La paz que me ha rodeado

He de admitir que he sido afortunada, cuando mi hijo se fue se portaron muy bien conmigo, los ginecólogos me dijeron que podía quedarme en el hospital el tiempo que quisiera, hasta que estuviese preparada para enfrentar la vida, me trasladaron a otra planta, medio vacía, no me molestaban para nada, me prohibieron las visitas para que nadie me agobiase, me dejaron en paz, con mi pena y mis lágrimas, sin interceder molestando, es más, mandaron una enfermera a quitarme los puntos antes de irme, venía de maternidad a quitármelos, entró en la habitación con un “hola mami” (la costumbre de trabajar en una planta feliz), y al momento me pidió perdón, pero en mi dolor, agradecí tanto aquél error…, aún a día de hoy oigo ese saludo. Me esperaron para mi último adios a mi hijo en el entierro, se respetaron todo mis deseos y necesidades.

Cuando me iba a ir vino mi ginecólogo y le dijo a mi familia el mejor consejo que nunca he oido, “ahora es la república independiente de Emma, no la forceis a nada, ni a comer, que siga su propio ritmo”, y así fue, mi familia siguió esa premisa y yo, hoy día aún se lo agradezco, mi madre venía a casa cada día y me hacía la comida, todo en purés, como a los niños y a los abuelitos, por si conseguía comer 3 cucharadas me llevase el máximo alimento posible, y todos los platos juntos, y nunca me dijo “tienes que comer”, aunque por dentro lo gritase desesperada por verme. Después de intentar comer, cada día durante casi 3 semanas me entraba una migraña horrorosa, me cargaba de pastillas y me acostaba a dormir.

Que afortunada he sido de tener paz por parte de los que me rodean, porque la vida se vuelve muy difícil.

Por las noches oía llantos de bebé, me levantaba y iba corriendo a su habitación para encontrarla vacía, tan vacía como yo.

Ir a determinados sitios es complicado, te vuelves un radar de embarazadas y carritos de bebé, los centros comerciales se convierten en un infierno, cuantas veces me sacaron de ellos destrozada.

Las fechas importantes, no sólo cuando nació, cuando debió nacer, las fiestas importantes, como la navidad, recuerdo ir a comprar 2 caballitos para mis sobrinas con el pensamiento continúo de “porqué no llevo 3?” y llorar en medio de la calle…, los cumpleaños de otros niños, mil fechas que en otra situación pasan desapercibidas, pero ahora no.

Personalmente siempre he hecho lo que me ha pedido el cuerpo, llorar, hablar, escribir, le he contado a mi familia mi historia mil veces y ellos siempre la han escuchado, en silencio, sin intentar quitarle importancia, respetando mi dolor y dejando que lo comparta con ellos.

Pero lo que aún me hace más afortunada es algo que me sucedió el día del entierro de mi bebé, cuando volvimos a casa mi madre nos dejó solos, para que descansáramos y iniciásemos nuestra nueva vida, nuestro proceso de duelo sin interrupciones, nos tumbamos en la cama, exhaustos, mi móvil sonó, no había cogido ninguna llamada todavía, y apenas me habían molestado con ellas, pero cogí el teléfono, lo que oí no lo olvidaré nunca, una dulce voz de niño me decía “buenas noches mami”, yo rompí a llorar y mi marido me quitó el teléfono, resultó ser un niño que con ayuda de su abuela llamaba a su madre que trabajaba hasta tarde y se equivocó, pero esa anécdota en mi corazón ha quedado grabada como que fue mi hijo quien quiso despedirse de mi, el que hizo que sonara mi móvil y no el de aquella mamá…

Soy muy afortundada por tener todo lo que tengo y por haber vivido lo que me ha hecho ser como soy.

4 comentarios en “La paz que me ha rodeado

  1. afortunado trato que te dieron, que bueno que te respetaron y te dejaron caminar a tu ritmo, caminar a marchas forzadas cansa y agobia, y afortunada señal que te mando Victor, que dulce niño mandandole buenas noches a su mami despues de semejante dia… que lindo escrito Emma! gracias por compartir esto con todos!

    Me gusta

  2. Emma creo que también debes tener en cuenta el ” hola mami ” pues aunque no tengas contigo a tu hijo, eres mamá de un hermoso ángel, y ten la seguridad que en esa llamada equivocada,era tu príncipe, son señales que aprendemos con el tiempo, y que bien que te han dejado vivir tu duelo en paz, un fuerte abrazo, Dios te bendiga.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s