No me alegra la felicidad ajena

No me alegra

Unos ojos grandes me sonreían desde una carriola, en la mesa contigua. Yo también le sonreí, no pude evitarlo.

… como 3 meses, ¿tú crees?

¿Perdón? no te escuché– le dije a mi amiga, que tenía más o menos 5 minutos hablando sin parar, y en algún momento me perdí de lo que estaba diciendo.

Te decía que Luciana ya tiene como 3 meses de embarazo. Está increíble, ¿no? otro sobrinito, soy la más felíz.

Sí, que padre…

También supe por ahí de que Ana acaba de tener a su bebé hace como 2 semanas. Y que quedó gordísima la pobre. Y la esposa de Diego, se enteró apenas antíer de que están esperando bebé de nuevo. ¡Ya el tercero! Francamente, con tanto embarazo de conocidos, creo que yo misma ya me estoy animando, jaja, tal vez este mismo año.

Lo único que faltaba. Que también Tanya, mi mejor amiga, se embarazara. Suficiente tenía ya con que ella se tomara tan a la ligera darme esas noticias, que creyera que ya no me afectan. Que supusiera que a mí me va alegrar la felicidad ajena.

De nuevo me perdí de lo que mi amiga estaba diciendo, abstraída en mis tristes pensamientos. La risa del bebé de la carriola me regresó de golpe a la realidad. Muy irónico, realmente.

– Bla, bla, bla, el baby shower, bla, bla, bla, el bautizo, bla, bla, bla…

En ningún momento se dio cuenta de que yo no le estaba contestando. Francamente, ¿qué podía decirle sin sonar maleducada?

Solo me dediqué a mirarla y a asentir, mientras le daba sorbos a mi café que ya estaba frío.

¿Es que últimamente todas las pláticas de la gente tenían que ver con bebés y embarazos? Cada que me enteraba de algo así, me sentía, no sé, traicionada. ¡Qué tontería!, ¿no? Sé que las cosas que hacen las personas cercanas ( como embarazarse ) no son para herirme, que no todo gira en torno a lo que me pasó.

Lo sé, pero eso no evita el sentimiento.

El mundo entero se embarazaba y tenía hijos sin ningún problema. Todos tenían embarazos perfectos que llegaban a termino, y culminaban con un bebé sano, rozagante. O dos.

Todos los embarazos, menos el mío.

_____________________________________________________________________

El bebé de Sergio va  a ser niño, ¿tú crees? -Me dijo mi esposo, con una sonrisa enorme.

No sé que esperaba que le contestara, sinceramente. Creo que se sorprendió muy genuinamente cuando le contesté con un desganado:  ¿Ah, sí? y luego no comenté nada más.

Cuando el silencio se le hizo incómodo y ni la música del estéreo del coche pudo llenarlo, me dijo:

– ¿Qué pasó?

No me acuerdo a dónde íbamos, solo recuerdo nítidamente la sensación que me dejó aquel comentario. Yo nunca pude alegrarme al saber el sexo de mi bebé, porque de lo que me enteré en el ultrasonido es de que estaba muerta.

Era una niña, pero eso lo supe en la sala de partos.

Solo pude contestarle con una mirada triste. Voltee la cara hacia la ventanilla.

– Ay, perdóname…

Se dio cuenta de su error muy tarde. Ese simple comentario logró amargarme el resto del día.

Yo podía entender que se emocionara, después de todo era el hijo de su hermano. Tenía 2 meses menos de gestación que nuestra bebé. A mí solo logró reabrirme la herida.

De todos modos no importaba, me iba a enterar tarde o temprano de la “buena noticia”, ¿no?

Puedo decir con toda seguridad que nunca había llorado tanto en mi vida. Si alguien me hubiera dicho que era posible que tal cantidad de lágrimas pudieran verterse día y noche y no sentir paz de todos modos, creo que no lo hubiera creído.

Habían pasado meses y a veces sentía que seguía estancada en el mismo sitio.

La gente seguía con su vida y se extrañaba de que yo no pudiera seguir, de que no olvidara, de que siguiera llorando a la menor provocación, de que no me alegrara la llegada al mundo de más bebés.

Era el vacío que nada lograba llenar. Eran las muchas noticias de más nacimientos o embarazos en la familia, de los amigos, del mundo entero.

Todos podían tener bebés, ¿por qué yo no pude esta vez?

De repente entendí que esa frase hecha de que los nacimientos son “ un milagro de la vida “ es verdad. Me parecía milagroso porque a lo largo de un embarazo sin aparentes problemas cualquier cosa puede suceder, en cualquier momento.

Pero aun así nacen tantos niños cada minuto que la gente no se da cuenta del milagro que les acaba de ocurrir. No se dan cuenta, creen que es normal y lo que obviamente debe pasar.

Yo era así, hasta que de la más triste forma aprendí que las cosas raramente son tan simples.

Los días transcurrían todos iguales, yo no tenía ilusiones para el futuro.

Estaba eternamente cansada de sobrevivir a mi propia vida y de tratar de engañarme a mi misma diciéndome yo podría superarlo sola. En realidad no tenía ganas de superar nada, la verdad, lo que yo realmente quería, era regresar al pasado y tratar de arreglar mi presente.

Aunque, pensándolo mejor, si pudiera regresar al pasado sabiendo como iba a terminar todo, ¿de todas maneras habría hecho algo al respecto, como, por ejemplo, evitar embarazarme?

Definitivamente no.

Si pudiera pedirle algo a la gente, algo piadoso de su parte, sería que por favor, no esperen que me alegre con esas noticias. Acaban de pasar unos pocos meses de mi pérdida.

Para mi es algo sobrehumano.

9 comentarios en “No me alegra la felicidad ajena

  1. Milagro de vida… no pudiste definirlo mejor, es un milagro aun cuando todo va bien la vida cambia en menos de 1 segundo. Ver por la calle a mujeres con sus enormes pancitas, bebés, que podrían tener la edad de tu hija, eso revuelve los recuerdos, los sentimientos y todoooo.

    Yo también aprendí que la vida no es tan simple, yo vivía en un mundo de color Rosa y de repente se volvió en tonalidades grisáceas, mi mundo se derrumbo, todos esos planes de futuro nunca existieron en verdad y es lo mas difícil de superar.

    Un abrazo Mami…

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  2. Nunca olvidare a mi Amada Esperanza, así le nombramos, el año pasado. En temporada de Día de muertos es costumbre poner una ofrenda en su honor, ese mismo año partio en Mayo y cuando llego la temporada de noviembre, descubrí dolorosamente que no le habíamos puesto un nombre con que invocar su recuerdo, así que le escribi lo siguiente que quiero compartirles y que me ha ayudado a seguir adelante :
    Dicen los tanatólogos, que es bueno hablar de tus duelos, hablar, hablar, para sanar. Y yo estoy que afloro emociones por doquier, hoy le escribi a mi bebé y coincidentemente y sin falta una pequeña mariposa blanca revoloteaba a mi alrededor y un poco mas allá una mariposa grande de color amarillo, aquella mariposa que la tradición familiar en esta época y después de sepultar a un difunto, indica que es el alma de tu ser querido

    Amada Esperanza.
    Por: Rosalba Roque
    Me alegra que estés aquí…
    Te fuiste sin un adiós, sin ver tu rostro,
    No me dejaron tocarte…
    Te fuiste sin un nombre para aclamar tu presencia …

    Hoy con la luz de una candela te llamo,
    Pido a la eternidad y a mi padre,
    que también se ha ido, te traiga en sus brazos.

    Pedazo de mi corazón, carne de mi carne,
    Hoy te invito a que pases a mi mesa y disfrutes
    De lo que hoy tengo para ti:
    Mis brazos llenos del amor que te guardé,
    Fruta y dulces todos para ti,
    Juguetes que tus hermanas comparten
    Y la amorosa esperanza de tu padre.

    Y así con todo nuestro amor que tenemos para ti ángel mío
    te nombramos Amada Esperanza…

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  3. Esto lo escribí a unos pocos meses de la muerte de mi nena. El sentimiento al respecto ha cambiado, sí, porque ya no siento la urgente necesidad de irme corriendo de un lugar donde haya embarazadas o bebés ( aunque tampoco me entusiasma todavía estar en un escenario así, de hecho, desde entonces no he vuelto a poner un pie en un baby shower ); ya no me siento triste todo el tiempo ni por todo. En algún punto del camino volví a sonreír sin sentirme culpable y empecé a disfrutar de nuevo de mi vida, de mi hijo mayor, de las cosas que antes me gustaban, a hacer planes para el futuro.
    A casi 4 años de mi pérdida puedo decir: ¡estoy viva de nuevo! aunque todo lo que aprendí con esta experiencia me acompañará para siempre.
    Quise compartir estos sentimientos que tenía muy al principio del tortuoso viaje de mi duelo, porque ahora se que era normal y que no me hace una mala persona haberlos sentido. Y si a alguien le pasa lo mismo por la cabeza, espero que leer esto le sirva de ayuda.
    ¡Un abrazo!

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  4. Lisbeth, me identifique muchisimo con tus palabras… Una vez quise escribir algo relacionado pero mi esposo me hizo borrarlo… Porque era un sentimiento muy feo… Incluso comence a sentirme mal por sentirlo… Pero esque a veces hasta coraje sentia cuando me daban una noticia de esas. Y me desespera que quieran que vaya a todo normal… Y al mes de perder a nuestro bebe nos pidieron que fueramos padrinos de bautizo… Amo a este ahijadito pero fue de las cosas mas dificiles que pudieron haberme pedido…se suponia que mi Gusi seria bautizado en esa misma iglesia… Y en su lugar solo volteaba a lado del altar a ver su nichito mientras bautizaban a mi ahijado…

    Ya no siento tanto coraje al recibir este tipo de noticias aunque tampoco es que me alegre como antes… Baby showers… Ni de broma puedo ir aun! Y tienes razon… “Un milagro de vida”… Y creo que mucha gente no se da cuenta de tal milagro.. Porque como tu dices… Ni yo me habia dado cuenta…
    Y me enoja que quieran que dea yo como antes… Si no soy como antes! Y no stoy lista aun para vivir como antes… Me desespera mucho que me lo pidan y me digan que la vida sigue… Aunque se que si… Suficientemente dificil es adaptarme a mi nueva vida como para q me lo digan sin sentir nada…

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  5. Yo también me identifico mucho con tus sentimientos que tenías, Lisbeth. Recién son 4 meses que nuestra hija Yanua se fue, y hay tantos embarazos y bebés alrededor también. El hijo de mi vecina nació 4 días antes de mi hija… Pero también hay gente que se da cuenta y preguntan como me siento con la noticia del embarazo de una amiga, o que ven la tristeza que viene a veces mirando a sus bebés…
    Y lo del “milagro de la vida” es my cierto, he pensado mucho en esta frase también, antes todo parecía muy normal, igual que el nacimiento de mi primer hijo, así que en el segundo embarazo no pensé nunca en que algo podría ir mal…
    También me alegra que ahora estás “viva”, como dices, y puedes disfrutar de tu vida, claro, siempre con la memoria y la experiencia muy presente.
    ¡Gracias por compartir, un abrazo también!

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    • Dante:
      No se exactamente cuales sean tus problemas o tu historia, este relato no trata de darle consejos a nadie, pues no me siento con ninguna autoridad para darlos. Simplemente es un reflejo de lo que muchos sentimos cuando nos acaba de pasar lo peor que puede pasarle a alguien; pero es un punto de vista mu subjetivo de como yo lo viví.
      Esto era lo que yo sentía el primer año de la muerte de mi hija y mis sentimientos han cambiado mucho desde entonces, gracias al tiempo transcurrido, pero sobre todo a los grupos de apoyo y la terapia psicológica.
      Yo solo espero que alguien que esté pasando por lo mismo pueda sentirse un poco identificado con el proceso y saber que no se está volviendo loco, que es normal tener esos sentimientos, nada más, a mi me hizo falta mucho eso cuando mi perdida era reciente.
      Si necesitas apoyo o ayuda, hay gente especializada que te lo puede dar. Aquí solo contamos las cosas desde nuestra vivencia, pero seguro si sigues leyendo las demás entradas, tal vez encuentres algo que por lo menos te conforte un poco.
      Saludos.

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