Cuidar a quien nos cuida: sobre matronas

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Este escrito va para las matronas, parteras, auxiliares, enfermeras, gines y doulas que nos cuidan. Para todas las personas que nos acompañaron, que asistieron nuestros partos, para los técnicos o gines que nos dieron la noticia de que nuestro bebé había muerto. Para los residentes y todos los que estuvieron en el paritorio frío y silencioso. Para las doulas que nos dieron la mano, que lloraron con nosotras, y esperaron a nuestro lado. Para el personal de limpieza que entró, cuidadoso, en nuestra habitación triste. Este escrito es para todo el personal sanitario que estudió años y años para cuidarnos, para recibir a la vida y para salvarnos cuando hubiera alguna complicación. Y que, un día, la muerte fue más grande, y no hubo nada que pudieran hacer, aun habiéndolo hecho todo, para salvar la vida de nuestros hijos. Este escrito es para todas y todos quienes nos atendieron con respeto, con empatía y humanidad. Para las que tuvieron una palabra amorosa, un gesto de cuidado… para las y los que llegaron a casa y abrazaron a sus hijos un poquito más largo, porque sabían que la muerte le llega incluso a un bebé. Y ese abrazo fue en honor y agradecimiento a nosotras, a nuestras familias, a nuestros hijos… por el turno de trabajo tan difícil que les hicimos tener, y el privilegio de acompañarnos.

Entonces, queridas matronas, estas son simplemente unas palabras de gracias. Pero más allá de eso, lo que les quiere decir es, en verdad, un pedido. Quiero pedirles que se cuiden. Yo sé que su trabajo es dar, cuidar, sanar, sostener, salvar. Sé que la mayoría del tiempo es un trabajo muy lindo. Cuidan a mamás, cuidan a papás, reciben bebés. A veces se complica un poquito y tienen que hacer cosas heroicas. A veces tienen que intervenir, hay que pedir ayuda, y sacan a ese bebé adelante. Esos días, se deben de sentir heroínas, hadas de la vida; esos días deben de estar eufóricas, y deben de agradecer haber elegido esa carrera. Porque no debe de haber nada más lindo que salvar a un bebé, salvar una familia entera.

Pero también hay otras historias, otras vidas que son mucho más cortas. Hay bebés que se mueren. Ese turno debe de ser muy difícil para ustedes también. Y muchas veces, luego de acompañarnos mientras despedimos a nuestra hija, tienen que seguir trabajando, seguir atendiendo partos y cuidando a puérperas. Muchas veces ni tendrán tiempo para sentir esa muerte, para llorar con calma, para recibir un abrazo. Porque aun cuando no es tu propio hijo, que muera un bebé es tristísimo. La muerte de un bebé le duele a todos.

Les estoy pidiendo que se cuiden ustedes también.

Sé que muchas veces sus turnos de trabajo son un sin-parar. Que salen corriendo del hospital y llegan corriendo a casa donde la vida las espera, les pide, les exige también.

Las invito a cuidarse. No solo para que nos puedan seguir cuidando (que lo necesitamos), pero por ustedes mismas, que lo necesitan y se lo merecen.

Dense permiso para llorar. Para descansar. Para mimarse. Quizás es un paseo por el campo en silencio, una tarde pintando o mirando pelis. Hay quienes disfrutan de un bañito o un masaje. Una cena con amigas, una noche romántica.

Y quizás, también, abrir un espacio en sus hospitales, con sus compañeras y compañeros, para hablar. Un momento en el mes, o un momento en una semana particularmente difícil, para hacer un círculo, cafecitos de por medio, y hablar. Sucede algo mágico cuando nos sentamos a compartir, cuando nos escuchamos con empatía. Poder hablar con quienes comparten nuestro camino nos aliviana la pena. Escuchar que a la de al lado también le afecta, también le cuesta y también se cansa nos hace el día a día más llevadero, porque nos sentimos comprendidas, porque sabemos que no estamos solas.

Puede ser tan simple como proponerlo y esperar que la sala de a poquito se vaya llenando. Ojalá cada matrona que atiende el nacimiento de un bebé muerto tenga un hombro donde reposarse y llorar. Ojalá entre todas puedan ir creando una red de apoyo mutuo. Imagino que debe de ser tan necesario

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Estos dos libros (en inglés) son muy buenas referencias sobre el cuidado y autocuidado del personal sanitario en la atención a la muerte perinatal:

Companioning at a Time of Perinatal Loss: A Guide for Nurses, Physicians, Social Workers, Chaplains and Other Bedside Caregivers (Jane Heustis RN, Marcia Meyer Jenkins RN)

y

Giving Care, Taking Care : Support for the Helpers (Sherokee Ilse)

Un comentario en “Cuidar a quien nos cuida: sobre matronas

  1. Que difícil esto soy enfermera y antes de perder a mi bebe vi muchas mamás que pasaban por lo mismo y sentía horrible y nunca piensas que algún día te puede pasar pero la vida da muchas vueltas

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