Mi abuela y mi mamá #elduelodelosabuelos

Mi abuela nunca ha sido buena con las palabras, ni muy dada a expresar afectos. Mi mamá se quejaba de esta situación constantemente durante su niñez y su adolescencia. Mi abuela es una mujer marcada por la tragedia y el dolor; dolor que le impidió demostrarle a sus hijas cuanto realmente las ama. Creo que mi abuela y mi mamá perdieron años valiosos por temas de orgullo, y creo también que jamás imaginaron que la peor experiencia de la vida, vendría precisamente a resquebrajar ese orgullo.

Cuando mi mami quedó embarazada, mi abuela se puso muy feliz. Mi mamá muy dentro de ella temía repetir conmigo, antiguos patrones heredados por su madre. Mi abuela se volvió muy cariñosa, aunque mi mamá tenía problemas aceptando ese cariño. “Era raro para ella”, decía. Un día, al poco tiempo de haber anunciado que yo estaba en camino, mi abuela le regaló a mi mamá mi primer par de zapatos. ¡Que emoción sintió mamá aquel día!. Yo en la panza sonreía, mi mamá y mi abuela comenzaban a entenderse.

Pero un día, mi mamá fue con mi papá a verme, y se enteraron que había algo malo conmigo. “Una hernia diafragmática congénita” parece que escuché al doctor decir. Mamá sollozaba, y papá trataba de calmarla. Viajamos a otra ciudad a donde un doctor con muchas máquinas, y mi abuela acompañó a mis papás. Al salir de ahí mi mamá lloraba y no dejaba que nadie la consolara. Mi abuela a su lado, en silencio, nada decía, pero yo sentía su impotencia al no poder hacer nada.

Le dijeron a mis padres que yo debía nacer en otra ciudad, pero los doctores no querían autorizarlo. Salimos todos a marchar para lograr ese traslado, y mi abuela, que tiene una enfermedad que hace que le duelan los huesitos, caminó cuadras y cuadras solo por mi. Ella no lo sabe, pero en ese momento me dí cuenta de lo fuerte y valiente que es.

Cuando mi mamá estuvo hospitalizada en otra ciudad, mi abuela como pudo, viajó a verla. La bañaba, la ayudaba, le llevaba queques escondidos para regalonearla a ella y a mi. Mi mamá orgullosa como pocas, nunca le admitía que la necesitaba más  que nunca. Hasta que llegó el día… Nací, y me llevaron a la UCI Neonatológica. Mi mamá no sabía nada, se recuperaba de la anestesia, y toda la familia estaba en el 5to. piso conmigo y con mi papá. Mi abuela fue a ver a mi mamá, y la ayudó a ir al baño. Mi mamá en ese momento se sintió tan desvalida como se sentía cuando era una niña. Tener a mi abuela ahí, realmente la confortaba.

Después de 14 horas de haber llegado a este mundo, el monitor sonó, anunciando que mi vida se iba. Mi abuela iba de vuelta a nuestra ciudad, y se derrumbó con la noticia. Voló de vuelta a donde estábamos mamá, papá y yo. Y logró llegar a tiempo para tomarme entre sus brazos, y verme entre medio de esas sábanas blancas. Ella me besó, mientras lágrimas caían por sus ojos. Luego sacó fuerzas no se de donde, y ayudó a mi mamita que estaba recién operada. Y así, estuvo días con ella, limpiando la herida de su cesárea, lavándola, acompañándola cuando llegó la leche, levantándola del suelo cuando le daban las crisis de llanto y no era capaz de pararse sola.

Mi abuela sufría, y sufría enormidades. Miraba a mi mamá, y sufría. Sentía mi ausencia y sufría. Sentía culpa por estar viva cuando yo no lo estaba y sufría. Pero ahí se mantenía, firme al lado de mi mamá. Mi mamá muchas veces dijo cosas que no sentía, porque el dolor la había nublado. Pero mi abuela siempre estuvo ahí.

Hoy día cuento la historia de mi mamá y mi abuela, porque dentro de la pena de mi partida física, ambas han podido reencontrarse y reconciliarse. Mi mamá dijo un día que después de mucho tiempo “logró sentir a su mamá”. Mi abuela todavía llora, a veces más que otras. Yo soy su primer nieto y se que mi ausencia le cala el alma. A veces me va a ver al cementerio, pero no muy seguido porque es difícil para ella. Mi mamá lo comprende, y yo también, porque la verdad es que con ella tenemos otra relación, que no necesita flores ni lápidas.

Cuando este año cumplí 1 año, mi abuela hizo unos bellos ángeles tejidos a crochet, que le regaló a la gente que fue a acompañar a mis papitos al cementerio. Y para la Ola de Luz del 15 de Octubre, montó un bello altar con velas que ella misma hizo. Se que en vez de tejer ángeles, ella hubiera querido tejer zapatitos. Se que en vez de velas, ella hubiese querido darme juguetes. Pero la vida a veces actúa de forma rara, y ella se ha acostumbrado a ser mi abuela a distancia. Y sobre los zapatos que les contaba al comienzo, esos primeros zapatos que recibió mi mamá como regalo para mi… Puedo contarles que fueron los únicos zapatos que alcancé a usar, y hoy corro con ellos, feliz en el cielo…20150524_160941183187_10151457564818843_1291101257_n

2 comentarios en “Mi abuela y mi mamá #elduelodelosabuelos

  1. Gracias lo mismo me paso mi bb nació Con esa enfermedad mi pequeño Axel Haziel, lo tube 23 días, nació el 10 de mayo regalo más bello que me dio Diós, lo extraño mucho y me hago la fuerte, tus palabras me confortan, y me hacen fuerte gracias nuevamente

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