Mi realidad #realidades

Mi realidad es que soy una madre como cualquier otra, sólo que mi hijo me acompaña de manera diferente.

Mi realidad es que por mucho que a la gente le incomode, yo no dejo de hablar de mi hijo.

Mi realidad es que a punta de lágrimas y decepciones, he ido aprendiendo quienes valen y quienes no.

Mi realidad es, que mi realidad no debiese ser mi realidad…

Cuando comenzamos el camino del duelo, comenzamos a transitar por un sendero pedregoso y difícil. Piedras calientes y puntiagudas nos reciben, y nosotras, descalzas, tratamos de pasar por sobre ellas de la mejor forma que podemos. No siempre podemos hacerlo caminando, menos al principio. Recuerdo que comencé mi camino en el suelo, arrastrándome, y con el correr de los días, las semanas y los meses, dejé de arrastrarme para gatear a ratos, para intentar ponerme de pie y luego caer mil veces y seguir gateando, hasta que llegué a un punto “seguro”, en donde ya podía mantenerme de pie y dar unos cuantos pasos con mayor facilidad. Lastimosamente mis pies se habían acostumbrado a ese camino, y lo transitaba de forma inerte, consciente de que debía seguir a como de lugar. No sólo por mí, sino que también por mi bello hijo, que de donde sea que me estuviera mirando, seguramente no quería ver a su mamá quedarse quieta y esperando que la vida pasara por ella. No claro que no, yo iba a pasar por la vida, no ella por mí. Y así, llegó un momento en el que no sólo podía balancearme, sino que sentí que era mi deber ayudar a otras personas que recién comenzaban. Yo había estado ahí, y sentía que si algo podía entregarles para ayudarlas a caminar a través de ese sendero de dolor, debía hacerlo.

En ese momento comprendí que mi realidad no debería ser mi realidad, que no debería ser la mamá deshijada, la mamá que debe conformarse con llevar a su hijo en el corazón y no en sus brazos, la mamá que no pierde oportunidad de incluir a su hijo en el tema que otros estén hablando, aunque muchas veces la miren extraño.

Y es qué, ¿quién con sus cinco sentidos bien puestos, querría esta realidad?. ¡Nadie!, yo tampoco la quería, pero es mi realidad ahora. Y he decidido hacer lo mejor que pueda con ella, aunque me cueste y aunque a ratos quiera mandar todo a buena parte. No puedo dejar de pensar en él, en mi hijo. En ese fabuloso ser que nos visitó por eternas 14 horas, y que llegó a mi vida para sacudirla. Los árboles al ser sacudidos pueden botar frutos o pueden terminar con sus ramas rotas. Yo decidí que aunque me cueste, quiero dar frutos, los frutos del amor que existe entre mi hijo y yo. 

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Mi realidad es que como toda madre en duelo, hubiera dado mi vida por tener un hijo aquí en la tierra, y no “un angelito” en el cielo.

Mi realidad es que hay días en que amo la vida, y hay días en que la odio.

Mi realidad es que hay días que río, días que lloro, y días en que no hago ni la una ni la otra, porque simplemente no hay fuerzas.

Mi realidad es que nunca dejaré de desear tener otra realidad.

Pero mi realidad es que tengo un hijo, al que amo con el alma, y sé que él me ama a mí. Y por él es que he decidido que esta realidad que nos ha tocado, buena o mala, la viviremos de la mejor manera posible. Siempre juntitos los dos, por siempre mamá y Tommy Thomas ❤

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