Para mi ginecóloga | Violencia obstétrica 

Doctora, si es que se te puede llamar así:

Tengo memoria fotográfica de aquellos días, mi bebito y yo éramos uno solo, su papito el eterno compañero y guardián.

Un positivo nos anunció su llegada, el examen de sangre lo confirmó y enseguida en aquel seguro médico que me tocaba pedí a una ginecóloga; ahí empezó el destino a hacerme la mala jugada, la recepcionista me dirigió contigo, tuvimos la primera cita, la presentación agradable, te contamos de nuestra vida, el proyecto laboral que nos hacia estar a miles de kilómetros de casa, pero este chiquitín nos alegraría la vida, sería mexicano y uruguayo, ¡Dios mío! ¿Recuerdas? nuestros rostros se iluminaban cada que escuchábamos su corazón latir fuerte y sano, cada que medias con aquella cinta mi barriga y crecía normalmente, todo era normal, un bebé con percentil 50, todo marchaba sobre ruedas, ¿recuerdas nuestras expresiones, al contarte que era un varoncito? Te involucramos en cada paso, cada ecografía que hacíamos de más te la mostrábamos enseguida, te platicamos que estábamos un poco indecisos de saber si nacía en México y al final te contamos con emoción que decidimos que fuera en Uruguay en parte por la confianza que te habíamos tomado, no cabíamos de emoción, queríamos saber que todo estuviera bien y te preguntábamos todas nuestras dudas, nos inspiraste seguridad al indicarme que nuestro bebé ya estaba en posición, que sería un parto natural sin mayores problemas; la espera pasaba y se acercaba la fecha de su llegada, nos dijiste que quizá por esos días estarías de licencia, me llenaba de nervios de pensar que no fueras tú la que atendiera mi parto, hoy quisiera que sí, que no hubieras sido tú, que hubieras estado lejos, porque las malas decisiones que tomarías en el momento más importante de mi vida, la afectaría  por completo hasta el día que mi corazón deje de latir.

Nos diste indicaciones de ir a conocer al pediatra que recibiría a nuestro bebé, de tomar clases de parto con la persona que más recomendabas en todo el Uruguay. Y así lo hicimos, seguimos al pie de la letra cada una de tus indicaciones, la dieta para la diabetes gestacional, el llevar control, hasta nos preguntaste que cómo es que llevábamos todo ordenado: se llama “amor”,  solo eso, hacer las cosas con amor, amor a ese pequeñín que no pudiste traer al mundo como lo esperábamos.

Y se llegó el momento, quince días antes de la FPP rompí la fuente, tranquilos nos dirigimos al hospital, te hicieron llamar, llegaste unas horas después y para nuestra mala suerte tenías algo de prisa, dos partos se te presentaban ese día, así me lo hiciste saber, pero empecé a dilatar bien y después de haber llegado de noche, a media mañana todo parecía indicar que ya estaba dilatada para empezar el trabajo de parto, sería la primera de tus dos partos.

Aquí empieza la historia de terror más real que haya escuchado, mi propia historia de terror, el cuadro era el siguiente: yo acostada en esa cama amarrada de las piernas, el cinturón que capta los latidos del bebé sobre mi panza, el pediatra al costado izquierdo, tu enfrente mío, mi esposo a la derecha, y unos tres o cuatro doctores y enfermeras merodeando al rededor en la misma habitación, pujos dirigidos, el pediatra presionando mi barriga, sangre en tus manos por la episiotomía que no supe en que momento se hizo, tus ordenes que aun resuenan en mi cabeza, – ” puja Perla, puja “ , ahí después de casi una hora te dije que estaba un poco cansada, me dijiste vamos a cesárea, en eso mandaste llamar por indicaciones de todos los que estaban ahí que le llamaran a otro doctor, doctor que en mi vida había visto, conocido o escuchado, solo mire a mi esposo y después te dije “tengo ganas de hacer del baño” y empezaste de nuevo, “hace caca Perla, hace caca “, estabas insegura, mi esposo antes de empezar la labor de parto te preguntó: – ¿cuántos partos has atendido?-  Miles -fue tu repuesta, seguías inyectándonos seguridad cuando en el momento necesario lo único que transmitías era lo contrario, inseguridad, miedo, no supiste como controlar, el médico que llamaron entró, me miró cinco segundos e indicó fórceps, tú al lado como estatua, no hiciste nada para hacer valer tu postura, tú eras mi doctora, solo tú.

¿por qué alguien más que no me conocía tenía que venir y tomar decisiones sobre alguien que apenas conoce? alguien que no sabía quien era, nombre, estatura peso, factores importantes para saber como reaccionar, tú te hiciste pequeña en ese momento, tú a quien yo le di mi voto de confianza dejaste de existir y pasaste la batuta a un desconocido para nosotros.

Lo demás es historia. Sabes muy bien como termina, aplican fórceps, y los latidos se dejan de escuchar, cesárea urgente declara este médico, cuando tú tuviste en tus manos la oportunidad de declarar cesárea antes que él llegara y evitar que mi bebé muriera, desperté de la operación y el pediatra me dice: – Perla, el bebé nació muerto, mi bebé estaba vivo segundos antes de esa barbarie, nació con su cabecita lastimada, ¿cómo va a nacer un bebé con sangre en su cabeza? ¿por qué si decían que ya estaba muy bajo para nacer por cesárea al final nació de esa forma?

Más de dos años he tardado en poder escribir esta carta, sabía que al hacerlo removería tantos sentimientos, tantos bellos recuerdos, aquel bello día que salí ilusionada de casa, se convirtió en el más triste de mi vida, se que debo perdonar para avanzar, pero a ti no puedo, no puedo Mariela Deycas, no puedo perdonar tus malas decisiones y las de todo ese equipo de doctores, me hicieron vivir una pesadilla, en tus manos confíe la vida de mi hijo y no la supiste llevar, escribo para tratar de soltar pero a la vez para informar a muchas mujeres que quizá hoy estén en la dulce espera y no sepan de ésto que es parte de tu historia, ¿serías capaz de seguir atendiendo partos teniendo a Alonso en tu memoria? ” El neonato mas bello que he visto en mi vida ” me dijo una enfermera que me contactó por privado, hoy también quiero que sepas que en silencio mucha gente que estuvo ahí fuera de esa habitación supo de lo acontecido, escuchó lo que pasó, y me contactaron para empujarme a que los demandara, mucha gente los vio: doctores corriendo, una madre llorando, un padre impotente ante tanta injusticia, un juicio iniciado y al final, todo tapado por la plata.

Topé con mucha gente buena en tu país, tú no eres una de ellas, gente que conocí gracias a mi bebé y para hacer justicia, gente solidaria y hermosa.

Me fui de ese país con sabor a amargura, tengo una nueva vida, y extraño cada vez más a mi pequeñito, al cual tuve que traer gracias a ti en una caja de cenizas.
Esta carta es para ti.

11 comentarios en “Para mi ginecóloga | Violencia obstétrica 

  1. Lamento tanto leerte, como olvidar el dia que pensaste seria el mas feliz de tu vida y en instantes se volvio pesadilla…
    Tambien mataron a mi bebe en el parto… un grupo de pendejas egolatras… no encuetro algo mas claro que las describa.
    Yo lleve a mi hija a un hospital publico en Mexico… me quitaron a mi hija… nunca nos ayudaron en nada, solo fueron acumulandose las piedras en la colina , hasta que no se pudo mas y se vinieron abajo…
    La mataron con su soberbia, su descuido, su estupidez y lo quieren tapar con mas atropellos…
    Aqui tambien pasan estas cosas… todos los dias, ellos se quejan de nosotras y terminan con un bebe muerto.
    Lamento tanto lo que les hicieron, no hay justicia que redima lo que hacen y que hay que hacer sino alzar la voz para que no sigan matando a nuestros hijos, aunque sean susurros por ratos porque has perdido la voz de tanto dolor…
    Te envio un calido abrazo

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  2. Tantas cosas tantos momentos que quisiera que no existieran en nuestras vidas.. tanto dolor escrito en esos párrafos tanto dolor plasmado y tanta impotencia con ese hubiera ese hubiera que duele hasta lo más profundo de nuestro ser X que duele todo el día la fecha y la hora de cada una de nuestras acciones y desviaciones duele el pensar en que pudo ser diferente duele el miedo a sentir cada día ese dolor por eso en mi caso prefiero guardar esa parte de mi dolor por que no puedo superarlo …y jamas lo hare.

    Besos perla esta postergado nuestro gran año pero nos espera con ansias

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  3. No tengo palabras de consuelo, no existe ninguna cálida palabra, y la única que alegra el corazón es escuchar su nombre. Ese nombre que elegiste con tanto amor. Comprendo muy bien su pérdida y les mandó un abrazo. Y se que nuestros pequeñitos ya se conocen y mandan sus bendiciones. Besos al cielo para a Alonso y mi niño su nombre es… Fue ieshua Shadday….

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  4. Te comprendo es un dolor o mas bien impotencia de no poder aser nada, que para la ginecologa le balga la muerte de tu bebe la mia me cobraba carisimo cada consulta y cuando las cosas se complicaron y ya no tenia mas dinero por que ya abia gastado demasiado en querer salvar a my bebe, ya no quiso aserse cargo de my y le valio me mando al hospital general de mexico donde no sabian mis antesedentes ni todo lo que ella me abia hecho antes de mandarme ahi …mi bebe nacio devil de tanto medicamento y tanto que sufrio pork nacio de parto normal solo duro dos dias en encubadora y fallecio sin que yo pudiera ebitarlo ,,,,como una persona que se ase decir ginecologa particular no te alla sabido atender despues de que ella sabia todo, sabia mis anteriores perdidas y aun asi arriesgo la vida de mi bebé……….

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  5. Entiendo perfecto el dolor por el que pasaste Perla, yo tuve 2 pérdidas, y aunque no fueron por negligencia médica, al final de cuenta, fueron seres que vivieron dentro de mi, no nacieron, pero se quedaron en mi corazón. Ahora vivo la dicha de ser madre de 3 niños, Dios sabía el momento, igual para ti y tu esposo….Él tiene un Plan para ustedes, no puedo decirte que olvides, pero perdonar será el mejor regalo que puedes darte a ti misma…. perdonar la circunstancia, la vida perdida, el mal momento y continuar….. continuar y no detenerte porque te aseguro, viene algo grande y bueno para ustedes. Dios te bendiga, tenemos una amiga en común, ojalá un día te conozca y pueda darte un abrazo solidario.

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      • Mira que este mundo es un pañuelo. Y ahora que sabes que se que tenemos una gran amiga en común, sabrás que he hecho un montón de cosas, claro que seguí adelante, y río y celebró la vida, escribo por que me hace bien y creo que con ello ayudo a muchas voces que no se atreven a hablar. Ojalá un día nos demos un abrazo Liliana !!!!

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