaba con mi esposo sobre todo lo que ha venido a nuestras vidas desde hace ya 8 meses  y le dije “me siento tan cansada”: cansada de sentir la opresión en el pecho, cansada de tener que avanzar, de sonreír cuando hay días que me siento triste, cansada de extrañarlos, cansada de estar triste… CANSADA, sí, con mayúsculas…

Cuando recién se murieron Joaquín y Víctor Manuel una amiga que vive lejos me mando un mensaje dándome el pésame por mis niños y me dijo algo que en el momento no encontré sentido, pero que ahora recuerdo mucho, me dijo que todo lo que empezaríamos a vivir todo el proceso iba a ser muy cansado y que cuando necesitara parar  y sacar todo lo que traía dentro lo hiciera con ella, que contara con ella. De momento no entendí, juro que no…

Recuerdo que  inocentemente quería que pasara el mes de septiembre para empezar a sentirme mejor y cuando llego octubre me di cuenta que apenas iba bajando de mi nube y no sería así de sencillo, pero también inocentemente pesaba que en diciembre ya me sentiría mejor, de nuevo error,  llego dicieannemariezilbermanmbre y con el fin de año y las festividades me sentí sin fuerzas, demasiado emocional y cansada ahí fue cuando al fin entendí lo que mi amiga intentaba decirme: “el duelo cansa, agota y desgasta”.

En una colaboración pasada  Cecy Miy nos hablaba de como es necesario a veces sumergirse en el dolor, afrontar esa tristeza y darle la cara.

Esta bien sumergirse, darse un chapuzón y después secarte para continuar caminando y aprender a vivir  y a llevar esta marca que nos ha dejado la vida.

Mónica Álvarez en su ultimo libro dice esta frase ” Hemos de tomar aquello que nos sana y nos hace bien , siempre que no estemos violentando a nadie con ello. No  hay reglas. Estamos viviendo situaciones y emociones que nuestros padres jamás soñaron con vivir.” En el libro utiliza esta frase en cuanto a la existencia de un cielo y nuestros bebes de luz en el, de las cosas que necesitamos creer para caminar y seguir con la vida que no para, pero también creo podemos aplicar  esta frase en este caso: a veces es bueno sumergirte en el dolor, tirar la toalla momentáneamente y, después, volver a levantarte con más ánimos y con la premisa de sanar las heridas y seguir en el camino de aprendizaje que nos lleve a vivir una vida si, si nuestros hijos, pero buscando una manera de integrarlos en nuestro día a día y que ello nos haga sentir plenos, alegres y tal vez con una sonrisa en el rostro…

Así que démonos a la tarea de buscar lo que nos sane y nos haga bien, si estamos cansados de caminar permitamos sacar ese cansancio ya sea en forma de lagrimas (muy necesarias), escribiendo si tienes facilidad para ello, o si tenemos a una persona que nos ofrezca su hombro para mojarlo y sus oídos para escucharnos aceptarlo y sacar ese cansancio para continuar nuestro camino un poco más livianos, aquello nos sane y nos haga bien…

4 comentarios en “Cuando el camino cansa…

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