¿Mejor ahora? #secretosdemiduelo

Me han arrancado una muela, a mi me duele más que a ti porque ya estaba fuera y la tuya han tenido que abrir la encía para sacarla. ¿¿????? ¿Haríamos una comparación así? no creo, es una sandez, y puede que hasta mentira. Por suerte no tengo experiencia en ninguna de las dos cosas…

Entonces, ¿por qué nos empeñamos en comparar? y no sólo nos atrevemos a hacer comparaciones cuando todos sabemos que son odiosas, sino que las llevamos al límite, ¡osamos comparar el dolor! ¿Alguien tiene un medidor de dolor? ¡yo no!

A veces puede llegar a convertirse en una competición… ¿no sería más fácil aceptar el dolor del otro como suyo propio, respetarlo y apoyar sin más a esa persona?

Cuando una mujer pierde a su hijo en el embarazo, o incluso a las pocas horas o días de nacer, nos vemos atrapadas por un dolor inmenso, pero no solo eso, en muchas ocasiones tenemos que sufrir dichas comparaciones. Yo misma las he sufrido, “mejor ahora que ya nacido”, “mejor ahora que con 8 años”, mejor ahora, mejor ahora… ¿Mejor? ¿Desde cuándo existe la palabra mejor para la muerte, aún digo más, para la muerte de un hijo? ¿Mejor ahora con 10 que no con 20? no creo que nadie la dijese, es de sentido común, un hijo NUNCA debería morir antes que sus padres, ¿no se supone que es ley de vida?

Otra frase que he sufrido es “no entiendo por qué te duele tanto ¡si nunca vivió! ¡no lo conociste!” ¿cómo que no? no solo lo tuve en brazos, fueron 8 meses muy intensos de conocerlo, sabía cuando dormía, cuando tenía hipo, cuando se movía, incluso supe cuando no estaba bien, ¿no es eso lo que sabe una madre? soñé mi vida en torno a él, justo como todas las madres…

Mis recuerdos quedan disminuidos a sus movimientos deformando mi barriga, a un montón de sueños incumplidos, una cara borrosa y el recuerdo de su peso en mis brazos. No puedo recordar su risa, ni el color de sus ojos, la palabra mamá con su voz no retumba en mi memoria, no recuerdo su juego favorito porque nunca lo he conocido, eso añade aún más dolor a mi dolor.

Perder a un hijo a determinada edad debe ser durísimo, pero quizás luchar con los recuerdos se parece a la lucha con la ausencia de ellos, y en el día a día puede que el dolor sea paralelo: ahora cumpliría x años, ahora estaría estudiando, tendría novia, se casaría…, creo que nuestros corazones volarían en una misma dirección, lo que no vivimos, solo que unos con recuerdos y otros sin ellos…

Yo no quiero comparar mi dolor con el tuyo, no creo que se pueda, es mi dolor, e igual que el tuyo se merece todo el respeto.

Y las comparaciones, la mayoría de las veces vienen de personas que no han sufrido ni una ni otra pérdida; son los más afortunados los que más se aventuran a hacer comparaciones. La sociedad tiende a restar importancia a la perdida de un hijo no nacido vivo o recién nacido. Desde mi experiencia diría que hasta se nos quita el título de padres, se nos despoja de él y se ningunea nuestro dolor, al principio puede que no, pero sí enseguida, y entonces empiezan las comparaciones.

Y sé que las comparaciones nunca acabarán, bueno sí, porque directamente nuestro dolor cae en el olvido…

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