Yo no tuve un hijo, yo tengo un hijo

Yo no tuve un hijo, yo tengo un hijo…

Yo no fui mamá, yo soy mamá…

Mi hijo no era, mi hijo es…

Mi hijo no se llamaba, mi hijo se llama…

Mi hijo nació, mi hijo no murió…

A los pocos días de haber dejado a mi hijo en su lugar de eterno descanso, (en donde solo descansa su cuerpo claro está, puesto que su alma y su esencia están siempre a mi lado), alguien de mi familia se acercó a mi. “Cuando te sientas mejor de tu cesárea y puedas salir, debes ir a hacer los trámites para su lápida”. No recuerdo quien fue esa persona, solo recuerdo que intentó con mucha sutileza informarme sobre aquello, que en honor a la verdad, ni siquiera había pensado.

Y es que imaginé ver el nombre de mi hijo en millones de lugares. Lo imaginé en las invitaciones para su primer cumpleaños, lo imaginé en sus cuadernos del colegio, lo imaginé en muchas partes, pero no es un frío trozo de mármol a ras de suelo.

Los días siguientes esas palabras seguían dando vueltas en mi cabeza, “los trámites de la lápida”. Me aterraba ir a hacer esos trámites. Poner la lápida lo volvía todo “real”. Intenté hacerle el quite lo mas que pude, hasta que un día de invierno, aprovechando que la lluvia había cesado y solo debía hacerle frente a un viento frío que calaba los huesos y el alma, mi esposo y yo decidimos hacerlo.

Entramos a esa oficina, donde un hombre intentaba ser amable, pero se notaba que la muerte lo había curtido, y ya no tenía la sensibilidad que esperé haber encontrado. Nos entregó un libro con imágenes; una cruz, una paloma, un ángel… Debíamos elegir una. Derrepente vi un pergamino. Nos explicaron que podíamos elegir el pergamino y dedicarle unas palabras, pero no podríamos elegir una imagen. Mi esposo y yo nos miramos. ¡Hasta en esto nos encontrábamos con estúpidas reglas! Volvimos a hojear el libro, y juntos decidimos que el pergamino era mas personalizado, así que escribimos en el formulario el mensaje, en el cuadrado donde nos delimitaban la cantidad de palabras que podíamos usar.

En eso llegamos a la peor parte. La imagen de una estrella, seguida de un espacio en blanco. Luego la imagen de una cruz, también seguida de un espacio en blanco. Me quedé mirando ambas imágenes. Aquel hombre lo notó, y dijo “escriba ahí la fecha de nacimiento, y abajo la fecha de defunción”. Mi hijo nació el 26 de Mayo de 2014, a las 9:55 am y falleció ese mismo día, a las 23:45. Le expliqué que ambas fechas eran la misma. “Escriba ambas entonces”. Titubeé. Miré a mi esposo. Miré al hombre. Y acto seguido, escribí su fecha de nacimiento, y tarjé con una gran línea el lugar destinado para la fecha de defunción. El hombre me miró intrigado. “¿Qué está haciendo señora?”. Por primera vez me sentí determinada, empoderada. Lo miré fijamente y le dije: “Le solicito por favor no escribir en su lápida la fecha de defunción. Mi hijo nació, mi hijo llegó a nuestras vidas, es parte de nosotros, y aunque su cuerpo ya no esté aquí con su familia, su existencia es eterna. Por favor, no incluya la fecha de defunción, porque mi hijo no ha muerto, y en último caso, es la fecha de nacimiento la que me importa y quiero recordar”

La expresión en la cara de ese hombre que en un comienzo parecía tan frío, se ablandó. Con un tono suave me respondió: “Tiene toda la razón, así será”.

Quince días después fuimos a visitar a Tommy Thomas, y ahí estaba su lápida, solamente con la estrella de nacimiento.

Porque mi hijo es mi estrella, porque mi hijo es, porque mi hijo se llama, porque soy su mamá, porque yo tengo un hijo. 20150503_180216

 

6 comentarios en “Yo no tuve un hijo, yo tengo un hijo

  1. No sabes lo identificada que me siento con tus palabras, mañana se cumplen siete meses desde que mi princesa partio, y no puede creer la cantidad de dias que ya llevamos separadas, cuando debiese estar aqui tan cerquita mio para llenarla de besos y caricias… Aun no he podido hacer su lapida, tal como tu, hacerlo me lleva a una realidad, que si bien dia a dia se que existe, en esas circunstancias se hace mas tangible aun… Si bien se que la vida nos permitio amarnos y Dios me bendijo con ser su madre, no logro entender porque tanta ropita quedo sin estrenar, tantas risas por escuchar, tantos abrazos por dar y recibir, tanto amor en esta alma y cuerpo que dia a dia luchan por seguir…
    Abrazo inmenso y besos al cielo para nuestros amores

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  2. YO TUVE UN HIJO Y LAMENTABLEMENTE MI SUEGRA NUNCA QUISO Q NACIERA, A LOS 8 MESES DESPUES DE HACERME LA VIDA IMPOSIBLEEEEEEEEE Y PEDIR MI ABORTOOOOOOOO MI HIJO NACIO Y A LOS 3 DIAS FALLECIO, NO Alcanze a tenerlo en mis brazos, solo tengo una foto del pediatra antes de morir y la imagen de mi hno verlo pasar con el cajon en manos x mi habitacion……….sinceramente no lo puedo superarrrrrrrrrrrr

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    • Cecilia. Ese bebé es tu hijo y siempre lo será. Yo sólo tuve a mi bebé entre mis brazos unos segundos ya con el frío de la muerte en su cuerpo. Es algo que sólo se puede saber cuando se vive… si no para los demás carece de peso. Tú no te dejes amargar por la maldad de los demás. Piensa que esa gente tiene amargura que proyecta por su propia frustración. No dejes que eso te llegue, bastante es la pena y dolor que estás viviendo como para sumarle el resentimiento. vive tu dueloUn abrazo.

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  3. Hermosas y ciertas. Sus palabras…mi ángel volo al cielo justo un mes después q tu hermosa estrella…. Ya ha pasado 1 año…y mi hija…como bien lo dices….es mi hija aun en el cielo. , el dolor es tremendo…pero… Llega un momento en q la paz nos invade….a pesar de la cruel realidad… A pesar del dolor. Yo no pude si quiera cargar 1 instante a mi nena vivió 4 min. Nació 3 dias antes de cumplir 6 meses…sobre todo nuestro dolor como padres en duelo…somos a mi criterio
    Elegidos x estos nuestros hijos parA trascender, evolicionar. Y creo y tengo fe, que todos quienes pasamos x este trance. Tan fuerte un dia tendremos la dicha de abrazarlos eternamente.
    Escuché y lei un término…para referirse a NOSOTROS que pasamos por este dolor,que literalmente. No tiene Nombre.,.
    Y me fascinó…,
    Nos llaman AMADORES DE LUZ.
    porque nuestros bbs. Son LUZ, Y LOS AMAMOS.
    gracias x compartir tu dolor y vivencia….BENDICIONES. Mil abrazos.
    Att.PALOMA SOSA.

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  4. Amadores de Luz, hermosa definición… Cada vez que el dolor quiere brotar con cualquier estímulo, pienso en que ella es amor, y por ende es lo único que debiese seguir habitando mi corazón… Es un largo camino, que por ella estoy dispuesta a seguir porque se que al final de todo nos volveremos a unir eternamente…
    Cariňos a todas hermanas del dolor más transformador que puede existir…

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  5. Tengo una hija en el cielo y se fue a los siete meses de nacida, y hoy dos años después, no he podido superar su pérdida, pues la recuerdo desde que vi por primera vez latir su corazoncito en mi vientre, siempre la llamo por su nombre, le digo que la amo, la sigo queriendo como si estuviera en cuerpo y alma ; y sì la besè mucho, le canté canciones, la disfruté y es mucho dolor porque me dejó muchos recuerdos.
    Vivir es una lucha a diario, pues desde que despierto la recuerdo y al dormir lo hago pensando en ella. Mi situacion es triste, pues despues de muchos años la pude tener, y no creo poder tener más hijos, y aunque se que un hijo jamás podrá reemplazar a otro, si uds tienen o pueden tener mas, sería una bendición que ayuda a sobrellevar la pérdida, pero ella era mi única hija y la había esperado por muchos años. Ella vive en mi corazón y la vida no me alcanzará para olvidarla.

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