Naciste libre

#tratohospitalario

Sabíamos que ibas a nacer. Sabíamos que antes, ibas a morir.

Desde antes de que empezaras a crecer en mí, quería que nacieras en casa. Quería parirte libre, en intimidad. No quería pelearme con nadie por protocolos y vías, no quería escuchar órdenes o tener que negociar nada. No quería que nadie osara robarme el parto, adueñarse de mi cuerpo, anular mi poder de mamífera paridora. Quería parir siguiendo a mi cuerpo, que te seguiría a vos.

Cuando supe que estabas creciendo en mí, antes de pedir cita para hacerme una ecografía, llamé a mi matrona para que se fuera reservando la fecha de tu nacimiento, para que contara con nosotras. Creo que nunca nadie la llamó tan pronto en el embarazo. La llamé tan ilusionada, tan feliz. Sería un parto precioso.

Cuando super que crecías dentro de mí, pero que crecías para morir, no quise parirte en casa. Me dió miedo tu cuerpo. Me dió miedo no poder parirte. Me dió miedo que tu cuerpo me causara rechazo. Me dió miedo traer muerte a mi casa.

Por un tiempo corto, te quería parir en un hospital.

Entonces empecé a averiguar y aprender cuáles serían mis opciones. Empecé a hacer una lista, larga y detallada, de cómo quería que nos atendieran. La lista decía: quiero parir a mi hija en intimidad, quiero que no la manoseen, quiero tenerla en mi pecho, abrazarla y besarla. No quiero que me digan cosas innesesarias ni que cuestionen nuestra vida. Quiero tener tiempo para maternar una vida entera en una sola noche. Quiero que hablen de mi hija con amor. Quiero parir en mi casa.

Desde lejos, volví a casa. Volví a escuchar mi deseo, esta vez muy informado, de que para tu nacimiento, Lunita, quería que estuviéramos en casa.beso

Hablé otra vez con mi matrona. ¿Se animaría a atendernos? ¿Estaba dispuesta a cuidar este nacimiento tan distinto? Sí, lo haría. Me escuchó. Escuchó, también, mis peticiones, deseos, miedos… las miles de pequeñas cosas que queríamos para tu nacimiento, papá y yo. Nuestra doula las cuidó, cada una de las pequeñas cosas que queríamos tener con vos, quedarnos de nuestro tiempo con vos.

Entonces, amor mío, naciste libre. Suave y salvaje, a tu tiempo y con amor, abriste mi cuerpo. Te recibieron ellas. Cubierta en mantas, te tuve en mi pecho, te tuvo papá en su pecho. Ella también, tu madrina. Fue un parto precioso.

Te recibimos, te cuidamos. Te soltamos, Lunita.

Soltamos tu cuerpo.

El relato del parto de Luna, que empecé a escribir el día después de su nacimiento, se puede leer aquí: https://www.elpartoesnuestro.es/blog/2013/09/05/el-nacimiento-de-luna-williamson

2 comentarios en “Naciste libre

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