Incompatible con la vida

 

maria

” Ya no tiene latido cardiaco. Además tiene Hidrops fetalis, eso significa que no es compatible con la vida.”
Mis lágrimas comenzaron a caer. Con esas simples y aterradoras palabras empezó la pesadilla.

Hoy quiero compartirles como fue que empezó todo, porque justo hoy, 26 de marzo, pero de 2010, un pedazo de mi alma se fue al cielo con María, mi hija menor. Es un aniversario triste, pero como tal, hay que recordar lo que pasó en su breve paso por esta tierra.

Yo no la estaba esperando, pero llegó; y desde el principio tuve mucho miedo porque cuando tuve a mi primer bebé ( Angelo, que ahora tiene 11 años ), todo fue perfecto en el embarazo, hasta el día que iba a nacer y me dio preeclámpsia, que afortunadamente diagnosticaron a tiempo los doctores.
Fue una cesárea de emergencia y el niño nació muy bien, pero los doctores me dijeron que era peligroso si volvía a embarazarme porque el antecedente estaba ahí y podría pasarme lo mismo en cualquier momento del embarazo.

En fin, que pasaron 7 largos años desde ese acontecimiento, y en noviembre del 2009, quedé embarazada nuevamente. La verdad yo me enteré hasta principios de diciembre ( justo el día del cumpleaños de mi esposo, el 8 ) y tomé la noticia con mucho recelo, y antes de alegrarnos, mi marido y yo nos asustamos mucho.
Pero al mismo tiempo, nos informamos y cuando supimos que había esperanzas de que todo saliera bien,con una gran mezcla de sentimientos, comencé a asimilar la noticia.

No le contamos a nadie, queríamos esperar un poco; pero en el 25 de diciembre tuve sangrado y me llevaron al hospital. Me hicieron un ultrasonido y me dijeron que no veían al bebé; pero que el cuello del útero estaba cerrado y que ya había pasado el problema. Que seguro no lo veían porque estaba muy chiquito y que en cuanto pudiera, me hiciera otro ultrasonido con un aparato mejor que el que tenían ahí. Me recetaron unas pastillas y reposo absoluto.
En medio de esta tristeza fue que se enteraron mis familiares de que estaba embarazada. Yo tenía tanto miedo, pero a pesar de todo ya había comenzado a hacerme ilusiones con mi nuevo bebé.
A los 2 días fui a otro ultrasonido donde por fin pudieron ver al bebé, y me dijeron que no había ningún problema con él. Le contamos entonces a Angelo que iba a tener un hermanito ¡y se puso tan feliz!
Aún me acuerdo y se me encoge el corazón.

Luego de unos días, todo empezó a ir mejor. Tuve varios controles, más de los normales por lo del antecedente de la preeclámpsia. El bebé estaba creciendo, su corazón latía y ya no hubo más sangrados. Aunque yo me sentía muy mal, con las molestias del embarazo, nauseas sobre todo.
La verdad es que yo estaba muy quejumbrosa porque me sentía eternamente cansada y todo me daba asco, cosas que con mi anterior embarazo no me habían pasado. Yo lo atribuí a que entonces era mucho más joven y por eso no me sentí mal como con éste.
De haber sabido lo que iba suceder, no me habría quejado tanto.

Así pasó el primer trimestre, y yo pensé que todo estaría bien. Cuando fui a mi consulta de rutina del cuarto mes ( un par de semanas después del día que me tocaba por motivos de trabajo ), mi esposo y yo íbamos felices porque me tocaba ultrasonido e íbamos saber por fin el sexo del bebé; yo para entonces ya sentía como se movía y había leído que ya son capaces de escuchar y reconocer la voz de su mamá. Ya no tenía nauseas y me sentía perfecta de salud. La pancita ya se me notaba mucho y días antes mi hermana me había hecho el primer regalito para mi bebé. Acababa de entrar la primavera, era un hermoso y soleado día. Unos días antes, mi aniversario de bodas. Eramos tan felices.

El hermano de mi esposo también iba a ser papá de nuevo y ese día su mujer también fue a consulta, su bebé tenía 2 meses menos de gestación que mi la mía. Irónicamente, la cuñada de mi esposo tuvo muchos problemas en su embarazo, incluso le llegaron a decir que su bebé tal vez no se lograría.
Pero ahí estábamos las dos parejas, saliendo a la misma hora a la consulta, aunque todo acabaría muy diferente para nosotros.

Ese día, todo pasó de ser felicidad absoluta a la más infinita tristeza… la doctora no pudo encontrar el latido de mi bebé y me mandó al ultrasonido de emergencia. Ahí fue donde nos dijeron que el bebé había muerto, que su cuerpecito estaba lleno de líquido, que se había hinchado todo y que eso era incompatible con la vida.

Yo no podía creerlo, estaba ahí, escuchando eso, cuando yo no sentí ninguna molestia en ningún momento, con mi bebé muerto en mi vientre a los cuatro meses y medio de gestación. Todo parecía tan surrealista.
El mundo se me vino encima, es increíble como todo cambia de pronto, hacía unas horas yo estaba tan feliz y ahora salía de la sala de ultrasonido sabiendo que iba a ir al hospital a parir a mi hijo muerto. Fue muy traumático. Empecé a llorar, después a gritar.
Ni siquiera preguntamos ya el sexo del bebé.

Salimos de la sala de ultrasonidos en piloto automático. Afuera estaban esperando turno señoras que aún tenían a su hijo vivo en su vientre, y mi vientre en cambio, hasta unas horas antes desbordante de vida, ahora era solo un ataud.

Mi esposo y yo lloramos todo el camino al hospital. Le hablamos a su familia y a la mía para dar la triste noticia y encargarles que fueran a recoger a Angelo a la escuela, pero que no le dijeran nada aún.

Estuve en trabajo de parto toda la tarde y parte de la noche. Estuve en un cuarto privado ( siempre he agradecido esto ) platicando con mi familia y acompañada de mi esposo, por momentos sintiendo que nada de eso estaba pasando. Todo el tiempo muerta de miedo y de dolor, físico y en el corazón, pero sobre todo recuerdo el frío…
Mi María nació como a las 12 de la noche o un poco después. No pude verla, aunque los doctores me dijeron que podía hacerlo si quería. No fui capaz de abrir los ojos. Los doctores me dijeron que era niña y que tenía algunas malformaciones en su cuerpecito, debido al líquido que había absorbido. Eso es algo de lo que me arrepiento enormemente, pero en ese momento no creí soportarlo y no quería que la única imagen que mi cabeza tuviera de ella fuera la de su cuerpecito ya sin vida, más bien quería recordarla tal y como me la había imaginado.
Lo único que quería saber en ese momento era si mi hija habría sufrido, cuando me dijeron que era poco probable, que solamente se había quedado dormidita, eso me reconfortó un poco.

Pero lo peor fue cuando regresé al cuarto. Escuchaba a los demás bebés llorando en las otras habitaciones y la mía estaba muerta, y saldría de ahí con los brazos vacíos y tenía miedo y frío y no sabía como iba a poder vivir después de eso. ¿Y cómo le iba a decir a mi hijo que su hermanita se había muerto? No hay forma fácil de decirle eso a nadie, menos a un niño de 7 años.
Mi mamá se quedó conmigo a hacerme compañía esa madrugada en el cuarto de hospital.
Yo fingía dormir para no preocuparla más. Luego me enteré que ella tampoco pudo dormir nada esas horas. Mi mamá, que muchos años antes había sufrido dos experiencias tan tristes como la mía.

Fue lo más triste y sin duda la peor experiencia que me ha pasado en la vida. Es en verdad indescriptible lo que sentí, lo que aún siento. Me fui para casa de mis papás a recuperarme y a seguir un tratamiento largo de un montón de medicinas y vitaminas porque en el proceso perdí mucha sangre.
Bueno, no solo sangre, también perdí un gran trozo de mi corazón.

Mi esposo llevó a cremar a nuestra bebita acompañado de sus papás y hermanos, porque yo aún estaba muy débil físicamente y muy frágil emocionalmente. Cuando regresó, me dijo: – Ya le puse nombre, se llama María, ¿ está bien ?

Claro que estaba bien, más que bien. María era un nombre perfecto, y ahora nunca lo sabré, pero de haber nacido viva tal vez le habríamos escogido el mismo nombre.

Fueron días terribles, de querer estar muerta, a pesar de que estando en el quirófano le pedí a Dios tanto que me dejara vivir para estar con Angelo. Pero supongo que este es y será siempre, un camino plagado de contradicciones. Fueron semanas, meses, de dudas, de preguntas sin respuesta, de culparme de lo que había pasado, de odiar a la vida, a Dios, a mi misma.
De no poder ver a otras embarazadas ni a otros bebés. De no encontrarle el sentido a seguir viviendo.
Y luego llegó la incomprensión de la gente, los comentarios desafortunados…

El embarazo de mi concuña llegó a termino sin ningún contratiempo unos meses después, y a mí me recordaba todo el tiempo que mi hija no estaba y ya nunca estaría conmigo.

Ese bebé llegó a alegrar la vida de todos en la familia de mi esposo, quienes, a mí me parecía, habían olvidado muy pronto a la mía. Y eso me ponía peor.

Ese día, 26 de marzo de 2010, para el mundo debía convertirme en madre de nuevo. Pero no fue así, porque mi hija estaba muerta.
Estaba muerta, claro, pero no por eso dejaba de ser mi hija.
Parece que la muerte nulificó para todos su existencia. Para todo el mundo, yo solamente tengo un hijo.
Y entonces digo que para ellos debí convertirme en madre de nuevo, para el mundo externo, pero no para mí, porque en realidad, yo fui madre de nuevo desde que supe de su existencia, semanas después de que esa niña comenzara a crecer dentro de mí. Y aún lo soy, aunque ella no esté físicamente.
Yo soy la orgullosa madre de dos hijos, Angelo y María.

Y no ha habido un solo día, desde entonces, que no despierte pensando en ella. Y creo que no lo habrá, hasta el día que me muera.

 

 

9 comentarios en “Incompatible con la vida

  1. Hola! Yo tuve la misma experiencia que tú mami, perdí a mi bebé a los 5 meses de gestación… Tampoco quise verlo, pensé que no soportaría recordarlo así y tal vez fue lo mejor. Yo estuve en un hospital general, así que mientras unas 10 mamás cargaban a sus bebés recién nacidos, yo quería morirme. Mauricio, mi Mau, ha sido mi primer bebé… ya hace 1 año y 8 meses de ésto. A él lo amo muchísimo y como dices, todos los días me acuerdo de él, platico un ratito e inicio y termino mi día. Fue y ha sido la mejor bendición que he tenido y siempre lo llevaré en mi corazón, así hasta que nos reencontremos.

    Agradezco este espacio que nos permite desahogarnos un poco y compartir nuestra pena.

    Saludos & ánimo Mami Lisbeth 🙂

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  2. Querida Lisbeth,
    entiendo también como te sentiste y todavía sientes porque yo también soy madre de und hijo, Yari, y una hija, Yanua. Yari está con nosotros y va a cumplir 5 en julio, mientras Yanua se fue, dos semanas después de su nacimiento (a las 38 semanas) en noviembre del año pasado. Igual estuvimos tan felices y no sabíamos nada hasta el parto, después diagnosticaron primero una enfermedad de sangre rara, y unos días después una malformación del corazón. Hasta lo último teníamos la esperanza de una operación, pero al final decidió irse antes… Y si era difícil, decirle a Yari… aunque en nuestro caso, él sabía que su hermana estuvo muy enferma y que tal vez iba a morir y no volver a casa..
    Igual que a tí, me duele ver a las mamas embarazadas o con bebés chiquitos; y hay muchos alrededor. Mi sobrino va a cumplir 1 año la semana que viene, y peor – mi vecina y prima de mi esposo tuve su hijo 4 días antes que yo, y tiene una hija mayor de 5 años también que es amiga de mi hijo… Es el espejo de como estaría creciendo Yanua ahora…y de los hermanos…
    Y, por fin, igual me parece que para mucha gente ya no existe mi hija. Había mucho apoyo de parte de nuestros amigos después de su muerte (y como soy Alemana y vivo en Ecuador, mi familia estaba lejos…), pero ahora han dejado de mencionarla, y – como aquí es usual – me preguntan ¿Cómo estás? ¿Todo bien? Como va a estar todo bien después de lo que pasó… Nunca lo va a estar, y para nosotros, Yanua está presente cada día, en cada comida enciendo una vela para ella…
    Si estaría viva, ahora todo el mundo estaría hablar de nada más que del bebé…
    Creo que hay que decirles a los amigos más cercanos como nos sentimos y que nos gustaría hablar de nuestras hijas y recordarlas. Si alguien, aunque desconocido, me pregunta cuantos hijos tengo, siempre digo dos, un hijo vivo y una hija que murió.
    Si, eres madre de Angelo y María y puedes ser muy orgullosa de tus dos hijos.
    Te mando un gran abrazo!!!
    Corinna

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  3. Leer tu historia me recordó parte de la mía, pero yo no tuve compañía de familiares pues es seguro social y no existe el que alguien te acompañe solo en horas de visita, Tampoco tuve el valor por así decirlo no de ver si no de cargar a mi hija, no quería quedarme con esa sensación si no llevarme la ilusión de como la había imaginado yo, y era tal y como la imaginaba solo que con sus ojitos cerrados, no olvido el momento en la sala de expulsión, el querer oír a mi hija, aun tenía la tonta esperanza de que lloraría y dijera fue un milagro esta viva pero no fue así, llevaba mas de 24 horas sin vida. (y yo 19 horas de labor)
    Mi hermana tuvo a mi sobrina y ella es mi adoración pero siempre que le canto pienso en que esas canciones estarían siendo cantadas para Helena mi hija.
    El camino que nos tocó no es nada fácil, tampoco pude estar en el entierro de mi hija, ella tenia 7 meses yo estaba en el hospital, salí una semana después y aun así no pude asistir al panteón hasta casi cumplido el mes, desde entonces voy cada 8 días, claro hay cierto domingo que no puedo ir pero ella sabe que solo voy a dejar bonito donde descansa su cuerpo porque su alma siempre esta acompañándome.
    un gran abrazo Mami,

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  4. Muchas gracias por sus palabras! habrá quien no lo entienda, pues ya han pasado 4 años, pero a mi me sigue haciendo falta mi hija y así será para toda mi vida. Pero sabemos bien que para nosotras sí es importante recordar el aniversario, por triste que sea, aunque al resto de la gente le provoque extrañeza o incluso incomodidad.
    Las palabras de apoyo siempre se agradecen en estas fechas difíciles. Un abrazo para todas!

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  5. “Pero lo peor fue cuando regresé al cuarto. Escuchaba a los demás bebés llorando en las otras habitaciones y la mía estaba muerta, y saldría de ahí con los brazos vacíos y tenía miedo y frío y no sabía como iba a poder vivir después de eso. ¿Y cómo le iba a decir a mi hijo que su hermanita se había muerto? No hay forma fácil de decirle eso a nadie, menos a un niño de 7 años.”….

    Lisbeth este fragmento me impacto mucho, siento que pude haberlo escrito yo misma, esa sensación, esos sentimientos esa realidad tan fea…. espero que haya sido un buen día para ti y tu familia Lisbeth, son días agridulces los aniversarios y fechas impirtantes…

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  6. Con 37 semanas de gestación perdí a mi hermosa nena, la íbamos a llamar michelle. también le pedía a Dios que me guardara con bien pues tenía otros dos hijos que me esperaban con tanta ilusión de ver a su nueva hermanita. tan difícil llegar con los brazos vacíos y explicarles que había pasado, tan difícil para los cuatro que dejo una herida muy profunda, no solo para mí…

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  7. Yo tambien perdi a mi bb por esa razon, hace 11 dias pense que habia vivido cosas dificiles pero creo me
    Equivoque esto es lo peor del mundo… Alguna de ustedes a tenido un bebe nuevo? Pasa lo mismo de nuevo en un nuevo embarazo?

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    • Hola Betry,
      yo personalmente no he vuelto a intentar otro embarazo, pero según se, depende mucho si el hydrops es inmune, si es así entonces podría volver a presentarse en otro embarazo. Afortunadamente hay tratamientos que pueden disminuir este riesgo. En mi caso, el problema fue no inmune; me sometí a un tratamiento largo para combatir las infecciones que derivaron en la muerte de mi nena. Aunque me han asegurado que es muy remota la posibilidad de que volviera a suceder, sigo con mucho miedo y no se si intentarlo de nuevo.
      Mucha suerte si decides buscar a tu arcoíris. Abrazos y mucha fuerza.

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  8. Pase por el dolor de la pérdida de mi bebe pero en temprano tiempo en 7 semanas hoy hace 1mes lo perdí en forma natural,sigo esperando que llegue mi.periodo si bien esta hablado con mi pareja el buscar un nuevo embarazo todo asusta ,soy mama de Catalina de 17 años y Sofía de 15 quienes en su adolescencia rebelde la noticia vi como afectó de la pérdida del bebé.Yo trató de reencontrarme trató de todos los días reencontrarme con mi pareja por que en algún punto nos afectó mucho el no había tenido hijos….Y si bien el embarazo me tomo por sorpresa paso por la culpa del que nada alcanzó…espero encontrar tranquilidad conmigo y lograr un embarazo pronto es lo que más deseo en la vida.Un fuerte abrazo a todas y gracias por compartir tu dolor y experiencia es muy de una por más que el resto traté de comprender es algo que se lleva dentro de una hasta la muerte.

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