Una carta para sanar: ¿Cómo me vuelvo humano de nuevo?

La siguiente carta proviene del libro “Tiny beautiful things” de Cheryl Strayed, escritora del libro en que se basó la película ganadora de un Oscar este año: Wild. Sugar, así se llama la escritora, tenía en 2010 una columna anónima de consejos en therumpus.net, a partir de allí es de donde surge este maravilloso y perfecto libro…. hace un tiempo compartimos una carta en nuestra web escrita por una madre ( https://miraralcielo.net/2015/08/16/como-desbloquearme-una-carta-llena-de-luz-para-sanar-juntas/ ), la siguiente carta está escrita por un padre en duelo:

 

manos

“El lugar desaparecido” |
Querida Sugar,

1) Me tomó varias semanas escribir esta carta y aún así no pude lograrlo. La única manera en la que se me ocurre hacerlo es escribiendo una lista y no una carta. Esto es algo muy duro y armar una lista me ayuda a contenerlo. Podés volverla carta si decidís publicarla.

2) No tengo una pregunta en definitiva. Soy un triste, enojado hombre al que se le murió un hijo. Lo quiero de vuelta. Eso es todo lo que pido y no es una pregunta.

3) Voy a comenzar desde el principio. Tengo 58 años, hace casi 4 años un conductor alcoholizado mató a mi hijo. El hombre estaba tan ebrio que cruzó una luz roja y lo chocó a toda velocidad, mi querido hijo al que amaba más que a la vida misma ya estaba muerto antes de que llegasen los paramédicos. Tenía 22 años, era mi único hijo.

4) Soy padre sin ser padre. Algunos días se siente como si mi duelo fuese a matarme, o quizás ya lo hizo. Soy un padre muerto que sigue viviendo.

5) Tus consejos me ayudaron a seguir. Tengo fe en mi versión de Dios y le rezo todos los días, de la forma que me siento cuando estoy en el más profundo de los rezos es como me siento al leer tus palabras, que se son sagradas para mí.

6) Veo a un psicólogo de manera regular y no estoy clinicamente deprimido ni tomo ninguna medicación.

7) El suicidio se me cruzó por la mente (esto es lo que dio el puntapié a buscar un psicólogo). Dadas las circunstancias, terminar mi vida era un pensamiento razonable, pero no puedo hacerlo porque sería traicionar mis valores y los valores que siempre inculqué en mi hijo.

8) Tengo buenos amigos que me apoyan, mi hermano, mi cuñada y mis dos sobrinas son una parte importante de mi vida, incluso con mi ex esposa nos volvimos buenos amigos desde la muerte de nuestro hijo – nos habíamos vuelto muy fríos el uno con el otro desde el divorcio cuando nuestro hijo tenía 15 años.

9) Además de eso tengo un buen trabajo, buena salud y una novia a la que amo y respeto.

10) En síntesis, tengo cosas que hacen parecer que me estoy ajustando a la vida sin mi hijo, pero la realidad es que estoy viviendo un infierno privado. Algunas veces el dolor es tan grande que simplemente me acuesto en mi cama y me lamento.

11) No puedo dejar de pensar en mi hijo. Sobre las cosas que estaría haciendo ahora si estaría vivo, sobre las cosas que hice con él cuando era chico, los buenos recuerdos, mi deseo de volver en el tiempo ya sea para revivir los momentos buenos o para modificar aquellos que no lo fueron tanto.

12) Una cosa que cambiaría sería cuando mi hijo a los 17 años me informó que era gay. Casi no le creía o entendía, así que le pregunté en un tono negativo: ¿Cómo pueden no gustarte las mujeres? Aunque pronto pude aceptarlo por quien era, me arrepiento de mi reacción inicial ante su homosexualidad y que nunca me disculpé. Creo que él sabía que lo amaba, creo que él sabía que quería que sea feliz sin importar el camino que lo lleve a la felicidad. Pero Sugar, por esta y otras cosas me atormento.

13) Odio al hombre que mató a mi hijo. Por su crimen fue sentenciado a 18 meses de cárcel y luego fue liberado. Me escribió una carta pidiendo perdón, pero la rompí en mil pedazos y la tiré a la basura luego de apenas haberla visto.

14) El novio de mi hijo se mantuvo en contacto conmigo y mi ex esposa y nos interesamos mucho por él. Hace poco, nos invitó a una fiesta y nos informó que allí conoceríamos a su nuevo novio – el primero serio desde nuestro hijo. Ambos mentimos y dijimos que teníamos otros compromisos, pero el verdadero motivo fue que ninguno de los dos podía soportar el conocer a su nueva pareja.

15) Temo que elijas no responder a mi carta porque no has perdido a un hijo.

16) Temo que si decidís responder a mi carta la gente te critique, diciendo que no tenés derecho a hablar sobre esto porque no has perdido a un hijo.

17) Rezo porque nunca pierdas un hijo.

18) Comprenderé si elegís no responder mi carta. Muchas personas, muy amables, no saben qué decirme así que por qué lo sabrías vos? Yo definitivamente no sabía qué decir a las personas como yo antes de que mi hijo muriera, así que no culpo a otros por su incomodidad.

19) Te escribo porque la manera en que escribís sobre tu duelo y la muerte de tu madre ha significado mucho para mí. Estoy convencido de que si alguien puede meter un poco de luz en mi oscuro infierno, sos vos.

20) ¿Qué me podés decir?

21) ¿Cómo continúo?

22) ¿Cómo me vuelvo humano de nuevo?

Firma: Padre muerto viviente.

 

***

Querido Padre muerto viviente,

1) No se cómo continuás viviendo sin tu hijo. Sólo sé que lo hacés. Y lo hiciste. Y lo harás.

2) Tu aplastante y agridulce carta es prueba de eso.

3) No necesitás que te diga cómo ser humano de nuevo. Estás acá con toda tu humanidad, brillando impecablemente ante todas las personas que están leyendo esta carta.

4) Siento muchísimo tu pérdida. Siento muchísimo tu pérdida .Sientomuchísimotupérdida.

5) Podrías tejer una manta con todas las veces que te dijeron y te dirán esto. Podrías crear un río de palabras de consuelo. Pero no te traerán de vuelta a tu hijo. No evitarán que ese hombre se suba a su auto y pase a toda velocidad esa luz roja en el momento en que tu hijo se cruzaba por su camino.

6) Nunca comprenderás eso.

7) Espero que lo recuerdes, cuando recuerdes tu bronca, cuando recuerdes esos pensamientos suicidas, cuando recuerdes todas las cosas que imaginaste que tu hijo estaría haciendo pero que no hace, cuando recuerdes al hombre que se subió a su auto y manejó cuando no debió haberlo hecho, cuando recuerdes al hombre que tu hijo amaba, cuando recuerdes todos los momentos buenos, cuando recuerdes todas las cosas que deseaste haber hecho de otra manera, porque en el medio de todo eso se encuentra tu amor de padre, que es más fuerte que todo.

8) Nadie puede tocar ese amor, cambiarlo, o robártelo. Tu amor por tu hijo te pertenece sólo a vos. Y vivirá en vos hasta el día en que te mueras.

9) Pequeñas cosas como éstas me salvaron: Cuánto amo a mi madre- incluso después de tantos años. Con cuánta profundidad la llevo dentro mío. Mi duelo es enorme pero mi amor es más grande, y también lo es el tuyo. No estás llorando la muerte de tu hijo porque fue horrible e injusta, la estás llorando porque lo amabas verdaderamente. La belleza que hay en eso es mucho más grande que la amargura de su muerte.

10) Permitir que estas pequeñas cosas entren en tu mente no te alejará del sufrimiento, pero te ayudará a sobrevivir hasta el día siguiente.

11) Sigo imaginándote solo sobre tu cama sufriendo. Sigo pensando en que por más duro que sea, es momento de que en silencio levantes tu cabeza de la cama y escuches lo que queda para despertarte de ese sufrimiento.

12) Lo que queda es tu vida. La vida con la que debés continuar en ese lugar desaparecido que ahora es tu mundo, donde todo lo que solías ser es simultáneamente borrado y reescrito, en donde serás para siempre un padre muerto viviente.

13) Tu hijo está muerto, pero continuará viviendo en vos. Tu amor y tu dolor no tendrán fin, pero también irán cambiando. Hay algunas cosas sobre la vida de tu hijo y la tuya que ahora no podrás comprender. Hay cosas que comprenderás en un año, en diez años, y en veinte.

14) La palabra “obliterar” viene del latín oblitterare, “ob” significa “en contra”, “litterare” significa “guión”. Una traducción literal significaría “en contra de las letras”. Te era imposible escribirme una carta, por eso me redactaste una lista. Es imposible continuar como lo eras antes, así que debés continuar como nunca lo fuiste.

15) Está mal que se te pida esto, está mal que tu hijo haya muerto…Siempre estará mal.

16) El lugar desparecido tiene iguales partes de destrucción y creación. Es un lugar negro oscuro y blanco brillante. Es agua y tierra seca. Es barro y es maná. El verdadero trabajo de un duelo tan profundo está en construír un hogar allí.

17) Tenés el poder de resistirte a este dolor. Todos lo tenemos, aunque digamos que no. Decimos “yo no podría soportarlo”, en vez de decir, espero no tener que hacerlo.

18) Más se te revelará. Tu hijo aún no te enseñó todo lo que tiene para enseñarte. Te enseñó a amar como nunca antes habías amado y a sufrir como nunca antes habías sufrido. Quizás lo siguiente es enseñarte la aceptación, y lo que le sigue: perdonar.

19) El perdón nace en el fondo del mar. En donde hay dudas, peligros y fantasmas indomables, hay historias que las aprenderás sólo si sos lo suficientemente valiente como para sumergirte y viajar allí. Y una de ellas podría curarte.

20) Cuando mi hijo tenía 6 años me dijo “No sabemos cuántos años nos quedan, las personas se mueren a cualquier edad.” Lo dijo sin culpa o remordimiento, sin miedo o deseo. Me ha sido muy sanador aceptar de esa manera tan simple que la vida de mi madre fue de cuarenta y cinco años, ynque no hubo nada más después. Sólo existía mi deseo de que viviera más años, de mi madre a los ochenta y nueve, de mi madre a los sesenta y tres, mi madre a los cuarenta y seis. Pero eso no existe, nunca existió.

21) Pensá: la vida de mi hijo duró veintidos años. Inspirá.

22) Pensá: la vida de mi hijo duró veintidos años. Expirá.

23) No hubo veintitrés.

24) Continuás haciendo lo mejor que podés. Continúas siendo generoso, siendo honesto, ofreciendo comfort a aquellos que no pueden continuar, permitiendo que los días insoportables pasen y permitiéndo placer en otros días. Continuarás buscando una ruta para tu amor y otra para tu rabia.

25) Dejar ir el esperar algo de nuestros hijos es casi imposible. Toda nuestra relación tiene que ver con amarlos, crearlos, protegerlos, y nutrir las personas en las que se convertirán y nos superarán, para nosotros no son tanto lo que son sino lo que serán.

26) Todo tu proceso de sanación demanda que dejes ir esa expectativa. Tenés que comprender y aceptar que tu hijo siempre será ese chico de 22 años que llegó hasta la luz roja. El que te amaba profundamente. El que hacía mucho te había perdonado por preguntarle por qué no le gustaban las mujeres. El que quisiera que aceptaras al nuevo novio de su novio en tu vida. El que querría que encuentres paz y alegría. El que quisiera que seas el hombre que él no llegó a ser.

27) Cualquier otra cosa lo deshonra.

28) Lo más lindo y significativo que alguien hoy puede decirme es: tu madre estaría orgullosa. El haber encontrado en medio de mi duelo la posibilidad de crecer y convertirme en la mujer que mi madre me crió para que sea es la mejor forma de honrar su memoria, ha sido la mayor salvación en mi dolor. La extraña y dolorosa verdad es que soy una mejor persona por haber perdido a mi madre joven. Cuando decís que sentís a mis palabras como sagradas, estás tocando ese lugar sagrado donde habita mi madre. Sugar es el templo que construí en ese lugar desaparecido. Lo devolvería todo en un segundo, pero la verdad es que mi duelo me enseñó muchas cosas. Me mostró luces y sombras que nunca podría haber visto. Requería que sufriera para poder alcanzarlas.

29) Tu duelo también te enseñó eso, padre muerto que vive. Tu hijo fue tu mayor regalo en esta vida y en la muerte también. Recíbelo. Deja que tu hijo muerto sea tu más profunda revelación. Crea algo de ello.

30) Y hazlo hermoso.

Tuya,
Sugar.

 

******

Link a amazon: http://www.amazon.com/Tiny-Beautiful-Things-Advice-Sugar/dp/0307949338

Facebook de la autora: https://www.facebook.com/CherylStrayed.Author?fref=ts

4 comentarios en “Una carta para sanar: ¿Cómo me vuelvo humano de nuevo?

  1. Cada palabra la sentí mía. Se lo q sientes también perdí a mi hijo de 16 años van a hacer 2 años en octubre. Somos seres de sentimientos profundos en su bipolar ida. Conocimos la extrema alegría y la extrema tristeza. Andar con nuestra cruz a cuesta avanzando hasta q ya no nos pese. Un abrazo fuerte.

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