Yo no acepto un carajo

¿Cómo aceptar que un bebé ha muerto? ¿Cómo se puede aceptar lo inimaginable, lo que va contra el orden natural y esperable de la vida? La muerte siempre se lleva a alguien que amamos. Podemos aceptar la muerte de alguien que vivió una larga vida, completa, llena de amor y aventura, llena de riesgos, gozo, tropiezos y aprendizaje… una vida llena de vida. ¿Pero cómo vamos a poder aceptar cuando una vida queda truncada cuando recién estaba empezando? Una vida que es más promesa que aventuras, una vida que todavía tiene tanto por soñar, tanto por descubrir. Una vida que habíamos estado esperando tanto tiempo, que deseamos y fantaseamos… una pequeña vida que nos regala tanto. ¿Cómo aceptar su brusco final, cuando ni siquiera hemos podido respirar juntas, el olor a nuestra piel entremezclándose en las horas somnolientas de la madrugada?

lunamama

La pérdida de un hijo no se puede aceptar. Porque es demasiado cruel, porque va contra el orden de la vida. Porque nos deja muertas en vida y despojadas de todo lo que deseábamos.

¿Y entonces qué hacemos? ¿Nos quedamos sin vivir, yendo automáticamente por el trajín de los días, muertas en vida? Despotricamos en rabia, en dolor, colmadas por la injusticia de haber perdido lo único que importa.

Quizás nunca lo aceptaré. Aceptarlo sería dar mi conscentimiento. Y nunca daré mi conscentimiento. Si alguien me lo preguntara, nunca aceptaría que mi hija haya muerto tan pronto, tan antes de lo que yo quería.

Pero nadie me preguntó.

Ni siquiera ella. Ella no me preguntó.

Me dijo, en cambio, en esos encuentros luminarios de almas, esos pactos que se deben hacer antes de tener consciencia, me habrá dicho, creo yo: “mirá, mami, yo te voy a necesitar. Voy a llegar y me vas a conocer y me vas a amar. Y desde ese momento, vas a ser siempre mi mamá. Pero solo voy por un ratito, eh, ma. Llego, te amo, te cambio, somos. Y después me voy. Mi paso es rápido. Potente. Te va a cambiar. Y la verdad, ma, te vas a quedar con mucho dolor. Un amor muy intenso, cortito en el tiempo… y mucho dolor para siempre. Capáz no vale la pena…”. Y ahí mi alma, mi escencia de pura luz, debe de haber dicho “sí, amor, sí! Claro que sí, chiquita, claro que vale la pena. Vos valés una vida entera de extrañarte, de falta, de dolor. El dolor no es nada frente a nuestro amor. Estás en mí siempre, porque soy tu mamá.”

Entonces no acepto un carajo. No acepto la muerte perinatal, no acepto la malapraxis ni los abortos ni las pérdidas tempranas ni las incompatibilidades con la vida ni las muertes neonatales ni las miles de causas desconocidas.

Babycenter tampoco lo acepta. Me acabo de dar cuenta que desde siempre me sigue mandando mails. Iban a alguna carpeta desconocida, spam o papelera, yo qué sé. Pero el otro día ví uno que me contaba que mi hija ya se sabía sentar y que en cualquier momento empezaría a gatear. Creo que Babycenter no tiene una casilla para marcar cuando los bebés mueren. O te cuentan que culaquier día ya empezará a gatear, o te borrás de la lista. Pero como nunca podré borrar a Luna de mi lista, voy a seguir recibiendo los emails. Y me van a contar cuando camine y cuando hable y cuando empiece a comer sólidos.

Pero Babycenter no me conoce. Porque no sabe que nosotros hacemos “baby led weaning” y no sabe que no hacemos “tummy time” porque es irrespetuoso con el desarrollo fisiológico de los niños. Tampoco sabe que mi hija murió.

Y sabés qué, Babycenter, no importa. Está bien. Yo tampoco acepto que mi hija no estaría empezando a gatear.

Pero el tema es que esa no es mi hija.

La que debería haber sido, es precisamente la que no es.

Mi hija no gatea y mi hija no vive.

Me encantaría que gateara, que viviera, que un día me dijera “mamá”.

Pero esa no es mi hija.

Mi hija, la mía de verdad, la única que existe, la del alma que es parte de mi alma que es parte de su alma, fundidas las dos en amor por los tiempos de los tiempos… esa es mi hija. Vivió toda su vida. Una vida completa, llena de amor, llena de todo lo que fue su verdad.

Yo me quedo con mis deseos incumplidos, con los emails mentirosos de Babycenter… y con un corazón lleno de verdad, que ama a mi hija por lo que es, por el destello de luz que pasó por mi cuerpo tanto más rápido que lo que habría querido, pero que fue verdad. Su calor es eterno. Soy su mamá por siempre.

Aunque Babycenter no lo entienda un carajo.

8 comentarios en “Yo no acepto un carajo

  1. un dolor intenso y aunke pasen los dias los meses o incluso los años nunka dejara de doler. Duele el alma a mas no poder y nunka ayaras consuelo y kizas nunka kieras ke ese consuelo llegue por ke ese dolor ke sientes es el ke te recuerda ke estuvo ahi ke empezo su vida y ke se convirtio en una estrella para cada una, nuestro pekeño angel es la estrella mas brillante en el firmamento y siempre existira la duda de saber a kien se parecera? Cual sera su primera palabra… Yo tengo muy presente ke mi chikito me acompaña dia a dia susurrandome con cada soplo del viento un Mami te amo aki estoy junto a ti nunka te dejare solita y se ke tu niña te dice lo mismo. Nuestro dolor es inmenso asi como el amor ke le tenemos a nuestras estrellitas

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  2. Comadre a mi tambien me llegaban los mails, me duele mucho y empezando a llegar el 1er aniversario como que me voy poniendo frágil, y eso de la aceptación hace poco me dijeron “veo que tu pastillita de resignación no te ha dado resultado” y de verdad me enoje mucho pero no pude responder como hubiera querido por respeto a que las personas no saben como manejarlo. Tal vez yo no acepté que muriera lo que acepte fue la decisión que tomó cuando platicamos como madre e hija, me dolio en el alma y aunque lo decia como dicen fue de dientes para afuera, esperaba un milagro pero no sucedio de la manera que esperaba, el milagro que sucedio fue la vida eterna y yo deseaba una vida con ella, no una muerte en vida, aunque me ven tranquila, me ven sonriendo, mi alma llora, yo no soy la misma, y no lo seré más. Te mando un abrazo enorme mami. ;'(

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  3. Mi pequeño gran guerrero Gabriel, con hoy 24 días que me dejo sumida en una tristeza y dolor inimaginables, como hago para continuar está vida sin él?, donde las frases inoportunas solo hacen que me duela más …que si!! que la vida continua, y me quedo pensando …como? si nunca veré su sonrisa, su llanto, sus juegos y vuelvo a llorar, llorar…

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  4. Mil gracias por este artículo Cheli, me ha tocado muchísimo el corazón. Creo que muchas nos sentimos identificadas con ese diálogo entre almas, tan triste y precioso.

    Un abrazo.

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  5. y puede pasar toda la vida y jamas aceptaremos estar tan lejos de nuestros hermosos bebes como para no amarlos a diario, en cada minuto y cada segundo; cada respirar, cada sueño, y cada anhelo. pues nuestra espera se alargo mas de 9 meses. pero no pierdas la fe, hay una esperanza. nuestros pequeños nos esperan!

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  6. me pasó tan igual a vos que tus palabras me llenaron de orgullo, orgullo de ser mamá de Guillermina que la pienso todos los días, que la lloro otro tanto, que la extraño y que se que algún día la veré o no, no lo sé. Pero quiero creer que está en un lugar mejor porque ella dejó una huella imborrable en nosotros y aunque chiquita luchó hasta el final.

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  7. Que dificil se hace todo, y mas los cumpleaños!!!!!!!!!! ayer 3 de octubre hubiese cumplido 8 años mi Angelina…muy triste !!!!!!!!!!! aun hoy sigo esperando una segunda oportunidad que no llega

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