Y el tiempo no paró…

Por el aniversario Número 5 de la muerte de María, mi hija menor.

5 años

Al regresar del hospital, a pesar de que había sol, todo lo que veía por la ventanilla entre abierta del coche, lucía en desdibujados tonos grises.

En el radio, la noticia más importante era que una pequeña niña llamada Paulette había desaparecido misteriosamente de su casa, y todo el mundo estaba vuelto loco buscándola. Pensé en su mamá. Ella debía sentirse desesperada, pero al menos tenía la esperanza que no tenía yo de volver a ver a su hija.

Mis papás en los asientos de adelante comentaron algo al respecto. Hacía mucho calor, pero dentro de mí, había un espacio vacío gigante, y lo sentía congelado. Ahí, donde hasta unas horas antes había estado mi hija menor, ya no había nada.

Murió, tan intempestiva y silenciosamente, que aunque ya no estaba en mi vientre, yo todavía no acababa de asimilarlo.

Era el 27 de marzo del 2010. Un día antes, a esa misma hora, había empezado todo el drama de saber que había muerto dentro de mí, con 4 meses y medio de gestación.

Y ahora regresaba a casa de mis papás, ya que me negué a ir a la mía. Ahí todo me recordaba a mi niña con dolorosa persistencia. Me fui a que me cuidara mi mamá, ambas con el corazón destrozado y sin ella.


 

¡¿ Qué tienes ?! ¡¿ te duele algo ?! – preguntó muy alarmada mi mamá cuando entró al otro día  al cuarto donde me estaba quedando y me encontró hecha un ovillo en la cama llorando en silencio.

No – le dije entre sollozos – Era verdad. Físicamente, sólo me sentía cansada pero bien. Anímicamente sentía como si un tren me acabara de atropellar.

Es que está muy triste – le dijo mi hermana que entró tras ella y me abrazó – Llora todo lo que necesites llorar, eso te va a hacer bien.

Les sonreí tristemente, como pude. Solo podía amarlas por preocuparse tanto por mí.

Seguí llorando horas enteras. Era 28 de marzo.


 

Esa tarde llegó mi esposo. Se había estado encargando de los trámites del hospital y de la cremación de nuestra niña. Luego fue a comprarme un regalito y me lo llevó. Estaba intentando animarme un poco.

– Mira lo que te traje: es un Ipod nuevo – me entregó una cajita – Este es el nuevo modelo, el que tienes ya casi no tiene espacio.

Yo no quería decirle que era lo último en lo que estaba interesada en ese momento. Pero estaba tratando que yo me sintiera mejor y se lo agradecí. Él también llevó una parte horrible en todo esto y aun así estaba pensando en mí por encima de todo:  primero, perdió a su hija; pudo perder a su esposa y además tuvo que arreglar los trámites para poder llevar a cremar ese cuerpecito pequeño e indefenso. E intentaba ser fuerte, a pesar de que todo aquello era demasiado para cualquier ser humano.

Hasta la fecha, no he cambiado mi Ipod. Creo que nunca intentaría siquiera deshacerme de él, aunque ya tampoco tiene espacio.


 

El 29 de marzo, mi esposo fue por mi hijo mayor que estaba con sus papás y me lo llevó. Él tenía 7 años y cuando supo que iba a tener un hermanito, se dio a la tarea de informar a todo el mundo, de tan feliz que estaba.

Cuando su hermana murió, nosotros queríamos darle la mala noticia. Mis hermanas me regalaron un par de angelitos con alas de mariposa, una para mi niño y otra para mí. Pensaron que debíamos tener algo que representara a María, ya que no teníamos fotos ni nada.

No recuerdo exactamente que le dije a mi hijo, pero después de decirle que su hermanita había muerto, le susurré entre lágrimas algo como: – ” Y ahora tu hermanita es un ángel que te va a cuidar siempre “.

Lo que él me dijo sí que lo recuerdo claramente: – ” Lo importante es que tú estés bien mami “. – sus ojos enormes y oscuros desbordaban ternura.

Mi pequeño, a sus 7 años, lo entendió todo más rápido que yo.


 

5 años después…

El  mundo entero continuó con su vida.

El tiempo no se paró por mi perdida. Todo siguió como antes para todos, excepto para mí, y así fue durante muchos meses.

Yo seguía instalada en aquel 26 de marzo, haciendome las mismas preguntas, reprochándome las mismas cosas.

Tuve que ir a terapia para poder reinsertarme a una cierta ” normalidad ” después la muerte de mi hija menor, María. Estuve en grupos virtuales de apoyo que me ayudaron mucho, al poder compartir y desahogarme, y darme cuenta de que no estaba volviendome loca y que lo que sentía era normal. Con el tiempo volví a sonreír y a tener esperanzas para el futuro, que antes veía totalmente oscuro e incierto.

Muchos bebés han nacido desde entonces. Todos los embarazos de familiares, amigos y conocidos han prosperado y a nadie le ha pasado lo que a mí. Que suerte la de ellos y ni siquiera saben que la tienen.

Casi nadie se acuerda de mi María, pero eso ya no me afecta… tanto.

La extraño todos los días. Estos días de aniversario me ponen especialmente sensible,

¿ pero a quién no, que haya pasado por ésto ?

Aunque ya está todo asimilado y claro en mi cabeza, a veces mi corazón todavía llora cuando me acuerdo de detalles de esos días.

Días tristes que forman parte de nuestra historia y que por lo mismo, no quiero olvidar. Si son recuerdos que me conectan con mi hija, bienvenidos sean.

Así como los recuerdos de esta fecha que quedó tatuada a fuego en mi memoria: 26 de marzo de 2010, el día que María voló de mi vientre para vivir para siempre en mi corazón.

Te amo princesa. Tu mami te ama.

 

7 comentarios en “Y el tiempo no paró…

  1. Año 2010, también un año muy duro y el peor de mi vida, año que me ha dejado marcada para siempre con la muerte de mi hijo, que apenas tenía un añito de vida. Terrible año que nos alejó de nuestros hijos, casi hará 5 años también mi Román, de haberse mudado al cielo a vivir. Un abrazo.

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  2. hace 5 meses murio mi beba en mi vientre yo tenia 9 meses de embarazo sabes el trauma qe eso me a ocacionado? ya estaba a dias de nacer y se fue al cielo.. tambien se llama maria mi princesa es un dolor qe no puedo controlar siento qe hasta respirar me duele ya no puedo mas =(

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    • Hola Karla,
      Tu perdida es muy reciente y es normal que te sientas así. Todo ese dolor, incluso el físico, va a irse suavizando conforme pase el tiempo. Ojalá pudiera decirte que se irá, pero estaría mintiendote; es algo que siempre duele aunque se va haciendo más soportable y aprendes a convivir con esos sentimientos.
      En algún momento, recordarás todas esas cosa que viviste en tu embarazo y las ganas de llorar no serán tan apremiantes. Mientras eso pasa, haz lo que sientas que te ayuda: grita, llora, habla, guarda silencio, escribe… cualquier cosa es válida.
      Te entiendo y te mando una abrazo de corazón. Besos al cielo a nuestras dulces Marías.

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  3. Mami de Maria… no sé si ayuda el tiempo pero siento en tus palabras tranquilidad. Hace 6 meses mi bebito también se mudó a mi corazón El estaba en la semana 29 y yo… sigo igual muy triste… su hermanito mayor no pregunta por El, no sé si igual que tu niño lo asimiló más rapido que yo. TE ADMIRO

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    • Mannolia, por supuesto que el tiempo sana y hace su labor. Como comentaba arriba, no es una labor que borre completamente el dolor, pero en algún momento se puede llegar a sonreír de nuevo y a tener planes y esperanzas para el futuro.
      Tu hijo siempre va a ser parte de tu vida, aunque físicamente ya no esté contigo. Y llegará un momento en que lo recuerdes con más sonrisas que con lágrimas.
      Los hermanitos terrenales a veces evitan hablar del tema no porque no lo recuerden o no les importe, sino porque piensan que te harán sufrir más tocando el tema. A veces ellos le cuentan todo lo que sienten y piensan al respecto a otras personas mas ” neutrales ” o también se lo guardan para ellos, depende mucho de la personalidad del niño, de la edad que tenga o de como te vea a ti lidiar con la situación.
      Un beso para ti y muchas gracias por tus palabras, yo también admiro a todas las mamis y papis que pasamos por esto. Es la prueba más grande que la vida puede ponernos y aquí seguimos. Vas a salir adelante, ya verás

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  4. Mannolia, por supuesto que el tiempo sana y hace su labor. Como comentaba arriba, no es una labor que borre completamente el dolor, pero en algún momento se puede llegar a sonreír de nuevo y a tener planes y esperanzas para el futuro.
    Tu hijo siempre va a ser parte de tu vida, aunque físicamente ya no esté contigo. Y llegará un momento en que lo recuerdes con más sonrisas que con lágrimas.
    Los hermanitos terrenales a veces evitan hablar del tema no porque no lo recuerden o no les importe, sino porque piensan que te harán sufrir más tocando el tema. A veces ellos le cuentan todo lo que sienten y piensan al respecto a otras personas mas ” neutrales ” o también se lo guardan para ellos, depende mucho de la personalidad del niño, de la edad que tenga o de como te vea a ti lidiar con la situación.
    Un beso para ti y muchas gracias por tus palabras, yo también admiro a todas las mamis y papis que pasamos por esto. Es la prueba más grande que la vida puede ponernos y aquí seguimos. Vas a salir adelante, ya verás!

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