Si yo vivo, él vive

Cuando me enteré que mi hijo venía con una malformación llamada “Hernia Diafragmática Congénita”, la forma mas fácil que encontró el doctor para explicarnos de que se trataba, fue decirnos que sus pulmones no tendrían suficiente espacio para desarrollarse, y por tanto, tendría problemas para respirar por si solo al nacer. Mientras estuviera en mi vientre no había problema alguno, el problema se presentaría luego del parto. Recuerdo que pasé todo el resto del embarazo sintiendo que la vida era injusta, que no podía estar jugándome esta mala pasada con él, que era mi primer y tan ansiado hijo. No, no, ¿Por qué yo, por qué nosotros? Muchas noches desee rasgar mi pecho con mis propias manos y tomar esos dos pulmones sanos que habitaban ahí, para poder dárselos a él. Él los merecía, él debía tenerlos, él, que tenía toda una vida que vivir…

Y llegó el día, ni los doctores, ni los tubos, ni las máquinas, lograron que esos pulmones hicieran su trabajo y lo dejaran a mi lado. Y así, tan calladito como llegó a este mundo, de puntillas lo abandonó.

Los días que siguieron fueron días de profundo dolor. Y entre mis lágrimas, mis gritos y mis suspiros, recordaba que lloraba, gritaba y suspiraba porque tenía un par de pulmones sanos que me permitían hacerlo. Y muy a mi pesar, cada bocanada de aire hacía que mi corazón siguiera palpitando, cuando en realidad lo único que quería era irme con él.

Recordaba esas noches donde si hubiera podido, hubiera escarbado mi pecho en busca de mis pulmones para dárselos. Y el dolor que sentía era tal, que muchas veces creí que efectivamente los había arrancado, y de paso había arrancado gran parte de lo que tenía, ya que en mi pecho solo se sentía vacío y angustia. Me arrastré durante meses, no era capaz de ponerme de pie, hasta que de pronto llegó esa revelación. Mi hijo no pudo respirar a través del par de pulmones sanos que merecía, ni yo pude darle los míos. ¿Entonces qué? ¿Iba a maldecir toda la vida esa situación, o haría realidad esa frase que dice que cuando alguien que amamos nos deja, pasan de vivir con nosotros a vivir en nosotros? Y comencé a vivir. Comencé a respirar con mis pulmones la vida que mi hijo no pudo respirar. Comencé a vivir por y para él. Me atreví a hacer cosas que antes nunca había hecho por miedo, cosas simples, pero que nunca me había atrevido a hacer. Mi Tommy no iba a poder hacerlas nunca -al menos no en esta vida- pero él vive en mi, y si yo las hago, él las hace también.

Anduve en moto, monté un caballo, me fui de vacaciones al Sur del país, acepté un nuevo trabajo, comencé a salir, y de repente, ya no era yo sola la que estaba viviendo, eramos los dos.

Sé que el dolor por la partida tan temprana de nuestros hijos es igual que el mar. Hay días en que hay calma y hay otros días de furia. No tengo la receta para que deje de doler, ya que esa aún no la he encontrado y no se si la encontraré. Pero si he encontrado mi propia receta para tratar de ser feliz, para llevarlo en mi corazón, honrarlo y seguir siendo su madre a pesar de la distancia.

Yo sí creo que él me eligió, y también creo que yo lo elegí. Se que en algún momento antes de esta vida nos encontramos, y acordamos seguir encontrándonos todas las veces que fueran necesarias. Ese lazo que creamos a través del tiempo y del espacio es irrompible, y por lo mismo si yo vivo, él vive.

 

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6 comentarios en “Si yo vivo, él vive

  1. Es lo mas horrible que le puede pasar a una mujer cuando va ser madre que los doctores le den una noticia asi, cuando lo esperas con tantas ansias y mas si es el primer bebe en mi caso fue una reyna hermosa que si hubiera podido le hubiera dado mi vida, pero ahora es mi angel aunque no me hago aun la idea de vivir sin ella.

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  2. Hermoso! Hacer del recuerdo de nuestros hijos un motivo para vivir por ellos y por ellos ser mejores personas; entender que la mision de nuestros bebes trasciende mmas allá de la muerte y seguirá dando frutos a través de nuestras vidas.

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  3. Te entiendo totalmente!…hace 5 meses perdí a mi hija, y hay días horribles, así como hay días de calma total…también perdí los miedos y me atreví a hacer cosas que jamás habría hecho. Por ejemplo, renunciar a mi trabajo y empezar en un nuevo camino…
    Fuerzas a todas las madres que han perdido a sus hijos, ya sea en el vientre o después…bebés, niños, adultos…la pérdida es TERRIBLE de todas maneras.
    Un abrazo y que DIOS nos bendiga a todas!

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  4. Que bonita forma de hablar de algo tan doloroso. Me alegro de que Tommy viva a través de ti esa vida que, desgraciadamente, no pudo disfrutar por si mismo. Siento en el alma tu pérdida, pero me alegra que veas la vida de esta forma.

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  5. Lei tus palabras y fue revivir todo lo que senti en aquel momento cuando me dieron su diagnostico de HDC izquierda y todo lo que sigo sintiendo cada dia, desde el dia en que decidi levantarme por mi nena Maria Laura hasta hoy… ella junto con mi otra hija Grecia son mi fuerza, mi motivacion y Maria me enseño a valorar la vida y adisfrutar cada detalle por mas pequeño o sencillo que sea…

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