Crónica de una despedida y un reencuentro…

Sacaron la caja con su cuerpo y el solo hecho de pensar en verla me paralizaba, no quería guardarme esa ultima imagen de ella así en su ataúd.Sus últimos días fueron muy pesados, ya no era ella: la abuelita que yo recordaba…

No la vi en su último momento así que pensar en que su carita podía reflejar el dolor de sus ultimas horas me partía el corazón ya roto y que apenas esta sanando desde la muerte de Joaquín y Víctor…

reencuentroDespués de pensarlo un rato me levante, mi esposo me tomaba la mano, caminamos juntos hasta el ataúd rodeado de coronas de flores y ahí estaba ella pero no como yo pensaba, me dejo helada lo que vi: era ella de nuevo, era mi abuela, con su carita hermosa, maquillada como a ella le gustaba y con las uñitas de las manos pintadas, no solo se veía hermosa, sino que su cara mostraba una sonrisa, reflejaba paz, regalaba tranquilidad…

¿Cómo era posible que fueras la misma que vi sufriendo unos días antes de su muerte? ¿Qué viste, abuelita, que te arranco esa sonrisa y te dio tanta paz y tranquilidad?

No pienso que sea la única que lo crea ni que sea exclusivo de alguna religión el que los seres queridos que ya partieron te acompañen y te reciban en esa transición entre la vida y la muerte, en lo personal creo que es algo en lo que tenemos que creer para poder seguir la vida con el dolor que nos deja la muerte de un ser querido, sea esposo, esposa, padres o nuestros hijos, es una necesidad del alma.

Si me han leído antes y conocen mi historia sabrán que la abuelita a quien me refiero es la misma de la que hable en mi primer escrito para Mirar al cielo, esa abuelita que sus ojos guardaban esa hermosa tristeza de la muerte de una de sus hijas al nacer hace 61 años.

Ya en casa después de su entierro, recostada me quede pensando en su cara y su sonrisa, aun lo hago, pero ya no me pregunto que fue lo que vio sino ¿a quien vio? ¿ quien vino a acompañarla en su paso a la vida eterna? ¿habrá sido mi abuelo? ¿lo habrá acompañado su niñita, esa a la que tuvo que decirle adiós cuando apenas la conocía? ¿ como sería ella? ¿la bebé a la que tanto quiso cargar o una mujer grande abrazando a su madre?¿habrá visto a mis niños también?…

Creo que eso nadie me lo podrá decir hasta que me toque a mi pasarlo, quien sabe si serán 15, 20 o 50 años más para poder ver a mi Joaquín y mi Víctor, solo espero que el día que me vaya y me reencuentre con ellos yo también refleje esa paz y tenga esa sonrisa que su carita tenía.

Descansa en paz abuelita y disfruta a tu familia allá arriba, en especial a esa niña que esperaste 61 años para volver a ver…

 

10 comentarios en “Crónica de una despedida y un reencuentro…

  1. Wow que dolor tan grande en vida pasamos las madres, al esperar tanto tiempo el volver a ver a nuestros hijitos en el cielo, pero definitivamente creo en Dios y en que nuestra recompensa será que ellos nos reciban en el Reino de Dios, seguramente tu abuelita vio a su hija, quien jamás dejó de dolerle, de sentir su ausencia y de extrañar, que afortunada es tu abuelita ahora, que está en presencia de su hija y de Dios.

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  2. me hiso llorar tu redaccion, tu abuelita vio a todods ellos que mensionas ojala y sea asi xq no veo la hora para que si es en verdad eso, me reciba mi hermoso bebe no lo conoci pero se que en seguida lo reconoceria lo traje en vientre 9 meses , y el amor lo traere toda la vida que me quede, esperemos ese reencuentro exista.

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  3. “No pienso que sea la única que lo crea ni que sea exclusivo de alguna religión el que los seres queridos que ya partieron te acompañen y te reciban en esa transición entre la vida y la muerte.”

    Estoy segura que es así, ahora más que nunca. Leí mucho desde la despedida de nuestra Yanua, te recomiendo los libros de Elisabeth Kuebler Ross, después de la muerte de Yanua una amiga me dio “La muerte- un amanecer” y me ayudó bastante.

    Un abrazo y mucha paz para tu corazón!

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  4. Fer me quede sin palabras, cuando mi hija falleció yo no quise quedarme tampoco con ese recuerdo, hace casi 6 años que falleció mi abue, y a pesar del dolor es cierto, su rostro reflejaba paz, mi abuelito falleció hace 30 años y me imagino que fue a recibirla pues fue gracioso, el día que a ella la enterramos era el cumple de mi abuelito y graciosamente le decíamos que le habíamos llevado su regalo de cumpleaños.

    Solo el tiempo es capaz de sanar heridas, aunque la de mi hija será eterna se que dolerá menos pero me recordara que siempre esta conmigo.

    un abrazo Fer

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