Mi familia de a tres #familiasdecieloytierra

Quiero empezar mi escrito con este extracto de un bello poema escrito por nuestra amiga Perla Gaona, mamá de Alonso, ya que desde el minuto en que lo leí me sentí plenamente identificada.
“Aunque tu no lo veas, aunque te parezca invisible, siempre seremos tres”

A finales del año 2008 viajé a Estados Unidos a un intercambio cultural. Estaba en la Universidad, estudiando Pedagogía en Inglés, y aquel viaje suponía una gran oportunidad para poder aprender mejor el idioma. Tenía 20 años. Trabajé durante 4 meses en un casino, y ahí lo conocí. Fue un amor de esos que se instalan sin aviso y se arraigan fuerte en el corazón.

Me volví a Chile, él visitó dos veces mi país y quedó encantado. Cuando visitó por tercera vez no se fue mas. Nos casamos el 14 de Septiembre de 2010 y así comenzamos nuestra pequeña familia de a dos. No fue hasta fines del 2013 que nos enteramos que esa pequeña familia de a dos, sería de a tres.

No fue un embarazo planeado ni buscado, pero desde el momento en que nos enteramos que seríamos padres, el amor por nuestro hijo floreció de la forma mas pura y bella que existe. Era increíble como un ser que se estaba recién formando podía provocar tantos sentimientos. Amor, amor sin límites, sin medida. Miedo, miedo a fallar, a no estar a su altura, a no ser los padres que él merecía. Pero por sobre todo mucha ilusión.

Vivimos meses de ensueño, planeando e imaginando un futuro y una vida que jamás llegó.

A las 25 semanas de embarazo Thomas fue diagnosticado con una hernia diafragmática congénita. Investigamos cuanto pudimos, visitamos los mejores doctores que pudimos visitar. Viajamos a otras ciudades, luchamos por nuestro pequeño, por su vida, por nuestro derecho a tener un final feliz. Pero las autoridades del hospital público donde nos atendíamos en mi ciudad se negaron a ayudarnos. Ellos, que debían hacer el papeleo y todo lo necesario para enviarnos a un hospital de alta complejidad en la capital, se negaron a hacerlo. No les importaron nuestros esfuerzos. No les importaron nuestras lágrimas. No les importaron nuestras súplicas. Thomas nació el 26 de Mayo de 2014, y abrió sus alas ese mismo día, a las 23: 55 de la noche.

Ese día conocí la crueldad humana, la poca empatía, y el lado mas oscuro que los seres humanos podemos tener. Mi hijo vivió 14 horas, me prometieron llevarme a la Neo a conocerlo, pero luego todo fue caos, mentiras, enfermeras a las que les daba “flojera”. Y así, sin mas, no solo partió mi hijo, sino que partió sin haberlo visto jamás con vida. Me lo entregaron envuelto en una sábana blanca.

Lo pusieron en mis brazos, mientras su cuerpecito aun estaba tibio. Lo miré y sonreí. Era igual a su papá. Lo llené de besos, y mis primeras palabras para él fueron “hijo, eres perfecto”.

Luego los recuerdos se enredan, algunas imágenes no se si las soñé, otras se congelaron para siempre. Tengo muy latente la imagen de mi misma gritando en ese pasillo, con una bata blanca, sentada en una silla de ruedas ya que por la cesárea se me hacía difícil caminar. Recuerdo que grité tanto, que la cesárea sangró furiosa, y me vi sentada inmóvil, bañada en sangre…

Ha pasado ya un poco mas de un año de ese horrible día. Mi historia de amor salida de películas, no tuvo el final que yo esperaba. Me pasé meses preguntándome ¿por qué a mi?. Me pasé meses arrastrándome por los suelos, sin ser capaz de ponerme de pie. Pero hoy aquí estoy, compartiendo estas palabras contigo, para decirte que si se puede. Cuesta, pero se puede.

Comprendí que Thomas es mi hijo por la eternidad. No tuve el final que quería, porque en realidad no hay un final. Mi hijo es y será mi hijo para siempre, aunque físicamente el resto no lo pueda ver a mi lado. Aprendí a ser su mamá a distancia. Aprendí a honrarlo, a amarlo, a cuidarlo, a pesar de que mis brazos no lo puedan arrullar. Yo lo arrullo con el alma, le canto con mis pensamientos, lo mimo en el corazón. Cada día al levantarme le hablo… “¿Hijo, cómo estás? ¿Te vas al trabajo conmigo o hoy día te toca seguir a papá?” Aprendí a agradecer cada pequeña cosa buena que me pasa, y a entender que detrás de ellas está él. Aprendí que yo no tuve un hijo, yo tengo un hijo.Thomas es hijo único por el momento, y todavía no hemos pensado en tener otro puesto que este hijo nos demanda todo el tiempo y energías que un hijo terrenal demanda.

Mi familia es una hermosa familia de a tres, dividida entre el cielo y la tierra, pero familia al fin y al cabo. Los tres hemos logrado la mejor de las conexiones, el mejor de los entendimientos, y juntos hemos creado la mejor historia de amor. Nuestros cuerpos no están en la misma dimensión, pero nuestras almas vibran en la misma sintonía, y se entrelazan en el mas puro amor que puede existir.

Todo el mundo sabe de la existencia de Thomas (si, Thomas existe, la existencia es eterna y jamás dejará de existir). Nuestras familias lo nombran, le hablan, lo integran. No hay reunión familiar donde Thomas no esté presente. Aprendimos entre todos a hacerlo parte del clan, y él con sus señales constantes nos demuestra que efectivamente, el jamás ha dejado de ser parte de nosotros.

Aprendí que mi hijo vive, vive pegadito a mi corazón y al de su papá. Aprendí que en el mundo hay diferentes tipos de familia, y nosotros somos una de ellas. Aprendí que para muchos esto resultará extraño, pero que el concepto de “extraño” y “normal” en la sociedad es subjetivo. Aprendí que la vida nos pone pruebas que quizás nunca logremos entender, pero de todas nuestras historias hay algo que nunca debemos olvidar reciclar, y eso es el amor. Nuestros hijos nos enseñaron lo que es el amor incondicional, ese amor que no necesita ver para sentir. Ese amor al que la muerte no pudo destruir.

Tengo una hermosa familia de a tres. No tuve el final que quería, porque en realidad no hay un final. Siempre seremos tres. Siempre seremos Jay, Andrea y Thomas.IMG-20140521-WA0002

4 comentarios en “Mi familia de a tres #familiasdecieloytierra

  1. Yo voy recién por el séptimo mes de su partida, también mi gran amor, decidió nacer a las 26 semanas, en mi caso por una preclampsia severa de rápida evolución, en diez horas post ecografia nuestra vida cambió, mi pequeña Trinidad, por una insuficiencia placentaria había comenzado a presentar retraso del crecimiento e isquemia cerebral, por lo que la sobrevivencia con sus 400 grs era casi imposible…. En el corazon de unos padres primerizos, la noticia suena irreal, inexistente, no se entiende en que momento aquel control que sería uno más de rutina se transformó en la lápida de nuestras vidas.
    Tuvieron que practicarme una cesarea de urgencia, a la 01:32 del 27/11/15 nació al mundo, a nuestro mundo, llenándolo de los sentimientos más increíbles y bellos, pedí que no la alejaran de mi lado, así que cuando regrese a mi sala, la llevaron a mis brazos, donde a las 02:06 am emprendió su vuelo, fue un breve momento el que nos regaló de vida terrenal, sin embargo el amor que nos dejó es eterno, jamás creí que alguien tan pequeñita pudiera remover mi vida de aquella forma, es mi todo, aunque no la pueda ver y eso lamentablemente pocos lo entiendan.
    No hay día en que no desee su presencia, en que su ausencia no me provoque dolor, me hace feliz saber que el día en que yo deje de existir, cualquiera sea este, volveré a verla y esta vez será por siempre…
    Un abrazo inmenso de esta compatriota que te comprende hasta el fondo de su alma y con el corazón también latiendo entre el cielo y la tierra…

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  2. Cuando ves la cara del ecógrafo y esta se pone seria sabes que algo anda mal, tu corazón de madre te lo dice, a las 20 semanas supe que mi hija tenia un problema, pero como todos los padres hicimos todo lo que nos pidieron para que se descartara cualquier cosa, lamentablemente a las 30 semanas su corazón se paró, yo tenia exceso de liquido y a punto de tener preclampsia , mas eso no impidió que cuando me dijeron que tenia que interrumpir mi embarazo la primera respuesta fuera no, como haces eso, como pides a una madre decirle adiós a su bebé, lo que si puedo decirte es que no fui capaz de abrazarla, de tenerla a mi lado, creía que si no la veía ella no moriría pero no fue así y ni siquiera pude despedirme de ella.
    Nuestra maternidad es muy dura pero ellos siempre están con nosotros.

    te mando un abrazo

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  3. Nosotras, definitivamente somos honradas por ser las madres de nuestros guerreros. Marco Antonio, mi hijo, partio hace dos meses, lucho por vivir, y nosotros alli a su lado, nació con 25 semanas y vivio 86 dias, las mas felices de mi vida, al ver sus ojitos su corazon. Por eso nosotros sentimos que el volvió a nuestro corazon para ser la fuerza que nos guia…

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