Del bebé estrella al bebé arco iris

El término “bebé estrella” designa a las criaturas que no tuvieron vida aérea o apenas, que sólo vivieron en el seno de su mamá. Es una manera poética y empática de hablar de los casos de muerte gestacional-perinatal, y que implica reconocer que existieron y que fueron y siguen siendo importantes para sus papás y para los familiares que mantienen su recuerdo.

Cuando una pareja ya transitó la parte más inmediata y profunda del duelo por su bebé, generalmente llega un punto en el que regresan las ganas de volver a ser padres. Este nuevo ser, hermano del que se fue, llega en unas circunstancias especiales, a través de un embarazo lleno de ilusión pero también de miedos y mucha angustia; unos padres que han perdido la inocencia de la espera.

El término “bebé arco iris” designa la criatura que nace después de la pérdida de un bebé anterior. Es el entendimiento de que la belleza de un arco iris no niega la ferocidad de la tormenta acontecida.
Un arco iris no significa que la tormenta nunca sucedió o que la familia ya no está lidiando con su dolor. Lo que significa es que algo hermoso y lleno de luz apareció en medio de la oscuridad de las nubes.

A la felicidad de la llegada de un bebé sano a los brazos de mamá se une el revivir con fuerza el dolor por la falta del hermano, que se hace más palpable con el nuevo bebé presente en la familia. Aquello que el hermano anterior no pudo vivenciar, estrenar, tener, es vivido por los padres con la llegada del siguiente bebé, el nuevo hermano revive la ausencia del anterior.

Muy a menudo, el parto del bebé arco iris sucede próximo al primer aniversario de la muerte del bebé estrella. Un momento de gran alegría que se solapa con las fechas del drama vivido justo el año anterior. Si el bebé estrella se hubiera quedado, el bebé arco iris no estaría aquí.

Una mamá que ha perdido un bebé se ha culpabilizado por ello muchas veces. Tarde o temprano, en el camino del duelo, llega a “perdonarse” o puede empezar a suavizar este sentimiento hasta entender e interiorizar que no fue culpa suya. Cuando llega el bebé arco iris a sus brazos la culpa aparece de nuevo. No puede estar al 100% feliz con la llegada de este bebé, porque está aún recorriendo el duelo por el hermano muerto. Se siente culpable de no poder ofrecer toda la alegría, felicidad, confianza, inocencia y proyectos de futuro que siente que ese bebé al que quiere con locura merece.

Pasar por la pérdida de un bebé que ha vivido en el seno implica sentir para siempre que no hay control posible, esto hace muy angustioso el embarazo y la posterior crianza del nuevo bebé. La mayoría de madres, aunque su bebé arco iris haya nacido sano y fuerte, verbalizan su miedo a que también muera en cualquier momento, sin previo aviso.

Para el entorno, en cambio, este nacimiento “exitoso” rubrica “un final feliz” a una historia trágica. Sienten que todo se ha solucionado. Pero los padres siguen echando en falta al bebé que murió. Demasiadas veces es difícil de entender para el entorno, pero no lo es tanto si lo comparamos con situaciones que nos cuesta menos entender. Cuando el amor y el vínculo median, no sirve un: “a rey muerto rey puesto”; JAMAS. Si a una mujer se le muere un hijo y el hermano de éste tiene un bebé, nadie va a pensar que “ya está” porque en esa familia ha llegado otro miembro, quizás el primer nieto de la mamá en duelo. Claro que este nacimiento va a ayudar a esta familia, va a hacer felices a muchos, pero eso no quita el duelo, la tristeza y la añoranza por el familiar fallecido de estas mismas personas. Los padres de un bebé arco iris sienten que esta criatura cierra las puertas al recuerdo del bebé anterior para el resto del mundo pero no para ellos.

Cuando una mujer pierde un bebé a las puertas de abrazarlo siente enloquecer, no entiende nada, se siente culpable, desesperada y vacía, traicionada en lo más profundo. No en todos los casos, pero sí en muchos, se siente una necesidad imperiosa de tener un nuevo hijo inmediatamente, no para ocupar el lugar del bebé que se fue, pero su corazón, su esencia, su voz interior gritan la necesidad de un bebé en brazos a quien amar y cuidar. Si el embarazo llega enseguida, los primeros estadios del duelo coinciden con el desarrollo de la nueva vida en camino.

El miedo está presente en todo momento, por si tarda el positivo, por si llega y se repite un fatal desenlace, incluso da miedo que salga todo bien por si ha sido demasiado rápido el nuevo positivo y la mamá siente que le van a fallar las fuerzas o una vez en cinta no se siente preparada aún.

La presión del entorno para que la mama se embarace cuanto antes y “borre” lo imborrable no ayuda en nada. Siempre es recomendable ser respetuosos con la intimidad y las decisiones de la pareja, pero en estos casos, más si cabe. Este hecho hace que algunas parejas nieguen estar buscando cuando en realidad sí están en ello y es lo que más anhelan.

El miedo , el pánico, la angustia se apropian de la mamá en cuanto ve el positivo, con mayor fuerza en la medida en que se acerca la fecha del fatal desenlace anterior. Surge la dificultad de conectarse con este nuevo bebé y añade a la madre desasosiego. El miedo y la incertidumbre lo invaden todo. Y traspasada la fecha temida, la situación no mejora como era esperado.

Según cómo fuera el parto anterior, queda impreso en la mamá el terror a parir al nuevo bebé. Muchos partos de bebés estrella transcurren con un acompañamiento poco adecuado, sin empatía, e incluso con violencia obstétrica añadida. Muchas veces se llega al nuevo parto con un Trastorno de Estrés Postraumático no diagnosticado ni tratado.

Todo el mundo está muy contento con el nuevo embarazo, porque significa que la mamá “está mejor”, pero la mamá sigue llorando al bebé fallecido. Es duro seguir no teniéndole.

Es fundamental que los profesionales que acompañan el embarazo y parto de bebés arco iris se preparen para ello.

Muchas embarazadas en estas circunstancias tienen miedo a que les dificulte el parto el hecho de tener en mente al bebé fallecido. Pero es inevitable. Es bueno que sepan que no es malo para el parto sentir que el bebé anterior lo impregna todo, va a ser así y esto no va a impedir que el nuevo bebé pueda tener un buen descenso y un buen recibimiento.

“ ¿Por qué lloras si has tenido un buen parto y un bebé sano y precioso?” Muchas mamás se quejan de esta pregunta que se repite demasiado a menudo. Sienten que todo el mundo se ha olvidado del bebé que se fue, que su dolor no lo entiende nadie.

Es importante escuchar la voz de las madres, los testimonios arrojan mucha luz a lo que sienten.

Hemos seleccionado el relato de Núria Collado, una mamá que habla en primera persona de esta vivencia:

(TESTIMONIO CEDIDO POR NURIA COLLADO, EXTRAIDO DEL FORO “SUPERANDO UN ABORTO”

http://superandounaborto.foroactivo.com/

La llegada de la hermana pequeña de Álvaro, mi Celia.

Cuando perdí a Álvaro creia que enloquecía de dolor, no entendía nada, no sabia por qué, me sentia culpable, hundida y desesperada, tenia a Julia con tan solo año y medio, pero queria también a mi hijo, el cual ya tenia su sitio en la familia. Al poco tiempo de perder a Álvaro enseguida sentí que quería tener un nuevo hijo, no para ocupar el lugar de Álvaro, pero mi cabeza, mi corazón mi cuerpo me pedían tener un nuevo hijo. Al darme luz verde mi embarazo llegó enseguida, sabía que iba a ser duro pero sinceramente no creia que lo iba a ser tanto durante todo el embarazo…Mi vida se paralizó, no sabía qué hacer o no hacer para que todo fuera bien, el primer trimestre con el miedo de que es el más “dificil”, el segundo trimestre, terrorífico_ era el trimestre en el que perdi a Álvaro_, recuerdo tener pánico, muchísimo miedo, un miedo que en la vida había experimentado y el tercero por la angustia de que pudiera pasar algo, un embarazo muy difícil, no podía contactar con mi hija, no podía hablar con ella, no podía involucrarme con ella por miedo a que se fuera y a volver a pasar por ese dolor… Me apunté a un curso de canto prenatal, para poder comunicarme con ella, pero me seguía dando miedo hablar con ella y a la vez me sentia tan mal…

Todo el mundo, estaba muy contento por mi nuevo embarazo, porque para ellos era saber que “me encontraba mejor”, seguía llorando a mi hijo, recordándolo y pidiéndole que nos cuidara, llegó su primer cumpleaños, días antes de mi FFP de Celia, qué duro fue, que duro sigue siendo no tenerle, en ese momento le pedía por favor que me diera un buen parto, que me ayudara, mi pánico al parto era cada vez más grande, sólo me venía la imagen de parir a mi hijo sin vida, ese silencio, esa frialdad…pero gracias a mi hijo, me puso en el camino a dos matronas a las cuales las expliqué mis miedos y supieron entenderme perfectamente e hicieron que el nacimiento de Celia fuera maravilloso, cuánto ayuda un poquito de empatia y cuánto ayuda que te traten bien!!!!

En mi dilatación y en mi parto, Álvaro estuvo muy presente, pensaba constantemente en él, sabía que me estaba acompañando más que nunca, y cuando cogí a mi Celia y me la puse encima llorando… sabia que él también estaba encima de mi.

Los sentimientos siguen siendo contradictorios, estoy feliz con mis hijas, pero mi hijo sigue estando muy presente, duele, duele muchísimo que todo el mundo se haya olvidado de él, y que ni siquiera te permitan llorarle, mi hermana me dijo una vez que me pilló llorando, “no se por qué lloras has tenido un buen parto, la niña está preciosa y sana” y te sigues dando cuenta que tu dolor no lo entiende nadie.
Abrazo y beso mucho a Celia y pienso que muchos besos son para Álvaro, a veces la abrazo y lloro desconsoladamente al recordar a mi niño, y encima me siento mal por ello… En ocasiones estoy harta de sentirme mal, menos mal que aquí me siento comprendida y no un bicho raro, como la gente me hace creer!!! simplemente porque hable de mi hijo que se fue.

Sé que el dolor se va apaciguando, pero en ocasiones es duro pensar que esta pena siempre estará y que tu hijo nunca volverá, pero os digo que estoy feliz con mis hijas, que mi hijo ocupa su lugar, y tiene también su espacio de tiempo en el día al igual que lo tiene Julia y Celia.

Que me doy cuenta que mi vida cambió y que nunca seré la de antes.

Autor: M. Angels Claramunt
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Pediatic, salud, educación y crianza

Un comentario en “Del bebé estrella al bebé arco iris

  1. He cierto que he derramado lagrimas por el articulo y la narracion… A veces quisiera que todos pasaran por esto para que dejaran de decir estupideces y pensar que el tiempo cura todo… O que otro bebe cura el dolor…

    Pero despues me volteo a ver, veo mi condicion y mis lagrimas y vuelvo a pensar que no le pase a nadie, pues es algo que nadie debe experimentar …. Nisiquiera nosotros… pero no es asi… y sigue el dolor y la frustracion… Y siempre seguira….

    Un abrazo sincero a Nuria y decirle que la entendemos muchos… y que el significado de un abrazo honesto y largo.. son una pequeña pildora para este enorme laberinto de dolor…

    cuidate y cuida a tus pequeñas… Alvarito hermoso… solo lo sentiste tu y eso lo hace mas especial..!!!… Pues estuvo aqui para recordarte muchos significados olvidades de la vida y a hacerte especial sobre todos nosotros…

    Un abrazo…

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