Realidades #realidades

Escrito por Gabriela Cid Cofré, mamá de Cristóbal

Mi realidad dista mucho de las realidades de quienes me rodean; mi realidad es la que un día vino para quedarse; silenciosa, de puntillas, perpetua e intangible. Es una realidad que me acompañará hasta el último día de mi vida, hasta el último de mis respiros…

La vida me era feliz, me era cómoda, me era algo irreal; pensaba una y mil veces cuando venía “lo malo”, pues solo sucedían cosas para celebrar, nunca para llorar ni lamentar. Sentía que en algún momento la vida me daría un golpe, imaginaba algunas situaciones, pero la que jamás ni en mis peores sueños imaginé, fue ver a un hijo partir…

Juntos, vivimos todo cuanto planificamos, hasta que llegó la ansiada planificación de un hijo, aquel que viniera a coronar todo lo bueno que se había sucedido desde que decidimos hacer vida en común. No fue nada difícil; a 3 meses y medio de la planificación, apareció en nuestras vidas la mejor de las noticias, aquellas 2 rayitas moradas; la mejor de las noticias para nosotros dos, para sus abuelos y para la familia entera, incluyendo nuestros preciados amigos…

Mi realidad es que a la mitad del embarazo, encuentran una alteración en el ritmo cardíaco de nuestro Cris, mi realidad es que el especialista dijo que “todo estaba bien” cuando no lo estaba; mi realidad es que volvimos felices y aliviados, cuando ese pequeño corazoncito se malformaba más y más…

Y vuelvo una y otra vez a ese lugar, en donde en mis oídos resonaba “tu chiquitito falleció” y me sentía desvanecer, ante la mirada de mis padres y unos cuantos desconocidos en ese lugar, en donde rápidamente me llevaron a una sala, para que seguramente nadie más viera el dolor personificado…

crisitoMi realidad es que el duelo por la muerte de nuestro hijo en principio unió más nuestros caminos, pero a la larga, los terminó separando por completo, llevándose todo a su paso. No culpo a nadie, no soy capaz; nadie pidió esto, nadie lo predijo, nadie te enseña a ver morir lo que tanto amaste ni a saber reaccionar ante tal ausencia, la más grande de las ausencias…

 

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