Me perdono aun que me cueste. #entrelaculpayelperdón

Hace unos días una vieja amiga de la infancia a la que tengo mas de 15 años sin ver me escribía con la noticia que tendría cuates, en lo personal, cada que me entero que alguien va a tener cuates o que veo en la calle  caminando  gemelos o hasta trillizos, siento un sofoque y el corazón pesado por que mi entendimiento no alcanza para comprender por que yo no pude y los demás si, ¿que hice mal? ¿que nos paso?…

Cuando murieron  Joaquin y Víctor mucha gente se enteró y no dijo nada, bueno, yo entiendo que en esas ocasiones no hay mucho que decir, o a lo mejor  por haber distancia o no estar tan cercanos supuse que estaba de más decir algo, un lo siento que no iba…

En este mensaje ella quería saber ¿que salió mal con ellos?

De la tristeza pase a sentir enojo e impotencia ¿como me preguntaba después de tanto tiempo que era lo que había pasado? ¿donde estaba ese mensaje con un lo siento hace dos años? ¿ me preguntaba para “evitar” algo malo?

Leerla  me revolvió todito, me removio hasta las tripas…

Para ser sincera hasta la fecha ni yo misma se que fue lo que nos paso, después de mucho tiempo creí haberme perdonado y aceptado que lo que nos paso ” a veces pasa”…

Tal vez yo quise quedarme con esa frase para vivir más tranquila, dejar de desenmarañar esa pelota de estambre que nunca tendrá fin.

es que la culpa es tan cabrona…

Parte de ser madre es tener ese constante duda clavada como astilla en el dedo de ¿lo estaré haciendo bien? Desde que vemos el positivo en el test nos entra la duda si nos estamos cuidando y haciendo lo mejor para nuestro hijo que crece dentro, y con nuestros hijos vivos siempre nos cuestionamos si estamos haciendo lo mejor por ellos en cosas y situaciones que podemos cambiar, en las que hay una segunda oportunidad de hacerlo mejor.

Pero a veces pasa la muerte y no hay segundas oportunidades, esa astilla se nos encarna y se queda para lastimarnos más y de maneras diferentes.

Volvieron esas preguntas que ya no me hacia ¿habré hecho algo mal? ¿no me cuide lo suficiente?¿y si no me hubiera agachado a levatar eso que se me cayo?¿por que no deje de manejar el auto?¿habría sido tan mala madre para ellos que fue un castigo? ¿eran demasiado bueno para mi? ¿no pedí lo suficiente por ellos? ¿o fue por que estaba muy lejos de Dios?

La respuesta siempre sera NO, eso no tuvo nada que ver, nada que hubiera hecho o dejara de hacer cambiaria lo que iba a pasar.

Aun que me cueste aceptarlo y creérmelo  en esos días que la astillita duele mas, no hubiera podio cambiar lo que nos iba a pasar, fui la mejor madre que pude ser para ellos.

Ninguna de nostras pudo evitar lo que nos iba pasar, no fue falta de amor o de cuidado, los amamos desde que supimos que crecían en nuestro ser…

Y es que la culpa es tan cabrona que nos ciega y no nos deja ver que una madre nunca querría hacerle daño a su hijo, que lo único que hicimos en nuestro tiempo con ellos fue amarlos y protegerlos, y que de haber podido hubiéramos dado nuestra vida para que ellos vivieran…

Por eso este día me perdono aun que me cueste, aun que no quiera, aun que no crea que me lo merezca, me perdono.

Me perdono por que mi corazón no puede pelear entre el amor y la culpa, por que necesito paz, por que yo nunca hubiera querido la muerte de alguno de mis hijos, por que necesito dejar ir y soltar las cosas que no pude cambiar en ese momento que a veces me torturan y me martirizan.

Me perdono por que quiero dejar entrar al amor plenamente y poder maternarlos a ellos de la manera que se merecen, recordándolos por lo feliz que nos hicieron en ese breve tiempo que coincidimos en este mundo, no como algo triste y amargo…

Todos mis hijos, los 5, merecen una mamá tranquila y plena, por eso dejo ir para sanar y eso no significa olvidar a mi Joaquín y mi Víctor Manuel, sino llevarlos mas dentro de mi corazón…

 

 

 

5 comentarios en “Me perdono aun que me cueste. #entrelaculpayelperdón

  1. He repetido varias veces las palabras de mi psicóloga: “con la información que tienes ahora, no puedes juzgar a la mujer que fuiste entonces”. También otra cosa que me dice es que un embarazo es algo que se escapa a tu control, igual que no puedes decidir curarte un resfriado, o un cáncer… puedes hacer las cosas lo mejor que crees que deben hacerse, pero en realidad no lo controlas.

    A pesar de todo, es muy común tener sentimientos de culpa, y a veces es difícil luchar contra ellos cuando alguna frase desafortunada te hace dudar de ti misma… Yo creo que somos estadísticas. Es verdad: “estas cosas pasan”, y nos han pasado a nosotros. Todos conocemos mujeres que no se cuidan nada y ahí tienen a sus bebés; si por hacer esto o aquello corriera la vida de nuestros pequeños, no existirían las clínicas abortivas porque las chicas que quisieran abortar comerían jamón, o darían un salto, o se agacharían y ya está… Sé que es difícil, pero no hay que darle vueltas a eso porque nos volveremos todos locos. Pasa; simple y tristemente pasa. Igual que uno tiene un trabajo, o le toca un premio, o pierde un autobús y otros no… Las papeletas están en la urna y a cada cual le toca una.

    ¿Por qué? Una mamá decía que sabía que su bebé había venido para cambiarle la vida. Yo me quedo con eso, y con la seguridad de que cuando me reúna con mi niña, encontraré las respuestas.

    Un abrazo a todas y ¡fuera culpas!

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  2. Hola Fernanda, claro que fuiste la mejor mamá que pudiste ser para ellos! Diste todo desde el amor mientras estuvieron con vos y aún después.
    Tu amiga es sólo una persona más sin empatía lamentablemente.
    Quedate con lo que te dice Esther. Nadie tiene la culpa de semejante dolor…
    Un abrazo grande y mucha luz para vos.

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  3. Fer que mal que tu amiga solo haya querido saber algo sobre lo que paso, como para evitar hacerlo pero es cierto, todo escapa a nuestras manos, me explico el genetista, que es como una tombola, y lamentablemente nos toco perder, y sabes yo tambien he pensado en que hice mal, y me da miedo que me pase de nuevo, no se si estoy mal o bien, pero gracias a Marce mi sobrina he podido soportar todas estas fechas, aunque claro, hay dias en los que no pudo y lloro, porque mi Helena y Marce serian como hermanas, nacidas por solo un par de semanas, es muy triste y cierto todo lo que dices, a veces parece que has superado todo, pero vuelves a preguntarte cosas pero algo es cierto, vuelves a tu camino mas rapido que antes, porque ya conoces la ruta .

    te mand un abrazo.

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