Mi princesa con alas #dondequieraqueesten

 

heaven

 

Pues sí, María se había muerto. Y la gente que quería consolarme me decía que ella estaba en un lugar mejor.

Y yo, desde mi humana imperfección, no podía concebir un lugar mejor para mi hija que los brazos de su madre, mis brazos.
Cuando alguien me decía que ella estaba ya con Dios, y que Dios tenía sus motivos, realmente quería golpear al que me lo decía ( quien seguramente lo hacía con muy buena intención ). ¿Qué motivos podría tener Dios para matar a una bebé indefensa y dejar en el desamparo total a su familia? ¿Qué ganaría con eso, aparte del recelo de una madre que se quedó huérfana de su hija? ¡¡¿Qué?!!

La verdad no se me ocurría ninguna razón. Si Dios nos amaba, que curiosa manera tenía de desmostrarlo.

Yo no dudaba que se había ido al cielo. No dudaba de que se había convertido en un ángel. Pero para nada me gustaba la idea de que Dios me la hubiera quitado quien sabe con que motivos ocultos.

Estuve enojada mucho, muchísimo tiempo. Me enojé con todo y con todos. Porque hasta mi cuerpo traicionero no había hecho su trabajo de proporcionarle un buen lugar en el que crecer a María.  Al final ya no sabía ni con quien estaba más enojada, porque en realidad no era culpa de nadie, pero mi corazón no entendía de lógica.

Ha pasado un tiempo largo desde esos primeros días de su ausencia y dejé de estar enojada con Dios. Muchas circunstancias que no acabaría de enumerar contribuyeron a eso. Sigo sin saber para que se la llevó tan pronto, pero entendí que de nada me sirve seguirme cuestionando lo mismo porque nunca encontraré una respuesta que me satisfaga. Así que solo me concentro en pensar que ella es mi ángel guardián. Siempre me imagino a mi niña acostada entre nubes, o asomada desde una de ellas cuidando mis pasos y los de mi familia. Sé que está allí y desde entonces, muchas situaciones que parecían difíciles de arreglarse, milagrosamente se han resuelto. Siempre me digo que ha sido gracias a su intermediación y que es su forma de estar con nosotros.

Cuando miro hacia arriba y veo un cielo precioso, o una hermosa puesta de sol, es como si ella estuviera ahí compartiendo conmigo las maravillas de la naturaleza; o cuando después de la lluvia, sale un arcoíris, me parece que es María sonriendo entre las nubes. Me gusta pensar que ella está ahí arriba, ” viviendo ” entre tanta paz y belleza. También la imagino junto a las personas que quise mucho y que ya no están conmigo, mi abuelita, por ejemplo.

Y si hay una estrella muy brillante en la noche, podría apostar a que es ella, saludándome.

A veces, cuando una  mariposa blanca aparece de repente, sin duda alguna es el alma de María que me viene a visitar.

Sé que algún día vamos a reencontrarnos, allá en el cielo, mi hija y yo, y ya nunca vamos a volver a estar separadas.

Esto es lo que creo. No me gustaría pensar que mi hija murió y desapareció por completo, que no está en ningún lado y que se volvió nada. Si eso fuera lo ocurriera después que uno muere, me sentiría aun ( si cabe ) más mal.

Hay mamis que piensan que el alma de su hijo regresará en su bebé arcoíris. Eso creen y yo lo respeto, pero a mí me parece que cada persona es única y cada alma también. Si algún día tengo otro hijo, ese tendrá un alma propia. Tal vez se parecerá a mi María, pero no será ella.

También hay quien cree, que su bebé sigue creciendo  después de muerto. Eso no tiene ningún sentido para mí, pero lo respeto de igual modo, así como respeto todo lo que las familias en duelo quieran creer, porque todos podemos tener una idea propia sobre este tema y son formas de aligerar nuestra pena. Todas son válidas, mientras respetemos y seamos empáticos con el modo de pensar de los demás.

Mientras tanto, yo sigo aquí en la tierra, pero parte de mi corazón está allá arriba con ella. Así es y así será hasta que a mí también me toque decir adiós.

Entonces por fin podré arrullarla en mis brazos, cantarle todas las canciones que antes no pude cantarle, llenarla de besos y decirle que la extrañé cada día de mi vida.

Y ya no la soltaré nunca más.

9 comentarios en “Mi princesa con alas #dondequieraqueesten

  1. Que cierto “La verdad no se me ocurría ninguna razón. Si Dios nos amaba, que curiosa manera tenía de desmostrarlo”….. y yo aún me siento enojada con todo y todos mañana cumple 5 meses mi bebesito que se fue en la semana 29 tambien lo quisiera en mis brazos…

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    • Es normal que sigas enojada Mannolia, tu perdida es muy reciente. Se que ahora parece imposible, pero dejarás de sentirte así, poco a poco. Un abrazo enorme desde el corazón, y date tiempo para vivir todas las etapas de tu duelo, que es el único modo de sanar.

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  2. a mi me ocurrió algo similar, el estar disgustada y no tener respuestas, empece a leer Salmos y fue Dios dándome las respuestas, no es que El nos haga sufrir, El no promete darnos la vida sin sufrimiento pero si nos promete darnos consuelo y abrazarnos … Difícil, muy difícil … Pero aun cuando hay días complicados de volver a cuestionar, tengo el consuelo del Señor, y el de agradecerle, en mi caso, que me presto 9 días a mi princesa. Animo!

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    • Yoana, que bueno que has encontrado consuelo en Dios. Se que algunos días volverás a hacerte preguntas, como dices, porque esto del duelo no es lineal. Agradecer por el tiempo que la tuviste y no reprochar el que ya no la tienes es un paso enorme hacia la recuperación. Me alegro mucho por ti, un beso!

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  3. Agradesco a Dios por prestarm a mi hijo tres meses. ….pero es muy dificil de entender esa voluntad. ….Dios no quiere que sus hijos sufran mi príncipe estaba sufriendo y se lo llevo para que no sufriera más. …siento que mi hijo m protegio

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  4. “Cuando mires el cielo por la noche, dado que yo estaré en una de ellas, dado que yo reiré en una de ellas, entonces será para ti como si rieran todas las estrellas. Tú tendrás estrellas que saben reír. …
    Y cuando te hayas consolado estarás contento de haberme conocido.“
    (Antoine de Exupéry, El pequeño príncipe)

    Eso es como recuerdo mi hija Yanua. También pienso que es nuestro ángel guardián, especialmente de mi otro hijo. Y me da mucha paz estar en la naturaleza, en la montaña donde votamos sus cenizas, y creo mucho en estos pequeños “señales”, como las mariposas blancas o amarillas, y casi siempre cuando salgo a caminar con los perros cerca de la casa, veo un colibrí verde (es muy probable que había aparecido por allá antes, pero nunca me di cuenta…)

    ¡Te mando un abrazo!

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