Comparte: En Proceso #detrásdelarcoiris

Últimamente no tengo mucho tiempo para escribir. Tengo mi blog bastante olvidado, pero tengo una razón de peso para ello. He comenzado el tratamiento hormonal para la inseminación artificial y me requiere acudir a la clínica cada dos o tres días para que me controlen mediante ecografías. También he empezado el curso de Psicología Perinatal de Terra Mater, no haga más que leer historias impresionantes de nacimientos, por lo que no me queda mucho tiempo libre para nada. Pero sí me apetece contaros cómo estoy viviendo todo este proceso de búsqueda de nuestro bebé arcoiris por si estáis en el mismo momento o por si algún día tenéis que recurrir a la reproducción asistida para poder tener a vuestros hijos.

Siempre pensamos que nuestros hijos llegarán como resultado de un amor profundo y verdadero. No creo que haya nada mejor que concebir a nuestros hijitos como el resultado de una relación amorosa intensa, plena y enormemente placentera. Creo que pocas cosas producen tanto orgullo y satisfación como que nuestros hijos se parezcan fisicamente o en el carácter a nuestro amor. Pero, a veces, me temo que cada vez con mayor frecuencia por el retraso en la edad de tener a nuestro primer hijo, no puede ser así. Los hijos no llegan por el camino tradicional, por el camino esperado por todos, y recurrimos a los avances médicos para poder ser padres. Hay que atravesar un duelo para aceptar que nuestros hijos llegarán por otro camino al esperado y aceptado socialmente. En nuestro caso, además, hemos tenido que aceptar que sólo tendrían mi carga genética porque el papá tiene graves malformaciones en los espermatozoides y por esta razón mis embarazos anteriores no llegaron a término hace dos años. Hemos tenido que recurrir a un donante de semen para evitar que nos sucediera lo mismo.

A mí algo que me está ayudando bastante es no exponerme demasiado. No tengo ganas de que me juzguen y, aunque no oculto que estoy en este proceso, lo he compartido con pocas personas y todas de mi absoluta confianza. Si no lo entienden, no pierdo mi tiempo y no doy explicaciones. Prefiero compartir mi tiempo y mis energías con personas que me enriquecen y me nutren, y más en un momento tan delicado y especial. No hay mejor momento para huir de la gente que nos estresa, de personas tóxicas y dañinas, que cuando se comienza un tratamiento de fertilidad asistida.

imageEstoy cuidando mucho mi alimentación. Como fruta y verdura cruda a diario, he renunciado al café y a otros excitantes y continuo tomando ácido fólico y cápsulas de aceite de onagra cada mañana. También procuro descansar lo más posible. Entre semana me cuesta bastante cumplir este objetivo por los horarios de mi trabajo, pero los fines de semana me desquito y me quedo en casita disfrutando de mi pareja, las comidas ricas y nutritivas, las mantas y las buenas películas.

Recomiendan que no renuncies al sexo mientras dure el proceso, pero a mí, sinceramente, no me apetece demasiado. Estoy muy metida hacia adentro, pero tampoco me cierro en banda. Ya regresará la pasión cuando lo tenga que hacer. No creo que sea tan grave pasar etapas volcada en otros asuntos y existen miles de formas de demostrarle amor a tu pareja. Quizás sea una buena oportunidad para descubrirlas. Además, la reproducción asistida requiere mucho tiempo y muchas energías, por lo que dejas muchas cosas en un plano secundario. Entre trabajar, estudiar y acudir a la clínica varias veces a la semama para los controles ecográficos no queda tiempo para casi nada más.

Las inyecciones no me dan nada de miedo. Es cierto que cuando las compras en la farmacia y llegas a casa y las ves en sus envases impresionan un poco y no te ves capaz de ponértelas tú sola. Pero es suficiente con leer con detenimiento las instrucciones y también puedes encontrar algún tutorial en Internet para hacerlo a la perfección. Después de la primera inyección y comprobar que como mucho te haces un pequeño moratón, pero nada de daño, ya es todo mucho más sencillo. Probé a que mi pareja me pinchara en una ocasión y fue mucho más doloroso y me puse mucho más nerviosa, así que os recomiendo que lo hagáis vosotras mismas. Además, es una buena oportunidad para conocer tu propio cuerpo. Elije un momento de tranquilidad, tómate tu tiempo para organizarlo todo (el jabón para lavarte las manos, la toalla, el algodón, el alcohol, la inyecciones, etc.) y a por ello. Si te van a alterar o se van a poner nerviosos ellos, no lo hagas delante de nadie. Mejor tu tranquilita y sola en el baño o en cualquier otra parte de la casa donde te sientas cómoda. Yo he elegido hacerlo por la noche después de la cena porque es cuando llego a casa y más tranquila estoy de todo el día. Me pincho en la tripa, un poquito más abajo del ombligo, mientras estoy sentada en el sofá. Creo que es la mejor zona para pincharse por la grasa acumulada, pero también he conocido a personas que se han pinchado en el muslo con buenos resultados. No me lleva más de dos minutos todo el proceso. Sólo hay que pincharte con un poco de desición para evitar que te salga un moratón. Y si sale el temido moratón siempre podemos recurrir a alguna cremita o a aplicar hielo en la zona afectada.

Estoy aprovechando también para dar largos paseos, para tomar el sol y para hacer otras actividades de las que disfruto enormemente: leer, pintar mandalas, escuchar música, meditar, etc. Cualquier cosa que me haga sentir bien y que me conecte conmigo misma y mi futuro bebé. Se trata de estar lo más relajada posible, que ya el proceso en sí es de sobra estresante.

Acudir a la clínica tampoco me está supuniendo mucho esfuerzo, sólo he tenido que cambiar un turno en el trabajo para poder asistir. Además, la verdad es que me está resultando muy interesante que me indiquen cómo va creciendo mi endometrio y cómo van desarrollándose mis folículos. Les llamo mis chiquitines y estoy muy orgullosa y emocionada con ellos. Tengo un alumno aventajado en el ovario derecho y estoy casi segura que se convertirá en mi futuro hijo.

El desembolso de dinero sí que ha sido importante. Además, no sabes cómo va a reaccionar tu cuerpo y empiezan siempre con la menor dosis posible para incrementarla después si no se va consiguiendo el resultado esperado. Yo creo que realmente merece la pena ajustar un poco el presupuesto familiar para alcanzar tu sueño. Actualmente en la mayoría de las clínicas te dan la posibilidad de financiar los tratamientos y de pagarlos en cómodos plazos. Es lo que hemos hecho nosotros. Lo negativo es que si no funciona a la primera, no te van a financiar más tratamientos. Hay que finalizar el pago completo del primer tratamiento para que te financien uno nuevo. Nosotros también estamos en la lista de espera de la Seguridad Social, pero, normalmente, hay años de espera. Hay que valorar si nos merece la pena esperar, si realmente tenemos la posibilidad de poder esperar por nuestra edad o si preferimos ahorrar o pedir un préstamo y recurrir a una clínica privada.

No me estoy notando demasiados cambios a nivel emocional. No estoy ni más irritable, ni más sensible, ni nada parecido. Aunque sí que es cierto que a nivel físico sí me lo noto: me siento más hinchada. Espero que sea algo totalmente temporal. Por otros casos que conozco sí que viven un completo torbellino emocial. Yo creo que es totalmente normal. La carga hormonal es mucho más alta que en un ciclo natural y si hay muchas mujeres que les altera su propio ciclo, imaginaros un ciclo controlado mediante medicación. Y creo que influye enormemente como seas. Si normalmente ya eres una persona nerviosa o muy inquieta creo que un tratamiento así te lo va a incrementar. Es un buen momento para practicar yoga, meditación, hacer ejercicio físico o cualquier otra técnica que nos ayude a relajarnos.

El proceso de la inseminación en sí, y ya no os cuento nada de la beta espera, ya va a ser otro cantar. Ya os contaré. De momento, resistiendo.

 

Escrito por Sol Muñoz. Puedes leer más de Sol en su blog Nace una Doula

2 comentarios en “Comparte: En Proceso #detrásdelarcoiris

  1. Hola es cierto que muchos desean tener a sus hijos de forma “normal” pero no siempre es posible, en lo particular yo no pero mi hermana si lo tuvo que hacer de esa manera, aunque el de ella fue fertilización in vitro, mi sobrina ya tiene una año es un hermoso arcoíris que me ayudo a superar la muerte de mi hija, justo tendrían la misma edad, se llevarían por escasas 2 o 3 semanas.

    No es fácil, pero mientras a ti te haga feliz que la gente diga misa, lo importante es que no porque no le haya dado sus genes tu marido no significa que no sea el padre, porque desde ya lo esta anhelando con todo su corazón. Creo que eso es lo mas bonito el que el amor que se siente por un hijo sea o no de sangre eso es lo que los vuelve padres.

    Te mando un fuerte abrazo .

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  2. Creo que todo es válido siempre y cuando tu seas feliz, espero de todo corazón que este tratamiento funcione y que pronto tengas tu tan anhelado hijo. No he pasado por un proceso de este tipo, pero tus palabras lo describen tan bien, te siento tranquila y aceptando tu condición, viviendola paso a paso. Te deseo lo mejor :).

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