El cuarto triste.

 

Los dos días y medio que estuve internada hasta que me dieron de alta la maternidad estaba al tope. Los cuneros llenos, globos en todos los cuartos y las familias contentas por la llegada de sus bebés sanos al mundo, y ahí, entre esas cunitas con bebés sanos a término, en un cuartito conjunto en dos incubadoras gigantes luchaban mis dos pequeñitos por sus vidas, dos muñequitos de 6 meses que apenas llegaban al kilo. Esperaban ser trasladados al UCIN de otro hospital más preparado para sus necesidades.

Últimamente vienen muchos recuerdos a mi cabeza como especie de -Flash backs- de aquellos días en que el mundo nos cambio. Si bien no recuerdo mucho del primer día por el miedo, el shock y la incredulidad de que estaban naciendo a los 6 meses algo muy grabado en mi mente es estar en el cuarto sola después de mi cesárea de emergencia y ver entrar una enfermera que me decía –tu esposo estaba muy asustado, entré y lo sorprendí sentado llorando…- En ese momento sentí que el corazón se me empezaba a romper.

No la recuerdo con coraje, la recuerdo con una especie de cariño, ella creo fue la única enfermera que me dirigió la palabra esos días que estuve internada en ese cuarto triste.

Y, aun que no lo crean, entiendo en parte que los demás no se atrevieran a lidiar con nuestro dolor y con nuestra incertidumbre pues eramos en medio de toda esa felicidad el cuarto de las caras largas, el cuarto sin sonrisas, el cuarto sin flores y sin globos, el cuarto donde los hermanos mayores preguntaban por sus bebés, y el ultimo día, el cuarto que vistió de negro y blanco por el primero de los mellizos que moría.

No puedo quejarme recibí un excelente trato, bueno, estábamos pagando por atención privada. Pero al parecer algo que no entraba en los costes del hospital fue un poco de empatía, un lo siento al salir de ahí con los brazos vacíos.

No culpo a la gente que me atendió por que al parecer nadie los prepara para lidiar con el dolor que trae muerte y con los que mueren un poco por ella. No culpo pero no entiendo por que no se enseña al personal médico a ponerse un poco en el lugar del otro, a  ver que una sola palabra de aliento puede hacer los recuerdos tristes un poco más llevaderos.

número-uno…-42296339Y así un 7 de septiembre de 2012 a medio día salimos por la puerta con el número 1 del cuarto donde mi esposos lloro a solas, donde mi corazón se rompió en mil pedazos, salimos sin globos y sin flores del cuarto de las caras largas y las blusas negras, salimos del cuarto triste a enterrar a Joaquín, el primero que se nos moría.

 

 

Un comentario en “El cuarto triste.

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