El futuro no será #elduelodelosabuelos

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Estaba ahí, mirando en el monitor un montón de imágenes que no entendía, y Clara se puso muy feliz al escuchar al médico decir: ¡Es una niña, felicidades!
Miró a Sandra, su hija, y se conmovió muchísimo al ver que un par de lagrimitas brillaban en sus ojos.

Mientras el doctor seguía revisando a la feliz mamá, Clara imaginó una vida entera junto a su nueva nieta. Hasta el momento, todos sus nietos eran niños, y a ella le encantaba, pero pensó en el hermoso vestido que usaría esta nena cuando hiciera su primera comunión… O mejor aún, cuando su nieta se casara. Ella le heredaría el vestido de novia que había usado su propia madre y después ella misma. Su hija Sandra no lo había usado porque solo se había casado por el civil, así que ella esperaba estar ahí para poder ver cómo una nueva generación mantenía la hermosa tradición de la familia. Qué orgullosa se sentiría al ver a ¿Diana?, ¿Luisa? ¿Quizá Clarita, como su abuela? Caminar hacia el altar del brazo de su padre ataviada con el vaporoso vestido blanco. La imagen era tan vívida que sonrió.
Ella era una abuela consentidora, y esperaba poder malcriar a su nieta muchísimo, aunque se enojara su hija.
Todo está muy bien señora, la espero en 4 semanas para su seguimiento – dijo el doctor, mientras su hija se levantaba con ayuda de una enfermera.

Cuando salieron del consultorio, juntas empezaron a pensar nombres para la bebé, emocionadas, riéndose muy fuerte, abrazadas.


20 años después.

El altar estaba hermosamente adornado con flores y velas blancas; el “Ave María” se escuchaba de fondo en la angelical voz de una soprano.
Clara vio caminar a la novia por el pasillo alfombrado de rojo y dorado, sonriendo, del brazo de su orgulloso padre. El precioso vestido antiguo le quedaba muy bien a la bella novia, parecía que había sido hecho para ella. Lucía muy feliz.

Había muchísima gente; era evidente que habían echado la casa por la ventana para que la única nieta entre solo nietos varones tuviera una boda de ensueño.
Era la imagen perfecta, la imagen que Clara había imaginado muchos años atrás.
Sonrío con nostalgia…

Su hija estaba sentada en primera fila observando la escena con lágrimas en los ojos. Clara sabía ( y le dolía pensar que tal vez era ella la única que se daba cuenta ) de que esas lágrimas no solo eran de felicidad. Y a ella le dolía también, quizá más. Sus ojos se empañaron.
Esta era la boda de su nieta, sí, pero no era la hija de Sandra quien se casaba.

La hija de Sandra, a quien habían planeado llamar Rebeca, había muerto durante el parto.
A los pocos meses su nuera se había embarazado y había nacido sin ningún contratiempo otra niña, que era la que se estaba casando hoy.
Y Sandra había visto en esa niña el reflejo de todo lo que Rebeca no pudo hacer en este mundo. Y no podía evitar pensar que pudo ser su hija quien se estaría casando usando el vestido de la bisabuela.
La gente pensaba que Sandra lloraba de emoción… Nadie sabía el verdadero motivo; peor aún, ya nadie recordaba, desde hacía mucho tiempo a Rebeca. Para ser exactos, desde que nació esta chica.
Solo Clara, que con su corazón de madre se dolía por su hija y por su nieta muerta. Y no pudo evitar llorar también, en plena misa, a la vista de todos.
Y todos pensaron que lloraba de emoción.

Al salir de la iglesia, Clara fue junto a su hija y le secó las lágrimas. Luego, la abrazó, muy largamente.

Y ambas sabían por qué.

6 comentarios en “El futuro no será #elduelodelosabuelos

  1. WOOO yo también estoy llorando al leer este relato, quizá me pase lo mismo con mi sobrina que nació al poco tiempo de que mi hija murió, tan solo un mes después y nació una nueva vida, una niña también, es difícil pero el amor que tenia para mi hija lo he compartido para mi sobrina y aunque a veces me dolía horrible ese dolor ha disminuido aunque se que nunca dejará de estar presente.

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  2. Hermoso relato, mis ojos se llenan de lágrimas, también estaba con mi mamá cuando me confirmaron que era un niña, que dicha más grande, la princesa de nuestros sueños llegaría a nuestras vidas, un mes después mi hija nació y no sobrevivió, ad portas de cumplirse un año de ese día, nace mñn mi sobrina y a fin de año la hija de mi prima hermana… Y es imposible que estos brazos vacíos no pesen más que nunca. Es imposible no sentir que tantos eventos debiesen ser compartidos por todas pero no será así, aunque estas pequeñas vengan a llenarnos de magia, a mi me falta mi pequeña y siempre faltará…. Y así mientras tanto el corazón sigue latiendo entre el cielo y la tierra
    Cariños a todas

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