#realidades: Ni por qué ni para qué

Cuando la desgracia nos azota, muy probablemente la primera pregunta que nos hacemos es “¿por qué?”. Es una reacción natural ante la debacle, ante el torbellino que nos desmorona por completo el mundo. Bien lo decía el poeta César Vallejo en su célebre obra Los heraldos negros: “Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos, como/ cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; / vuelve los ojos locos, y todo lo vivido / se empoza, como charco de culpa, en la mirada.”

Entonces, cuando nos damos cuenta de que no encontramos una razón, que no es tan fácil como preguntarse por qué ocurrió y tener ya la respuesta, nos quedamos perplejos. Y la herida empieza a hacerse más y más profundas. Llegarán en ese momento quienes nos dirán que cambiemos la pregunta, que en realidad debemos cuestionar para qué pasó…

¿Para qué? ¿Para qué murió mi hijo/a? Suena aterrador.

Por qué y para qué siempre me parecieron preguntas muy similares, llenas de sinsentido. ¿Cómo se supone que podría consolarme con la idea de que la peor desgracia de mi vida me pasó “para algo”?  Si “por qué” apunta a la razón, “para qué” apunta a la utilidad, y me niego a creer y aceptar que mi hija tuvo que morir para que yo consiguiera/aprendiera/lograra algo. Prefiero creer que simplemente fue una sabia decisión de su alma, la de dejar su cuerpito ya cansado.

Cuando me asolaron estas funestas preguntas, justo en medio del huracán, decidí plantearme una tercera, y fue como un golpe seco. Cuando la formulé en mi mente, todo se paralizó, y luego sobrevino el llanto. Sí, me pregunté por qué no… ¿Por qué no a mí?

¿Qué me hizo pensar que estaba libre de vivir una experiencia como ésta? ¿Qué me hizo pensar que esto les pasaba a otras personas, que esta desgracia tan tremenda era ajena a mi realidad? Tal vez la soberbia, o quizás simple ingenuidad, lo cierto es que nunca nos ponemos en este escenario hasta que nos pasa.

Yo dejé de hacerme preguntas, porque ninguna tiene respuestas. Ni por qué, ni para qué, porque jamás habrá razón o utilidad en la muerte de mi hija, y porque la pregunta “¿por qué no a mí?” tampoco tiene contestación: no hay ningún motivo por el que yo tuviera que estar a salvo de la muerte. Soy un ser humano como los demás, y aunque se me haya olvidado alguna vez, el golpe me llevó a tierra.

reflexionar

2 comentarios en “#realidades: Ni por qué ni para qué

  1. “No hay ningún motivo por el cual yo tuviera que estar a salvo de la muerte”. “Soy un ser humano como los demás”… palabras verdaderas Natalia…. dolorosas pero verdaderas… Ahora (desde que murió mi bebe.. mi peque) pienso todos los días en la muerte que ironía

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