Sin secretos#realidades

A lo largo de estos años he aprendido muchas cosas, pero ahora mismo me quedo con una, el duelo (y vida posterior) de una mamá que pierde su hijo no tiene ningún secreto, ¡eres tú quien los tiene!

Perder un hijo duele, duele hasta las entrañas, duele hasta querer morir, duele hasta morir y no es solo dolor del alma, es dolor físico, real.

Tú has visto mi dolor pero lo has ocultado, no he sido yo, tú has hecho oídos sordos, tú te has refugiado tras tu muro protector, tú intentas hacerme callar, tú me acusas de que ya no es tiempo…

Te crees muy buena persona, has dejado que me doliese al principio, luego pretendiste ocultar mi dolor, me dijiste que ya no debe doler, incluso negaste su existencia.

Pero yo sigo sin secretos, soy madre de todas las maneras y mis hijos duelen, ¡todos! Y tú lo sabes pero te lo guardas, tienes miedo a sentir y por eso intentas que yo no sienta, y callas y quieres que calle…

Perder un hijo duele hasta enloquecer, enloqueces de verdad, enloqueces hasta el punto de pasear por la calle muy atenta, deseando encontrar un bebé en la basura como tantos abandonan últimamente, pero la vida ni siquiera te permite eso. He enloquecido sí, pero tú lo has ocultado, tu mundo debe ser perfecto y las imperfecciones del mío te molestan, desconoces que yo he convertido en perfecto mi mundo, con esas imperfecciones tan molestas para ti, no lo quieres ver.

Y yo sigo hablando, sintiendo, amando, a ti todo esto te desequilibra y se va al saco del olvido, de tu olvido, pero yo no olvido, no puedes hacerme callar y lo escondes donde no tengas acceso por equivocación algún día.

¿Te has parado a pensar en serio que siente una madre cuando le ponen su hijo muerto en los brazos? ¿cuándo lo conoce así? ¿cuándo ese pasa a ser el único de sus recuerdos? Yo sé que no, entenderías que eso no se olvida, entenderías que esa es mi realidad y no intentarías que dejara de hablar.

Sí, al principio me acompañaste, pero ya no. Mi realidad es esta y yo la amo tal cual. Ahora si digo su nombre miras al suelo y callas, se nota como se para la sangre en tus venas, te incomoda y buscas mil salidas. Te extraña mi dolor, pero porque no me escuchas, sabrías que el dolor ya no es tal, hace mucho que es amor y melancolía.

La realidad es que me dejas sola con esto y encima crees que así me ayudas. Espero no pretendas que te lo agradezca…

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