Una carta, el amor de tu papá, tus cenizas y Coqueta. #Sanación

Después de enterarme de que te habías ido de mi lado y de que me internaran, mi vida se desorientó, no sabía que iba a ser de mí y de tu papá una vez que saliera, ¿estaremos bien?,  ¿nos  separaremos?, ¿qué pasará? Eran preguntas que merodeaban en mi mente sin encontrar un lugar en mis pensamientos, así con estas cuestiones marcando mi larga, triste, lúgubre y dolorosa situación llegó la noche, tiempo que de cierta manera temía llegara, ya que sería la primera de tantas noches sin ti y la primera sin estar en cama abrigada en los brazos de Javier, tu papá, a mi lado…
Los doctores comenzaban a dar los últimos informes del día sobre las pacientes, traté de agudizar el oído por si escuchaba mi nombre y poder escuchar quien se encontraba en mi espera esa noche fría y amarga, ¿acaso será mi mamá y papá? ¿o será Javier?. Sin embargo el sueño me venció, fui despertada por la doctora en turno: – Señora Griselda , su esposo me dio esta carta para usted- extendí mi mano para recibirla. Leer esa carta hizo que de cierta manera recobrara mi respiración, la leí “juntos como Timón y Pumba”
Esa carta escrita por mi esposo hizo que me aferrara a la vida ahora que ya no estaba Darien, todo el tiempo la tuve en mi mano mientras esperaba, hasta que di muerte en lugar de vida un 31 de marzo del 2015 a las 11:15 am. Al despertar mi mayor angustia era saber de ti , que fuiste ¿niño o niña? Quien decidió que hacer con tu cuerpo, ¿tus abuelos o tu papá? ¿Te enterraron o incineraron?
Así tuve a un niño, a quien yo hacía llamar Javiercito tal y como deseaba su papá. Cuando me dieron el alta, al salir vi a un joven desaliñado y cabizbajo, al verme su rostro se iluminó y corrió a abrazarme, pregunte por ti y él me dijo que todo estaba bien. Tu papá decidió como si yo hubiese estado y decidió que hacer con tu cuerpo, el te llamo Darien, tal cual yo deseaba desde niña llamar a mi primer hijo varón por su significado que es “ el regalo de la vida” y es ese regalo que Dios, tu papá y tú me dieron.
Agradezco la decisión de Javier, mi esposo, por permitirme llegar a casa mínimo con tus cenizas y no con los brazos vacíos, por permitirme abrazar, arrullar y besarles cada vez que yo lo necesite en mis momentos de crisis y poder hacerlo si así lo deseo, agradezco que a un mes de tu partida llegara a mi vida una cachorrita poodle a quien le dimos el nombre de Coqueta, que me ayudó con el dolor físico, con mi soledad y a quien di el inmenso amor que me sobraba y que necesitaba sacar porque tanto amor también me estaba matando. Tiempo después también falleció, curiosamente por las fechas que los doctores me habían dado para tu nacimiento, Coqueta fue una distracción a mi dolor y una gran compañía.
Tu papá continua aquí, abrazándonos en nuestros momentos de llanto, calmando nuestras angustias y miedos, caminando juntos sabiendo que cada paso te amamos cada vez más y a su vez extrañándote con inmensidad, esta aquí ayudando a calmar mi dolor a pesar de que a él también le duela, agradezco el regalo que me ha dado, ahora me está motivando para que continuemos juntos y esperemos con gran amor a un arcoiris .
Todos estos elementos me han ayudado a sanar poco a poco, y a ti ¿qué te sana?
Escrito por Griselda Hernandez, mamá de Darien.

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