Hablo porque importa. Mucho. #habloporqueimporta

Hablo porque importa.

Hablo porque los bebés, a veces, se mueren.

Y hablo porque, por suerte, la mayoría de nosotras nunca pensamos que nos va a pasar. Quizás es porque la mayoría de los bebés viven. Viven dentro de sus mamás, nacen vivos, y siguen viviendo años y años. Eso pasa la mayoría de las veces.Nora

Otras, sin embargo, mueren. Dentro del útero de sus mamás, naciendo, recién nacidos, pequeños, nuestros bebés, demasiado pronto. Siempre es demasiado pronto. Pero todos vivieron, todos nacieron, todos son nuestros hijos para siempre. Pase lo que pase, venga quien venga detrás, o no venga nadie detrás, esos que murieron siempre serán nuestros hijos. Hablo para recordarlos. Hablo para que la gente los conozca. Hablo para recordarla. Porque es mi hija. Es Luna. No hay un solo día, un solo instante, que no esté en alguna parte de mi pensamiento, de mi sentir, de mi forma de vivir. Hablo porque la amo.

Y hablo, también, porque, lamentablemente, no hay “mamás de pérdidas” y “mamás de hijos vivos”. Lamentablemente, no son dos grupos separados. Todas, en cualquier momento, podemos convertirnos en una de las otras. Pasar al bando de las mamás en duelo es algo que nadie, nunca desea, ni para sí misma ni para nadie. Y también vale la pena recordar, queridas comadres, que de la misma forma que ahora somos del bando de las de duelo, siempre está la esperanza (para quien la quiere) de ser, también, del bando de las de hijos vivos.

Como mamás en duelo, sabemos que los bebés pueden morir. A nosotras a veces nos cuesta creer que nuestros hijos, otros hijos, puedan vivir. Que podamos llegar a ser capaces de traer al mundo hijos vivos. Y nos lo tenemos que repetir como un mantra “todo va a salir bien”. Me lo dijo una comadre. Me lo hace decir todos los días. En voz alta. Lo digo con esperanza, con poca fé, con los dedos cruzados y el corazón fruncido.

Yo hablo por todo esto.

Más que nada, hablo porque la vida y la muerte son dos caras de la misma moneda. Están íntricamente unidas, en un baile doloroso y hermoso que se llama animarse a vivir, que se llama ser valiente y AMAR. Creo que eso es el amor: saber que la muerte está ahí, en algún lugar más lejos o más cerca, y animarnos a vivir de todas formas. A vivir con ganas, a vivir honestamente, abrazando de verdad y llorando con lágrimas pesadas todo el dolor que trae la vida.

Por eso hablo. Más que nada por Luna, que es mi hija y se murió.

Hablo más que nada por Lucas y Gaspar, que son mis hijos y viven. Y saben, desde pequeños, que el amor es tanto más grande que la vida y la muerte. Saben apostarle a la vida aún cuando esperamos la muerte, aún cuando sabemos que está cerca… y aún cuando esperamos, llenos de tanta esperanza, que esta vez esté lejos.

Hablo por este bebé nuevo que a sus 15 semanas vive calentito dentro de mi útero. Hablo porque entre el miedo y la tristeza y el dolor, crece una luz de esperanza, una pequeña promesa de vida que hoy está, que hoy es real. Y esa realidad me llena de miedo y amor. Hablo porque quiero ser como mis hijos: quiero aceptar que la muerte existe y sin embargo, entregarme de lleno a la vida, amando, soñando, creyendo en la vida que hoy está.

Hablo porque importa, y porque como mamá en duelo, hablar es mi forma de maternar.

Hablo porque me escuchan, me entienden. Hablo porque me hablan. Y este hablar está lleno de cariño y calorcito.

Hablo gracias a todas ustedes.

4 comentarios en “Hablo porque importa. Mucho. #habloporqueimporta

  1. Qué bonito Cheli! Has sabido poner palabras a lo que sentimos. Es tan tan tan difícil…

    Lunita y Maia nos sonríen desde las estrellas.

    Un abrazo a todas las mamás en duelo.

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  2. Chei ayer leí tu escrito, es cierto nadie le gusta hablar de que los bebés mueren y nosotras madres de un bebé en el cielo lo sabemos y tenemos miedos pero también esperanzas, aunque no son tan alentadoras muchas veces, caminamos con el corazón hecho pedazos, pero sonreímos por nuestros hijos.

    La frase que te dijo tu comadre “todo va a salir bien”, la digo igual que tu, con esperanza y poca fe, con el corazón temeroso pero al mismo tiempo con ganas de volver a intentar.

    Te mando un fuerte abrazo Mami

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