Por favor, cuídate…

La muerte de un hijo o una hija, sin duda es un evento trágico, desgarrador, que nos azota contra el piso y logra que nuestro corazón se rompa en miles de pedacitos pequeños, que quedan desparramados por todos lados. Los días que le siguen a este evento, son sin lugar a dudas una gran prueba para nosotros, padres y madres en duelo. Si hiciera una encuesta y le preguntara uno a uno a quienes han vivido esto, la gran mayoría coincidiría en que o se duerme mucho ( ya que el agotamiento mental y físico es terrible ), o no se duerme nada ( las preguntas, los recuerdos, las imágenes, se agolpan en el silencio de la noche ). Otros dirían que no hay apetito, que el nudo en la garganta es tal, que muchas veces ni el agua baja. Pero en otros casos no se puede dejar de comer, ya que la comida nos provee de una sensación de falsa felicidad que dura por algunos instantes. Muchas personas sufren de la caída de su cabello, trastornos nerviosos, erupciones en la piel, problemas estomacales, y así, un sin fin de síntomas asociados netamente al dolor que sentimos, que es tan profundo, que busca formas de salir a la superficie y lo hace a través de nuestro cuerpo.

Al comienzo asumimos esta nueva realidad como “nuestra realidad”. Creemos que es normal que se nos caiga el pelo, que subamos o bajemos de peso, que nuestra piel se reseque, que nos aparezcan granos… Y sí, tenemos razón, es normal. Pero también necesitamos llegar a un punto en donde no solo sea necesario buscar el bienestar espiritual sino también el bienestar físico. El duelo baja las defensas, nos vuelve propensos a más enfermedades. Y está comprobado que cuando nos enfermamos, nuestro ánimo anda por el suelo. Por ende, el duelo se activa de forma más dura, más dolorosa, y sentimos mucho más la ausencia física de nuestro hijo o hija.

Se que cuesta, que no es algo que podamos hacer de la noche a la mañana, pero por favor, cuídate. Toma harta agua, haz ejercicios, visita al médico para que te haga exámenes de rutina. Preocúpate de tu cuerpo. Ese cuerpo que ha sufrido los embates del duelo y que merece también nuestra atención.

Sé que es difícil cambiar viejos hábitos, o tener el valor y/o la motivación para hacerlo. Yo misma mientras escribo esto, combato con los kilos de más producto de mi duelo y muy poco he hecho para trabajar en ello. Pero hoy hago una promesa con ustedes, mis queridos amigos y amigas, y con mi pequeño maestro Thomas Andrés, de seguir esta vida de la mejor forma posible, y eso significa, cuidando mi salud también.

Un abrazo con el alma, ¡vamos que se puede! Que nuestros hijos se sientan orgullosos de estos padres y madres que a pesar del dolor ,¡le dicen “Sí” a la vida! FB_IMG_1435499905376

7 comentarios en “Por favor, cuídate…

  1. Muy cierto Andrea, nuestro cuerpo con el paso de los dias, es muestra de la tormenta en nuestro interior. Y por nosotras y nuestros Angeles hay que cuidarnos.

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  2. Linda que así sea para todas, por ellos, por el amor que hicieron nacer en nosotros es que cada día debe ser una victoria en homenaje a ellos… Abrazos desde el alma

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  3. Es Asi, definitivamente se nos olvida que tenemos este “motor” que da “vida”…. Yo estoy apenas caminando esa ruta.. desde que se fue MArquito simplemente me olvide de mi y empece a “embasurarme”, y ahora tengo un sobrepeso que me afecta… Ademas de vitiligo, me dió neumonia en julio, osea ha sido todo un proceso… Hasta que reflexione y me dije: “Hasta Aqui…”
    A pesar de todo, seguiré adelante y no me rendiré.. Y Marco me ayudará

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  4. Es verdad, estoy en esa etapa, y a pesar que me niego todavía no estoy bien, me salen enfermedades de todo, y ya me hicieron análisis de todo, me sale que estoy bien, solo falta creerlo, y como dices por mi pequeño Axel Haziel 🌹 lo voy a lograr. Tengo que pensar positivo y creerme me estoy bien. Estoy bien, gracias por tus palabras me levantaste los ánimos

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  5. Pasé por los dos extremos: no poder dormir y cuando lo conseguía, tal agotamiento que hubiese dormido días enteros… inapetencia o comer en grandes cantidades por la ansiedad… además, como comentas, la salud se resintió: eccema, infecciones de orina, hongos, infección en las encías, gripe, anemia… Parece que todo nuestro ser duele y llora. Te mando muchas fuerzas para que logres poco a poco sanarte, por ti y por tu hijo.

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