Un regalo desde el corazón

Habían pasado dos meses desde que Thomas abrió sus alas y voló hasta el infinito y más allá.

Él, un extraño. Compañero de universidad de una de mis mejores amigas. Un extraño, con un corazón de oro. Sin siquiera conocerme, me dejó este mensaje: “Escribí este poema pensando en todo lo que le tocó vivir, espero haber escrito algo semejante a sus sentimientos por Tommy, yo también soy padre y no puedo imaginar todo lo que ha debido vivir… cariños”. Y ahí estaba, uno de los regalos más bellos que he recibido, nuestra historia, la historia de Thomas.

Escrito por Iván Antonio Parada Castillo

Thomas
Era la luna quien lo condujo,
él rompió las paredes del cielo,
¿Por qué te posaste en mis sueños?
pequeño mensaje de amor.

Entusiasmaste todos mis deseos,
te hiciste verbo de mi corazón,
besándome la vida por dentro,
iluminando todo mi universo.

Yo había hecho todo un océano,
lo había pintado de besos,
estaba esperando tus juegos,
esperaba tus sentimientos…

Pero llegó la noche y no pude,
no pude detener al invierno,
fuiste un día de enero,
que no alcanzó a ser verdadero…

Me contaron los jueces de acero,
ellos que no conocen el miedo,
veinte semanas más tarde,
de tu caída en mi vientre.

Tu corazón sería pequeño,
tus pulmones no ensancharían,
tus dedos no lograrían
sujetarse de mis sueños.

Yo le pedí al cielo furioso,
le grite a todo el universo,
me quemé en medio del fuego,
ofendí a todo lo eterno.

Si te quedabas conmigo,
Thomas, si alzabas el vuelo,
dejaría todo mi interior,
no negaría nada al tiempo.

Buscamos la luz milagrosa,
me dijeron que ahí estaría,
era posible sostenerte,
podríamos sanar tus alegrías.

Allá en las fortalezas del hombre,
esperaba un inerte regalo,
¿Cómo puede un ser sin alma?
¿Cómo no querer intentarlo?

Pero dijeron que no,
los mudos demonios de blanco,
hablaron, rieron, ignoraron,
pero dijeron; no se puede,
los mudos demonios de blanco,
no ilusioné al corazón.

Creciste en mis raíces,
a pesar de las farsas del hombre,
quizás no querías irte,
o esperabas sólo verme.

Sufrí cada día de tus latidos,
pero conocí de ti el amor,
te escuchaba al cerrar mis ojos,
eras mi compañía, mi sol.

Y llegaste, te sentí llegar,
abriste tu camino en mí,
saliste por fin a volar,
a un abismo lejos de aquí.

Nunca conocí tu rostro,
te arrancaron de mi lado,
los mudos demonios de blanco,
los feroces jueces de acero.

Sólo supe que luchaste,
lo diste todo en catorce horas,
catorce horas de vida,
catorce horas de esfuerzo,

Sé que deseabas tocarme,
y yo más que mis sueños,
tu corazón no logró,
contener tu viaje hasta el cielo.

No pudiste estar conmigo,
no en la vida del cuerpo,
pero sé que estarás a mi lado,
en mi viaje hasta el cielo.

Pude ver tu carita,
tu carita después de haber muerto,
pude entender tu verdad,
te conocí Thomas de mis sueños.

La bondad y el amor aún existe. A un poco más de un año de haber recibido este regalo, ¡te sigo agradeciendo Iván!11351255_10152994793198843_3890621726981002065_n

3 comentarios en “Un regalo desde el corazón

  1. Los extraños, los compañeros, lo conocidos…. ellos entienden mas tu dolor, mucho mas que esos amigos y familiares que crees estarán a tu lado para consolarte!!!

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