Enseñanza de duelo #familiasdelcieloylatierra

Hoy todo es más difícil porque no estás, llegaste a mi vida en el mejor momento y te fuiste como una estrella fugaz, con un gran brinco quise atraparla con el puño de mi mano y se escabulló como el viento entre mis dedos, apenas construí un castillo de ilusiones cuando ya las estaba guardando dentro de una cajita de recuerdos”

 

Hoy no se si tenga de nuevo la oportunidad de ser madre, pero satisfecha estoy de haberte acunado por ese tiempo, no me arrepiento de nada, me entregué completamente a ti, hubiera dado mi vida misma de ser posible pero todo ocurrió en un segundo.

No quiero vivir de “los hubieras” y “los lamentos”, quiero vivir del amor que me rescató de morir, llevo ahora una lucha constante que prefiero llamarla “enseñanza de duelo”, a los que me rodean, a los que tratan a toda costa tapar el sol con un dedo, esa enseñanza es para mis más allegados, para mi familia y para mis amigos, para los que me importan, porque si bien muchos ya se fueron por no ser lo suficientemente valientes para tocar este tema, hay otros tantos que están aprendiendo a hablar con el corazón, con sus abrazos, con sus miradas.

Me llena de gusto cada que alguien va quitando tabúes de su mente y acepta la muerte por más que sea de un bebé como tal.

Como parte de mis anécdotas hay sonrisas espontáneas cada que mi padre lo recuerda, a pesar de su seriedad cada vez lo siento más transparente con el tema, me ha dicho que le ponga una y otra vez la canción que le hicimos para recordarle, tenemos planes de construir una quinta y me ha dicho que se imagina el nombre que le vamos a poner, ese fue un instante de felicidad contenida, me mire con mi esposo, pero en el momento quería correr a la parte trasera del auto y abrazar a mi padre y darle las gracias por considerar a su nieto, a su único nietito.

Tengo una familia adulta dividida entre el cielo y la tierra, meditando un poco mi situación se podría decir que está dividido equitativamente: mis abuelas, abuelos, mis tías, primitos, sobrinos bebés, mi mejor amigo y hasta la mujer más maravillosa del mundo que es mi madre están en el cielo junto a mi bebé, literalmente tengo una familia del cielo y la tierra.

Para los de la tierra todo es más difícil, mi familia materna la más cercana y con la que crecí, apenas murió mi hijito y recibí unas cuantas llamadas, un par de visitas, un par de palabras y ya no más; honestamente me he separado bastante de ellos, esperaba mayor contención, para mi hermana pareciera que todo es más difícil, habló con ella abiertamente y expreso con ella más de lo que ella pudiera decir, no lo niego por ser mi mujercita más cercana quisiera algunas veces estrujarla y decirle ¿a poco no te duele que tu sobrinito no esté? tu que eres abogada por qué no luchas conmigo y hacemos algo legal para buscar justicia contra esta negligencia médica. Quizá sea tanto su dolor que no puede, quizá piense que olvidar sea mejor, quizá sienta que yo por ser la mayor ya me las arreglaré sola con mi dolor…

De mi pequeña sobrina, 2 años tenía cuando aconteció este suceso, a su corta edad, tengo claritos los recuerdos, su inocencia y amor son indiscutibles, lo que he recibido de ella es solamente amor y consolación, apenas veía una ecografia y ya decía el nombre de su primito, hoy ya tiene cuatro años, a veces me da miedo que lo olvide, pero de ella yo me encargaré, tenemos recuerdos de mi embarazo, momentos juntas donde besaba mi barriga, donde dice con su aguda voz su lindo nombre.

De mi padre ya he hablado, y de mi familia política no tengo nada que decir, todo hacia ellos es gratitud, me encanta lo que hacen, como homenajean cada que pueden a mi bebé: los globos, los dibujos, las cartas, su altar, las felicitaciones el día de la madre, el día del padre, ¡gracias por tanto!

De mis amistades cercanas han quedado dos o tres con quien puedo hablar con el corazón en la mano y de quienes recibo muestras de cariño, de mis nuevas amistades, las que se solidarizaron en mi lucha y con mi dolor y las amistades que cargan mi misma pena, mis compañeras de viaje, ellas son para mi, mi mundo paralelo, ejemplo de vida, de valentía, sin ellas no se que hubiera sido de mi, he aprendido de ellas tanto, y sigo aprendiendo cada día, aprender a sacar el dolor en pequeñas cosas, en nuevos hobbies, en platicar, en abrir el pecho y el corazón, se que cuento con ellas como ellas cuentan conmigo, y uno de mis grandes sueños es un día poderles abrazar, poder decir:- amiga, sí existes, ¡Gracias!

Mi esposo, mi cómplice, mi todo, ¿quién mejor que él para comprenderme?…

Esta es mi familia y mi realidad ahora, no me quejo, el camino no es fácil, la vida va dando golpes y cada quien carga su cruz, pero la huella que dejó mi hijo es indeleble, y sé que no morirá, y no morirá nunca porque quizá mi voz se apague un día pero mis letras jamás. Y se que mi corazón un día dejará de latir y ahí estará él y sé que entonces será para siempre. 

5 comentarios en “Enseñanza de duelo #familiasdelcieloylatierra

  1. Que bellas palabras Perla, recuerdo que mi ahijada le decía, mi bebé a mi niña, y cuando estuve en el hospital y se entero de que mi niña ya no estaría con nosotros lloró, hoy en día aun la recuerdan, de eso ya van a ser dos años, y aun me sigue doliendo como si no hubiera pasado ni un solo día, y creo que así será hasta el día que muera.

    Te mando un fuerte abrazo desde México.

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