EL DUELO DE LOS ABUELOS #elduelodelosabuelos

Siempre me ha llamado la atención la frecuencia con que cae en el olvido la pena de los abuelos por la muerte de un nieto. Desde luego la magnitud del duelo depende en gran parte de la dimensión de lo perdido, y es un hecho que no todos los nietos son cercanos a sus abuelos y viceversa. Pero para muchos el duelo será doble: por una parte, el del nieto que nunca llegará a adulto y por otra el duelo que sufren por su hijo o hija que vive un dolor inmenso. Hay que tener en cuenta que hace cincuenta años el duelo se llevaba en forma pasiva, en silencio, con solemnidad y entereza, el abuelo puede desconcertarse ante las expresiones de dolor, rabia o culpa que hoy se recomienda expresar” (Fonnegra de Jaramillo, 2001)

Cuando un nieto muere, la pena de los abuelos puede compararse a la que sienten los padres. De cierto modo, ellos también perdieron su futuro. La pena de los abuelos se complica no solamente porque lamentan la muerte de éste, sino que también porque se sienten impotentes al no poder quitarle el dolor intenso que siente el padre/madre de su nieto/a, de los cuales uno es su propio hijo/a.

Hace algunos años atrás, la muerte de un hijo o hija era un tema tabú. Quizás al ser algo “común”, la gente decidía dejar el duelo escondido y seguir con la vida como si nada hubiese pasado. En la mayoría de las familias, si nos remontamos a mas de 30 años atrás, encontraremos alguna pérdida en el embarazo, alguna muerte durante el parto, o quizás alguna muerte de hijos un poco mas grandes, debido a alguna enfermedad. Todos estos eventos se consideraban “normales”, y en muchas ocasiones las familias eran tan numerosas, que los padres no tenían tiempo de vivir su duelo como correspondía, y debían seguir como pudieran “por los que quedaban”.

La mayor parte de nuestros padres y madres vienen de esa generación. De esa generación donde el dolor intenso no se expresaba delante del resto. Y quizás, es por lo mismo que a muchos de ellos les cuesta entender y aceptar nuestras reacciones ante esto que estamos viviendo. En muchos casos, nos encontraremos con abuelos contenedores, pendientes y preocupados de sus hijos, pero en otros casos nos encontraremos con abuelos que hasta se molestan porque se sigue hablando del hijo o hija que partió, aduciendo a que “no los dejamos descansar”.

En ambos casos, la comunicación es un factor fundamental. Si necesitamos ayuda de nuestros padres o suegros, debemos pedirla, y si nos molesta la forma en que ellos han actuado o reaccionado, es importante también que podamos manifestarlo cuando nos sintamos listos y preparados. También es importante incluirlos en los recuerdos y memorias que queramos seguir creando con nuestros hijos. Quizás algunos abuelos acepten de buena gana ir al cementerio, mientras otros ni lo piensen. Quizás algunos recuerden los cumpleaños y aniversarios, y otros ni siquiera los mencionen.

Es importante dejarle en claro a nuestros padres y a nuestros suegros que su pena también es válida, que están en todo su derecho de “ser débiles” y derrumbarse o llorar si así lo necesitan. Y si estamos ante algún caso de abuelos “indiferentes”, es importante dejarles en claro que aunque su pensamiento sea diferente al nuestro, no por eso nosotros cambiaremos la forma de vivir nuestro duelo.

3 comentarios en “EL DUELO DE LOS ABUELOS #elduelodelosabuelos

  1. Mis padres perdieron con Maia a su primera nieta, y también una parte de mí.

    Siempre han comprendido y respetado nuestro duelo y nuestras formas de recordar y homenajear a nuestra hija. Es más, con mi madre he compartido muchas experiencias y sensaciones que para ella como abuela eran muy parecidas a las mías como madre, por ejemplo, el dolor silencioso al escuchar a sus amigas hablar o mostrarle fotos de sus nietos, la punzda en el corazón al ver embarazadas…

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  2. Hace 3 semanas y después de 38 semanas de espera, apenas a 20 minutos de haber llegado a este mundo perdimos a Antonella, mi primer hija y primer sobrina y nieta de mi lado de la familia… Ahora entiendo que mi mamá sufre doble al verme sufrir…

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  3. Con la partida de renata siento un enorme vacio en mis iluciones como abuela de una primer nieta mujer.es un dolor inmenso al ver la tristeza de mi hijo y nuera. paso por nuestras vidas como una estrella fugaz y su luz nos dejara marcados para siempre
    .

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