Amarga Copa

Por Perla Gaona
Llegue a este mundo, un 21 de abril de 1983, no imagino la felicidad de mis padres al tenerme por fin balbuceando en sus brazos, tres años buscándome y al fin llegue a sus vidas, Dios me formo en el vientre de mi madre, me dio una misión y un propósito.
Por suerte me quedaba mi viejita linda, a quien siempre vi como mi segunda madre, mi abuelita materna “mi guelita Pera” me uní mucho más a ella, recuerdo las visitas casi diarias a su casa y me hacía “piojito”, ella estaba orgullosa de mí y me
Morí el 27 de marzo de 2013, en aquella fría habitación de ese supuesto mejor hospital privado de Montevideo, cuando el corazón de mi pequeño bebe de casi 38 semanas de gestación dejó de latir en medio del parto, las malas decisiones de mi ginecóloga en la que puse toda mi confianza y la mala praxis de aquel doctor desconocido que quiso entrar a ayudar hizo que Alonso mi varoncito, mi primer hijito, fuera lastimado y naciera dormidito, cuando desperté de la anestesia un shock inmenso me invadió, que ni siquiera las lágrimas rodaban, escuchaba el llanto desconsolado de mi esposo, un silencio profundo me invadió, quería gritar y gritar pero las palabras no salían, la vida se me paralizo, se me congelo el mundo entero, yo no podía estar experimentando tanto dolor, mi cabeza humana no había sido diseñada para afrontar este terrible suceso, ¿la muerte? ¡Sí!, pero, ¿de mi hijo?, ¿cómo?, mi esposo pidió que nos trajeran a Alonso para que yo lo conociera, Dios mío, ¿alguna vez tuvieron una mal sueño en el que se miraban muertos a ustedes mismos? Es lo mismo que yo sentí al ver a mi hijo dormidito, no era el, él que había muerto, era yo, era mi carne, era mi corazón el que dejo de latir, me sentí con los brazos atados y sin poder hacer absolutamente nada, la vida no me dio siquiera la posibilidad de luchar por él, todo fue tan rápido, la vida se me fue en segundos, me sentí impotente, mi hijo ya había desplegado sus  alitas y su cuerpito inmóvil era perfecto, era el niño más hermoso del universo entero, era la mezcla exacta de dos personas que se aman por sobre todas las cosas, ahí estaba mi niño, en mi regazo, pero no como lo soñé, sus ojitos no se abrieron nunca, y ahora tenía que despedirme de él, lo tuve en mis brazos 5 minutos, le vi sus manitas y sus piecitos, le conté sus deditos, como parte de esta manía que tengo con todos los bebes recién nacidos y no iba a ser la excepción con mi hijo, le acaricie su carita llena de paz, sus pestañas rizadas, su hermoso y abundante pelo negro, le di un beso, solo un beso y lo deje ir, era más de lo que pude haber pedido, un ser exquisito, 49 centímetros de amor, 2,870 kilogramos de ternura, simplemente era un ángel de Dios.
5 días horribles transcurrieron en aquel frio hospital mientras yo me recuperaba lentamente, 2 almas solitarias se abrazaban y  le lloraban a su hijo en este país extraño, se sentían fuertes ante todo, y esto les hizo ver lo frágiles que son, llantos de bebes de las demás habitaciones estremecían sus oídos, una maleta que cargaron llena de muditas y suvenires para su hijo se quedaron sin usar, yo no podía siquiera conciliar el sueño si mi esposo no se dormía conmigo en esa cama donde deberíamos de estar mi bebe y yo, aun mas agobiante fue el día de la alta, llegamos 3 y salimos 2, otro cuadro triste, quería correr y hundirme en ese mar donde soñaba tomarle una foto y un día antes me había transmitido tanta tranquilidad, tirarme un balazo de una pistola inexistente, aventarme del séptimo piso de ese departamento que había dejado listo y anidado para recibir a mi hijo con vida, cada anochecer era una esperanza, cada amanecer una desilusión, pedía al cielo despertar de la pesadilla, ofrecía a Dios mi vida a cambio de la de él, le ofrecí un trato, que me dejara verlo si quiera con sus ojitos abiertos y escucharle su primer llanto, y luego se lo llevara, me llene de mil hubieras: “y si hubiera sabido parir sola”, “si hubiera alzado mi voz”, “si hubiera estado en México”, si hubiera esto,  si hubiera lo otro y de mil porqués: ¿porqué yo, que amo tanto a mi hijo?, ¿porque yo, habiendo tantas mujeres que abortan?, ¿porque yo, si hay tantas mujeres que tienen hijos y luego los abandonan?, ¿porque Dios, me abandonaste y no ayudaste a obrar bien a esos médicos?, ¿porque me quitas antes a mi madre, y ahora no me dejas a mi serlo? ¡pero no!, nada fue escuchado, ningún trato fue aceptado, y no hubo ninguna respuesta. Luego miraba al cielo y le exigía una explicación, seguían los porques, ¿Por qué no me diste ninguna señal, de este fatal desenlace, si todo iba perfecto?, y luego recordaba las escenas de días anteriores donde me sobaba mi pancita y le hablaba a Alonso, le decía: “ mijito tenemos que ser muy agradecidos con Dios, nos ha mantenido sanitos a los dos”, que burlada me tenía la vida, imagino a un ser supremo diciendo en esos momentos, no sabes lo que te espera.
El vacío inmenso que estaba en mi corazón se estaba llenando de rabia, de vergüenza, de culpa y de venganza, creo que fue ahí en mi lecho de muerte cuando Dios me cargo en sus brazos y me cubrió con su tibio manto y me consoló como su hija que soy, y me decía que todo iba estar bien, que él había ofrecido a su único hijo a cambio de que yo tuviera toda una eternidad al lado del mío, sólo tenía que tener fe, mucha fe, fue cuando entendí, que mi misión en esta vida no había terminado y que aún continúa, que el propio camino me irá indicando hacia dónde ir, y que en cambio Alonso mi hermoso ángel me eligió a mi como su madre, el siendo una alma pura, un ángel celestial me eligió a mí entre tantas mujeres, entonces entendí lo afortunada que soy, pues su misión era corta y exentaría todas las pruebas, y me eligió a mi sabiendo que en su corto paso por este mundo no habría un día en que yo no le hiciera una fiesta, en que cada día fuera una aventura, y una nueva experiencia, y que cada día lo iba a cuidar, a mimar, a cantar, a alimentar como si fuera el último, y cada día iba a estar lleno de risas, de alegrías y así fue, deje un mundo entero para ser solamente el y yo, no hubo un solo día que siendo él y yo uno sólo, que yo no le diera todo mi amor, un amor inmenso e inmedible, que jamás experimente, un amor totalmente puro, y transparente.
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Recuerdo que todo era felicidad me sentía inspirada, e irradiaba luz, recuerdo que cuando llegue a México a pasar las fechas de decembrinas, sentí la terrible ansiedad de ver a gente que no había visto en meses, de hacerle  su Baby Shower, que ilusión! su primera fiestecita, y rápidamente organice todo en menos de 15 días, me entro una loca ansiedad de invitar a mis mujeres más allegadas, como si algo dentro mío me dijera, ¡ven! ¡conócelo!, es tu única oportunidad, ¡ven y siente sus hermosas pataditas!, mi niño se convirtió en el protagonista de todo mi universo, y es ahora cuando todo tiene sentido, la vida ya me tenía esto escrito, ¿cómo zafarme del maldito destino? si mi padre Dios así lo había dispuesto para mí.
Hoy a varios meses después de  tu partida, llena de dolor, y en medio de la metamorfosis, me atrevo a hablarte directamente a ti: Tú no has muerto mi niño, la muerte es solo la ausencia de una presencia física y yo siento tu espíritu latiendo aún dentro de mí, vivirás mientras yo viva y toda persona que me conozca te conocerá a ti también, es increíble cómo hasta las personas más chiquitas pueden dejar las huellas más enormes, tu misión en esta vida término mi amor, y tocaste cientos de corazones, pero tu recuerdo continúa tan vivo como aquel hermoso día en que descubrí ese positivo y llore de alegría, ¿recuerdas? juntos tú y yo como los cómplices que siempre fuimos y seguiremos siendo, le preparamos la hermosa sorpresa a papi, el, incrédulo se llenó de miedos por unos minutos, pero de inmediato te comenzó a amar, porque tú y yo le transmitimos valentía, y soñaba llegar a ser ese ejemplo de padre que jamás tuvo, te compuso la canción con la que despertabas cada mañana, y la que te cantaba siempre como saludo al llegar de la oficina a casa, te lleno de amor y de besos, jugaron  un día a las luchitas, y hasta una que otra platica de hombrecitos tuvieron cuando yo aún dormía, comenzamos a pluralizar las pláticas, ¿cómo están ?, decía papá, Estamos bien respondíamos, ¡Los amo!, decía papá ¡Te amamos!, respondíamos nosotros. Difíciles y silenciosos fueron los primeros días, difícil darle reversa a un castillo de sueños que construimos esperando tu llegada, pero ahora que una paz empieza a llegar a mi corazón,  me digo ¿porque dejar de hacerlo? si eso le hace bien a mi corazón, y yo haré lo que me haga sentir bien.
Hoy Alonso quizá no tengo tu cuerpito tibio al lado mío para colmarlo de besos, me perderé de no escuchar tus risitas, tus primeros balbuceos, tus primeras palabras, los primeros pasos, no tendré la casa llena de juguetes tirados y de olor a sopa por tu presencia, me perderé tu primer día al jardín, llevarte a tus entrenamientos de futbol, ser tu cómplice para conquistar aquella niña que tanto te gusta, regañarte por haber llegado tarde a casa o sacar malas calificaciones, me perderé acomodarte la corbata y entregarte en el altar el día de tu boda, ver a mis primeros nietos, me perderé de momentos por no verte, pero no me perderé de recordarte, de quererte y de amarte cada día más, porque tú eres mi bebe, siempre serás mi niño, el hombrecito de mama, el más anhelado, el más esperado, el más consentido, y así es mi niño lindo, te amo y te amare por siempre, jamás podré olvidarte por que cada día que vea a tu padre a los ojos, será como verte a ti, el refleja tanto de lo que yo vi en ti esos 5 minutos, me elegiste a mi como tu madre, yo te elijo a ti como la extensión directa de mi alma hasta el cielo, basta de almas mochas, tu y yo siempre seremos uno solo, nuestro amor no tendrá final.
La vida quizá me tenga preparadas nuevas alegrías y otras tristezas, después de esto no creo que nada me tumbe, ¡seré de acero!, y nada, ni nadie me recompensara de esta terrible ausencia, la esperanza que tengo es la promesa que mi Dios padre me ha hecho, y será el día del reencuentro, y hoy quiero y necesito creerle, obrare bien en este mundo, luchare siempre por la justicia y la verdad, para ganarme ese pedacito de cielo que mi hijo estoy segura está apartando para mí en los brazos de mi madre, y al reencontrarnos escuchar sólo una divina palabra: ¡Mama!
Amarga copa, me dijo un buen amigo, y así es, la vida, me fue dando tragos de distintos sabores, pero tenía la copa más amarga, para el momento en que tuviera una buena columna en la cual sostenerme: a mí adorado esposo, y aquí vamos juntos de la mano, con un grande angelito siempre para recordar, con un comienzo de historia difícil de olvidar y con muchos sueños más por alcanzar.

4 comentarios en “Amarga Copa

  1. La gran diferencia de perdida, de cualquier familiar sercano, a la perdida del gran amor, un amor que nace de tus entrañas, un amor que nunca dejara de ser, un amor que es tu misma piel, tu mismo aroma, tu mismo respirar, tu razon de ser… Ese amor que te transforma, que en el momento que sabes que existe, ilumina tu vida con una luz especial

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    • …esa luz especial, que hace que tu vida tenga sentido, que te hace soñar, radiar de felicidad cuando por fin la tienes entre tus brazos, y entonces se convierte en ese gran amor tu hij@, y lo ves e imaginas todo lo que harán junt@s y todo lo bello que será caminar a su lado, pero un día toma sus alas y se va a la presencia de Dios, y tu mundo se desmorona, y tus sueños se desvanecen. ❤

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