Yo, Luna y Álex Ubago

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Hay algo de lo que hablo poco. Quizás porque duele más. Quizás porque es un tabú más grande. Creo que porque me pone tan triste, que lo miro poco.

La extraño mucho a Lunita, y la quiero infinito.

Pero lo que más duele, quizás, es cuando me falta. Cuando me agarro, de repente, en un momento que querría estar compartiendo con ella. Y no con ella en mi alma, como la luz de mi corazón, como un palpitar de amor. No, a la mierda con la paz iluminada.

Hay veces que el infinito amor no me sirve una mierda, que lo que grita mi cuerpo es que quiero a mi hija acá, ahora, ya, al lado, dos años después, viva y llena de chispa, corriendo, gritona, partiéndose de risa.

La quiero bailando conmigo.

Porque la verdad es que siempre soñé con mi hija. Siempre la supe en algún lado.

Me gusta bailar. Me gusta la música grasa, de radio, pop, ochentosa. Sí, me gusta la mala música. Me gusta Álex Ubago. Me gusta que bailar sea saltar y mirarme en el espejo o en el reflejo de las ventanas del salón. Me gusta poner la música fuerte y bailar como si me estuvieran filmando. Y tenía tantas ganas de jugar así con mi hija, de bailar juntas, de maquillarnos, de que me peine.

Tenía ganas de hacerle upa y que me abrace con su bracito alrededor de mi cuello. Tenía ganas de verme en ella. De verla como viniendo de mí, pero su propia persona. Quería querer a una mujer con mi misma sangre, quererla con abandono, con magia, con pura admiración. Quería mostrarle los pozos de la obediencia y de dejarse etiquetear. Quería ver una niña muy ella, que me tomara de la mano para caminar, que le interesara de dónde venía, y que desplegara sus propios colores.

Quizás por eso me da tanto pudor hablar de esto, porque de alguna forma quería sanar tantas cosas mías con Luna. Sé que esa no es la función de una hija. Sé que ella es y fue y siempre será su propia persona. Y, como dice su madrina, ya me está enseñando tanto, es una mujer con mi sangre que amo incondicionalmente. Pero, mierda, tendría que haber aclarado que la quería viva.

Álex Ubago y yo la extrañamos mucho.

7 comentarios en “Yo, Luna y Álex Ubago

  1. Somos dos, y como bien dices a veces esa paz se nos va a la mierda y sólo anhelamos tenerlas acá, y no hay forma de llenar aquello que dejó, su ausencia se hace palpablemente dolorosa y piensas que diferente sería todo si aquella pescadilla no hubiese ocurrido, porque a mi, porque…. Mientras estos brazos siguen clamando volver a poseerla otra vez…
    Abrazos estimada, de otra mami con el corazón entre el cielo y la tierra que anhela lo mismo que tu, espero desde el cielo ellas disfruten de travesuras eternas….

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  2. Tan cierto Cheli, yo también soy como tu, bailo, y salto, a la mierda esa paz iluminada, me gustaría gritar que me duele, pero también me da miedo que me digan y me señalen, no la dejas en paz, pero la que no esta en paz soy yo, no es sencillo ser una mujer sonriente con un corazón roto, no es en sencillo gritar a que tengo una hija porque todos quieren verla, como explicas a esas personas llenas de prejuicios que tu hija siempre esta a tu lado y es tu compañía, son patrañas eso de que algún día sanara, claro que no algún día te acostumbras a vivir con ese dolor, pero sanar, ni que fuera una herida cualquiera, fue una herida mortal y venos aquí como zombies después de la muerte, caminamos y comemos, nos movemos pero morimos y nos levantamos después de ese golpe tan terrible.

    Te cuento que encontré un caracol en la llanta de refacción, me puedes explicar que hace uno en la parte trasera de un coche? Esa Helena es todo un amor, Te mando un abrazote madraza.

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  3. Así es… yo digo que tenemos que sacar “flores de la caca” para poder seguir respirando pero hay días que no nos da la gana conformarnos y que solo queremos acá a nuetsros hijos, no importa la enseñanza, ni el amor incondicional, nie le crecimiento, nos sale lo humano y nada importa. Las abrazo con todo mi corazón a todas y me uno a la petición quiero a mi hijo AQUI

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  4. Ay Cheli. Como te entiendo. Esos momentos “felices” y de repente, ese dolor o ausencia, como te entiendo, por desgracia porque ojalá ninguna tuviéramos que entender de esto.

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  5. Cuando te leí. Me encontré a mi misma en muchas situaciones. Yo tengo dos hijos conmigo y 2 hermosas niñas en el cielo. Una sé me fue hace 3 años y medio y la otra hace 1 año y 1 mes. Con Paz, la mayor mi consuelo a su partida siempre fue que venía con una malformación. Pero de Catalina aún me cuesta. Estoy embarazada de mi arco iris. Viene un hermoso niño en camino. Pero así y todo embarazada. Ilusionada…. con miedo de volver a pasarlo…. hay días que digo a la mierda … las extraño. Las necesito. Las quiero conmigo.
    Si Dios quiere y me permite espero me mande otra niña pero que está vez me la deje conmigo. Para ponerle lazos. Para pintarnos las uñas. Para cocinar juntas. Para ser compañeritas. Para que acompañe a su hermana mayor
    Xq si hay días que el dolor te gana y a la mierda con tu paz interior.

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