El cumpleaños

Cumpleaños

Acababa de morir mi bebé. Se murió antes de nacer. Habían pasado cinco días. ¡¡¡¡¡Cinco!!!!!

Y ellos querían celebrar un cumpleaños en la familia.

Creí que en mi pecho ya no había cabida para más emociones que toda esa tristeza infinita, pero me equivoqué. Sentí una indignación tal que me asustó su intensidad.

Había estado como adormecida, junto a mis otras emociones, totalmente amortiguada.

Pero entonces, justo ahí fue cuando salió: era la ira.

– ¡¡¡¡¡¿¿¿¿EN SERIO????!!!! YO NO ESTOY PARA FESTEJAR NADA!!!!

– No es un festejo, es solo un pastel de cumpleaños – dijo mi esposo con paciencia – vamos un ratito, a hacer acto de presencia, nada más.

– Ve tú si quieres, yo no voy a ningún lado. No estoy de humor para salir, menos para ir a un cumpleaños, como si aquí no hubiera pasado nada.

Era el cumpleaños de mi concuña, quien estaba embarazada. Yo había tenido un par de meses más de embarazo que ella. Hasta hacía 5 días.

¿Cómo podían si quiera pensar en hacer pastel y encima invitarnos? me parecía una falta de respeto y de sensibilidad increíble. Era solo el principio de los muchos desencantos con la familia y amigos que me esperaba.

– Ok, voy a ir un ratito. Me llevo al niño. ¿No hay problema? – dijo mi esposo suspirando.

– Pues creo que ya lo decidiste, ¿no? – dije con los ojos llorosos e hinchados, pero controlándome para no decirle todo lo que estaba pensando.

Aunque en el fondo esperaba que no se fuera, que se quedara conmigo.

Pero no iba a ser yo quien le prohibiera hacer alguna cosa, y menos si eso implicaba a su familia. Por mucho que me doliera, yo no tenía derecho a eso.

La festejada era la esposa de su hermano y era su sobrino ese bebé que venía en camino.

Ese bebé que ya no crecería a la par que la nuestra.

Cuando se fueron mi esposo y mi hijo mayor, unos 10 minutos después, me quedé sola mirando al vacío.

Estábamos quedándonos en casa de mis papás esos días. Yo no soportaba la idea de estar lejos de mi mamá en esos momentos, pero mi esposo necesitaba estar con su familia también y eso yo lo entendía.

Lo que no entendía era por qué la familia de mi esposo se tomó tan a la ligera nuestra perdida como para suponer que estaba bien festejar lo que sea estando tan fresco todo.

Y tampoco entendía cómo mi concuña, que también estaba embarazada, no se puso en mis zapatos y le pareció de lo más normal.

Me sentía totalmente incomprendida, sentía que jamás iba a volver a tener ganas de festejar nada. La felicidad ajena me parecía una agresión hacia a nosotros y nuestra pena. Y que la gente, en especial la cercana, siguiera con su vida, era para mí un hecho inexplicable. Me sentía tan sola.

En el cuarto a media luz me cayó encima la sensación de irrealidad. Mi pancita ya no estaba. Ya no iba a volver a sentir a mi nena moverse. Sabía lo que había pasado, pero de algún modo me parecía increíble. ¿Cómo pudo sucedernos ésto a nosotros?

Me puse a llorar de nuevo.

Pasaron unas horas larguísimas. No podía ver nada en la televisión porque por todos lados aparecían embarazadas y bebés. – Que raro. ¿La televisión siempre ha sido así?

Las sombras se alargaron en el cuarto. Me dormí, tuve sueños grises y un despertar negro.

Llegó mi esposo.

– El niño se quiso quedar con mis papás – me dijo – ¿cómo te sientes?

– Igual. ¿Cómo te fue?

– Bien; solo fue un pastelito, nada del otro mundo. Te mandan saludos todos. Me preguntaron  por qué no fuiste.

Mi mirada se lo dijo todo.

– También te mandaron pastel. Está en la cocina.

 ¿Pastel? ¡qué buena broma!

– No quiero, gracias

– Lo voy a guardar en el refri por si al rato se te antoja

– Como quieras – yo había decidido no tocarlo desde el mismo momento en que supe que estaba ahí – pero no creo que se me vaya a antojar.

Y ahí se quedó, intacto.

Nunca me dio más detalles de esa reunión y yo no volví a preguntarle.

Tal vez para alguien externo, esto sea algo exagerado. Pensará que ellos podían festejar si querían, que la vida seguía, que ellos no tenían la culpa de que nos hubiera pasado eso; de que no todo gira en torno a mí y que no lo hicieron intentando hacerme sufrir más. Pero lo cierto es que a la luz del tiempo que ha pasado desde entonces, ese recuerdo me sigue doliendo e indignando.

Quizá porque es algo que yo nunca habría hecho. Pasar por alto el dolor de alguien de la familia para celebrar mi cumpleaños, aunque fuera solamente soplando las velitas de un pastel, no me habría siquiera pasado por la cabeza. Sería haberlo minimizado.

Y aunque en realidad la familia de mi esposo ( su mamá sobre todo, pero también su hermana, su papá e incluso su hermano ) fueron muy lindos conmigo cuando pasó nuestra tragedia y estuvieron al pendiente todo el tiempo, lo cual les agradezco de veras, creo que ese detalle nunca podré olvidarlo.

Supongo que no fue a propósito. Solo fue falta de tacto.


 

Cuando por fin vi a mi concuña, unos día después, la abracé.

-¿Que fue tu cumpleaños, verdad? – le dije fingiendo una gran sonrisa – Felicidades. Discúlpame si no fui, pero es que tuve unos problemitas – un detalle sin importancia, mi hija se murió, ¿tú crees? – pude haber agregado, pero eso ella ya lo sabía.

Esta mujer no me había dicho si quiera un ” lo siento ” por la muerte de mi hija. Ni siquiera por teléfono, ya que no nos habíamos visto. Y  entonces solo me dijo:

– ¡Gracias! Te mandamos pastel, ¿te lo comiste?

– No – la miré directo a los ojos y me fui. No quería que me viera llorar.

Y no supe si las lágrimas eran de pena o de coraje…

 

18 comentarios en “El cumpleaños

  1. Te comprendo. En mi caso fue diferente. Tanto la familia de mi esposo como lo mía han guardado toda la delicadeza para no dañarnos o hacernos sentir mal por la falta de nuestra bebe Amelia Sofía, se nos fue hace seis meses, ella llegó al cuarto mes nada más. Pero los amigos y conocidos han sido nada amables con nosotros diciéndonos que era la “voluntad de Dios”, cómo vas a creer eso, semejante ignorancia, yo me rehuso, o frases como “ya vendrán más hijos”. Me llena de cólera porque NINGÚN otro hijo sustituye al que se te fue JAMÁS. Nosotros mejor los ignoramos, porque ninguno de ellos sabe el dolor que nos embarga cada 26 de mes. Lo que hago ante todas esas absurdas frases y actitudes de las personas es que me resguardo en el recuerdo de mi Amelia Sofía, y allí soy feliz con ella, ¡es mi gotita de amor que viene del cielo!

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    • Hola Evelyn,
      Casualmente mi bebita igual que la tuya se fue un 26, pero de marzo, con 4 meses y medio de gestación.
      Yo he aprendido este tiempo que por cada persona sensible te encuentras a un montón que no lo son, así que también nos toca aprender a vivir con eso, aunque si son de la familia es aún peor. Y las frases trilladas e insensibles siempre estarán. Como dices, es mejor ignorarlas.
      Besos al cielo y para ti un abrazo!

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    • Ami mepaso algo paresido tambien perdi amihijo de 9 ase 9 años y aperese que fue ayer…loque nos paso nadie lo entiende aunque sean madres mientras no les pase lomismo jamas losabran y por lo tanto mejor deben de gurdarse sus comentarios…de lo que pudo aber sido…yo soy una de ellas y te entiendo perfectamente…el consuelo que nosqueda esque nuestros HIJOS estan…. con lamano de dios….cuidate y lamejor medicina es el tiempo telodigo x esperiencia propia….solo te ayudara asalir adelante pero jamas te quitara o sanara tu dolor…saludos!!!!!! AMIGA del mismo dolor…..

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  2. Te entiendo muy bien. Mi bebe murio un dia despues de nacer. Tambien estaba quedandome con mis papas y tres o cuatro dias despues invitaron a comer a mi tia por su cumpleaños. No fue gran fiesta, pero ahi estuvieron, mis tios y mis papas echando copita, riendose, cantando connla guitarra y pasandola bien. A mi me dolia cada carcajada, cada cancion que les escuchaba. Se me hizo algo de lo mas insensible. Me senti completamente sola en mi dolor. A mi eso me decia que a nadie le dolia la muerte de mi Toñito, solo a mi….. Y asi han pasado cinco años. Y no puedo hablar de el, mis papas al contar a sus nietos no lo cuentan, y me consideran exagerada por seguir recordando a alguien “que casi ni vivio”….

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    • Hola María,
      Creo que eso de que no cuenten a tu hijo entre los nietos, es muy doloroso. Suficiente es conque se hayan ido tan pronto como para que además se olviden de que tienen su lugar en la familia, aunque ya no estén aquí. Me pasa lo mismo, a mi hija no la cuenta nadie más que yo. Ella es la tercer nieta por parte de las dos familias, y la única mujer, además. Pero para todo el mundo yo tengo un solo hijo, porque es lo que ven…y a veces es muy cansado tratar de sacarlos de su error o intentar que sean más empáticos.
      Un abrazo enorme!

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  3. Hace 3 años mataron a mi hijo, y mi hermana a la que se le aviso primero que habian encontrado sus restos,m tenia planes para ir de vacaciones, no comento nmada, y se fue de vacaciones, pues como se van a perder los boletos de avion, se tomaron fotos y todos, cuando las publico, unicamente puse un comentario,CELEBRANDO LA MUERTE DE MI HIJO, de solo 22 años, desgraciadamente asi es, la gente sigue su vida, no les importa, incluso la mas cercana, en lugar de acercarse a mi, poco a poco se han ido alejando, ya les dije que no es contagioso, asi vivo, tengo a mis dos hijas, y de vez en cuando le llamo a mi madre, aunque se que no soy importante.

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    • María, es una pena lo que le pasó a tu hijo, lo siento mucho.
      Es curioso lo que dices, eso de que esta condición no es contagiosa, porque a veces siento que nos toman como el triste recordatorio de que nadie tiene la vida comprada y por eso hay gente que nos evita.
      Pero a ese tipo de gente, incluso aunque sean cercanos, ¿ para qué los queremos en nuestra vida si no nos van a apoyar? mejor es quedarse con quien uno sabe que sí cuenta en las buenas y en las malas.
      Como dicen: Los extraños se vuelven amigos, y los amigos extraños. Triste, pero cierto.
      Un abrazo fuerte!

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  4. Hola que cosas verdad? mi hermana estaba embarazada igual que yo y tenia 3 semanas mas te imaginas, era un familiar mucho mas cercano, esta frase” Me sentía totalmente incomprendida, sentía que jamás iba a volver a tener ganas de festejar nada. La felicidad ajena me parecía una agresión hacia a nosotros y nuestra pena. Y que la gente, en especial la cercana, siguiera con su vida, era para mi un hecho inexplicable. Me sentía tan sola.” me llego pues mi bebé fallecio el 15 de octubre y mi sobrina festejaba sus 15 años (16) el 26 yo no tenia ganas de ir a ningún lado, pero pues ya sabes la familia etc. mis tíos y los que me veían me abrazaban sin saber que decir, y algunos si decían las típicas frases, aunque mi decencia era de una sonrisa nada mas, cuando nació la hija de mi hermana mi mamá me pidió acompañarla a comprar las cosas de bienvenida. te imaginas eso fue poco mas después de un mes de la partida de mi hija, no se lo dije pero me dolió mucho, aunque amo a mi sobrina la semana que ella nació me la pase llorando pues sabia que en casa habría un gran festejo por una bebe y la mia seria olvidada, eso era lo que yo sentía, aunque no siempre era así, ellos no me lo decían pero recuerdan a mi hija, mis familiares mas cercanos, papa, mama, hermanos cuñados, tengo su apoyo pero a veces me hace falta llorar sin que me pregunte porque..
    Un fuerte abrazo

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    • Uuuy! eso de tener a alguien muy cercana embarazada al mismo tiempo que tu y que el bebé de esa persona sí se logre es dolorosísimo. No porque uno le desee mal a nadie, sino justo porque ese niño que sí llegó a este mundo te recuerda todo el tiempo a tu hijo ( aún más ) y no puedes evitar compararlo con el tuyo, con lo que estaría haciendo y como sería y esas cosas. Y nos preguntamos inevitablemente por qué ese bebé sí pudo nacer o sí vivió y el tuyo no.
      Y lo que dices es tan cierto, la felicidad por su llegada va a hacer que pronto olviden al mío… son tantas cosas y tan parecidas las que vivimos quienes pasamos por esta horrible experiencia, que siempre nos sentiremos hermanados por eso.
      Un abrazo muy grande!

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    • Te entiendo muy bien. Algo parecido nos pasó, la prima de mi esposo que también es nuestra vecina, tuvo su bebé 4 días antes de que nació nuestra Yanua (alela murió 16 días después)… Además mi vecina tiene una hija de 6 años, nuestro hijo casi tiene 5, nos imaginábamos todo tan bonito, los dos con sus hermanitos… salió todo muy diferente. El sábado pasado celebraron el bautizo del bebé (que ya tiene casi 7 meses – siempre como un espejo de mi hija, como hubiera crecido…), invitaron a toda la familia y también a nosotros. No pude ir y les dije así, más que nos fuimos el fin de semana a otro lugar para no estar aquí…
      Pero así es y hay que vivir con esto…
      Un abrazo!

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  5. Estoy convencido de lo duro que es haber perdido a tu pequeña, y lo complicado (a parte de seguramente poco conveniente) que es ilusionarse con cualquier evento que, unos meses antes, hubieras celebrado. Seguro que es especialmente complejo recibir de fuera (y si es cercano más) la alegría de un embarazo. Y todo eso es más complejo si no se trata el duelo, el dolor y la tristeza de la pérdida con toda la importancia que tiene para los que lo estamos sufriendo.
    Por eso es importante que existan espacios, ya sean físicos o virtuales, donde se vaya normalizando y, asi, cada uno podamos vivir nuestro duelo compartiendolo, expresando nuestro dolor, compartiendo con quien sintamos nuestra tristeza y facilitando que exista ese tacto, esa empatía que querriamos (necesitariamos) vivir de nuestros seres queridos y cercanos.
    Simplemente acostumbramos a esperar que otras personas se pongan en nuestra situación, a la vez que lo que les mostramos, ya sea por miedo, por convención social, por no “molestar” o por el motivo que sea, no es lo que realmente sentimos, lo que es nuestra realidad.
    Si comparto mi tristeza, si expreso mi dolor, es más sencillo que otr@s actuén conforme a eso. Si yo intento (hacia afuera) vivir con naturalidad (normalizar la situación) ¿que espero encontrar de los que no están implicados directamente?
    Quizá, el día que en vez de sonreir falsamente seamos capaces de decir “entiendo que tengas ilusión, y me gustaría que entendieseis, o al menos respetaseis, que mi ilusión se ha esfumado, que lo que siento yo es una tristeza profunza, un vacío infinito, y lo que peor me sienta en estos momentos es ver caras de felicidad, celebraciones, barrigas que me recuerdan la muerte de mi hij@,…. Y me gustaría que tan solo me acompañaseis en es dolor dandome el espacio para ello.” Un abrazo de luz para ti. Gracias por compartir tu experiencia y tus emociones.

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    • Hola Oscar,
      En ese momento ( hace 4 años ya ) muchas de las cosas que hice o dije fueron gracias a mi educación o a las convenciones sociales que señalas. Yo no quería que nadie me tuviera lástima o me vieran llorar, me escondía para poder dar rienda suelta a mis emociones. Obviamente no es lo más sano; así estuve casi un año, fingiendo ante todo el mundo que yo estaba bien, cuando no era así ni de cerca.
      Cuando fui a terapia entendí muchas de las cosas que mencionas y que realmente me ayudaron a sanar. Justo este pasaje lo platiqué con mi psicóloga.
      Me dijo que el esperar que las personas actúen como tu quisieras o como tú lo harías en su lugar siempre te llevará al desencanto y a la frustración. Nadie que no haya pasado por algo como esto podrá nunca entenderte del todo, así que esperar comprensión de toda la gente es un ejercicio bastante vano.
      Muchas gracias por leerme, y un abrazo también para ti.

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  6. La perdida de nuestros niños, estan dolorosa para cada una de nosotras , es un sentimiento que no hay forma de expresar , y cuanta indignacion y resentimiento sentimos cuando para los demas familiares parece que no paso nada , yo tambien estoy transitando por esta experiencia han pasado 1 año y 5 meses desde el nacimiento y partida de mi algelito bello el dia de su entierro me indigno tanto la curiocidad de mi suegra y concuñada de querer mirar su cuerpito, en ese momento me enoje tanto , senti en ellas mas el interes de mirar en forma curiosa y no respetar nuestro dolor, y si me altere en ese momento y les grite que consideraba una falta de respeto su actitud , y le pedi a mi papa que sacara de ahi el ataud de mi niña , para mi hubiera tenido mas valor su presencia si por lo menos las hubiera sentido sinceras , al entrar al cementerio nunca olvidare las bromas de mi suegra con sus nueras era como si estubieran en otro tipo de reunion y no en el entierro de un ser querido, talvez para ellas no, pero para mi era el momento mas doloroso de mi vida , no recuerdo ningun momento mas triste en mi vida que ese día ……, fue pasando los dias veia a las persona sonreir celebrar , festejar y que ajena me sentia , para mi era ver como el mundo y las personas continuaban su vida , mientras que para mi se detuvo , poco a poco estoy comprendiendo y no dejar que afecte lo que los demas hagan se que yo todos los dias recuerdo a mi niña y la tengo presente en mi corazon , mi esposo y mis dos hijitos mayores estan conmigo y es lo que me impulsa a seguir adelante , si no ya que tiempo me hubiera derrunbado , y Gracias a Dios que me sostuvo este tiempo , por que me dio fortaleza para soportar esto.

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    • Hola Cecilia,
      Pues sí, siempre he pensado que sí no pueden entenderte o acompañarte sinceramente, que por lo menos traten de tener el tacto suficiente para no lastimarte más. En mi caso, casi nadie sabe lo que pasó con mi nena, mas que la familia de veras muy cercana, ya que no me gusta la idea de alimentar el morbo de la gente contándoles nuestra historia. Te entiendo perfectamente. Un abrazo muy grande!

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  7. mi nena llego a las 37 semanas de gestación y fue muy doloroso… también llegue a sentir que a nadie le importaba mi perdida, el coraje de ver que todo sigue igual pero dentro de mi hubo una perdida tan grande. No te sientas sola somos mas madres como tu que quedaron esperando ese hermosos amor. Abrazos.

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  8. Muchas gracias Olga, este camino es muy complicado aunque ya haya pasado tiempo, 1, 5, 20 años; pero siempre es grato encontrar gente que te entienda y se identifique contigo. Un gran abrazo desde e l corazón!

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