Cielo y tierra

Yo tengo la inmensidad del cielo en mi corazón y la grandeza de la tierra en mis brazos.

Cuando quise ser madre nunca sospeché que lo sería así, de una manera tan bonita, infinitamente dolorosa al principio, pero dulce, especial, poder rozar la perfección del amor más puro, sin condiciones, sin estado físico, sin poder recibir nada a cambio (o mucho realmente), sin dudas, sin necesidad de nadie, con una fuerza sobrehumana que nos hace seguir día a día reclamando nuestra maternidad, con la cabeza bien alta, muchas veces contracorriente.

Mi cielo es muy azul, brillante, está construido por un ángel y una pequeña estrella nacidos de mis entrañas. La estrellita siempre persigue a mi ángel, y éste lo ilumina todo, me da aire con sus alas, acaricia mi alma con sus plumas, me da luz con su mirada, y pájaros cantando con su risa. Todo se creó para mi aquel día, en aquel momento nefasto en que no pudo respirar, en que no oí su llanto, en que solo lo conocí yo a él, nuestras miradas no se cruzaron, no aquí, donde me tocó asumir mi manera distinta de maternidad, la que no había soñado…

Pero soy doblemente afortunada, ese cielo hizo fértil la tierra e hizo que diese fruto para poder cuidarlo desde su inmensidad. Dos flores nacieron para crecer hermosas a mi lado, para darme todos esos abrazos y besos que tanto ansiaba, para llenarme de sus risas, para aprender a ser una madre terrenal, y conectar el cielo con la tierra.

Mis flores me lo han puesto muy fácil, es fácil hablarles de ese cielo mío, son curiosas, quieren saber más, a veces piden imposibles (los mismos que quisiera yo). Me hacen feliz de esa manera natural, la que toca en esta maternidad, pero a veces me gustaría tener unos brazos muy muy largos, poder abrazar ese cielo con ellos, notar su calidez, los abrazos del corazón están bien, pero no siempre son suficiente, mis dedos ansían acariciar su tibieza, mis labios se resecan por no poder besar sus mejillas, mis brazos lo arrancarían de mi cielo para bajarlo a la tierra, solo un momentito, no pido más, un minuto, un segundo, una eternidad…

Tengo el cielo y la tierra más bonitos, hechos a mi medida, me cuidan y los cuido, cada uno a su manera, cada uno como mejor sé, con mi amor de madre, ese que nunca se acaba ni desaparece ni con la distancia, ese que a veces la sociedad no entiende, pero sigo aquí, al pie del cañón, mirando al cielo y abrazando la tierra. Y con la inmensidad del cielo y la grandeza de la tierra que hay en mi, soy feliz.

Un comentario en “Cielo y tierra

  1. Me llego al alma cada palabra, cada sentimiento: (…)mis brazos lo arrancarían de mi cielo para bajarlo a la tierra, solo un momentito, no pido más, un minuto, un segundo, una eternidad… Hijito mio quisiera solo un momentito, no pido nada mas, un segundo, una eternidad. Lo pienso y lloro… muyyyyy dulce y bello lo que has escrito Emma.

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