Aquí, donde siempre hacen falta #familiasdecieloytierra

Desde que ellos se murieron hemos tenido momentos de profunda tristeza, pero también de alegría  extrema, no lo puedo negar, no todo es sombras y lágrimas en la vida después de la muerte.

Desde hace varios días he tenido la cabeza “volada” por así decirlo, se me acerca el cumple número tres de Joaquín y Víctor y a la vez el primer año de Lucía en el mundo, entre muchas otras cosas que me han tenido con sentimientos encontrados. Así que este fin de semana quise desconectarme del mundo entero y aproveche el viaje familiar que cada año hacemos con mis papás, hermanos, esposas (os) y sobrinos a la playa para mandar todo a volar por un rato.

El viaje cumplió el propósito de dejar la mente en blanco por un rato y puedo decirles que fue de esos ratos de felicidad pura que les comentaba en un inicio. Pero como todo en ésta nueva realidad, te llegan como rayitos de luz esos destellos de lo que no fue y de lo que hubiera podido ser, esos tragos de agridulce que de cuando en cundo la vida nos hace tomar.

Tengo dos sobrinos entre las edades de mis cuates, uno de 3 años y medio y otro, mi agridulce, el que nació un mes después de que ellos murieron. Ya son todos unos niños grandes. Verlos crecer, jugar y convivir es todo un espectáculo, presenciar la vida en todo su esplendor.

Y ahí, en medio de sus risas y pleitos infantiles, es donde deberían estar Joaquín y Víctor el día de hoy.

Le dije a mi esposo, pero no era necesario, me dijo que el mismo lo pensó así, que los vio jugando entre ellos. Y el hubiera, ese que sabemos que no existe se nos hizo tan presente y tan palpable, casi lo pudimos tocar con las manos.

Desde que ellos se murieron hemos tenido momentos de profunda tristeza pero también de alegría  extrema, no lo puedo negar, no todo es sombras y lágrimas en la vida después de la muerte. Casi tres años han pasado y podrán pasar un millón de años más, podremos reír  hasta las lagrimas y llorar hasta la risa, pasaremos por mil situaciones y a lo mejor la vida nos sorprende con más hijos. Veremos crecer a los que están aquí, los veremos hacer sus vidas, casarse, tener sus hijos y nos haremos viejos juntos…

Lo cierto es que la vida nos pasará y aun así hay algo que siempre será verdad: ellos son y serán la ausencia más presente en nuestras vidas y seguirán teniendo un lugar aquí, donde siempre hacen falta…

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5 comentarios en “Aquí, donde siempre hacen falta #familiasdecieloytierra

  1. Estoy en una situación parecida a la tuya, tengo sobrinos que nacieron en las fechas que debería haber nacido Rebeca, y no sé si por fortuna, hasta el momento he logrado evadir conocerlos. Mi suegra me pide que lo haga, que atraviese esa barrera cuanto antes, pero mi corazón no me lo permite. Sé que llegará el momento en que no habrá otra más que hacerlo. Pero mientras tanto quiero seguir aplazando el encuentro de la felicidad de esas familias.
    Un abrazo !

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  2. me pasa lo mismo Yoana, hace dos meses mi hija Sofia de un mes de nacida cerró sus alas y exactamente un mes antes de su nacimiento nació una sobrina de mi esposo, ahora no puedo verla, me duele en el alma, se que ella no es culpable de nada, pero mi dolor es tan fuerte, que al verla e imaginarme como estaría mi hija me parte el alma, cada que pienso en las alegrías de esa familia, pienso en lo que yo no puedo celebrar con mi hija, es muy difícil, he llegado a sentirme mala persona por la sobrina, mi mama igual dice que tengo que pedir ayuda y ya lo hice, pero por ahora seguiré evitándola hasta que mi dolor cece un poco

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  3. Me encanto, tu agridulce, así tengo una, mi sobrina hermosa que nació un mes después de Helena, el reflejo en el que veo a mi hija y pienso eso mismo, ellas estarían jugando y quitándose juguetes o aprendiendo a compartirlos, que sería lo mejor, pero si te digo algo tan increíble, Marcela mi sobrina, juega con la cobija de mi hija, como si fuera ella, se la pone como capa y la mantiene a su lado, cuando hace eso siento como si la dos jugaran juntas. se pone mis zapatos y es cuando pienso ahí esta mi hija haciendo travesuras con su prima, es un saber agridulce dices tu, y es tan cierto que me duele muchas veces el corazón porque en ella lance todo ese amor que me quedo atorado para mi hija.

    Te mando un abrazote Fer.

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