Solo respira #sanación

Mi hijo murió, y el alma entera se me partió en pedazos.

Cada noche lloraba desconsoladamente, pidiéndole a la vida una sola cosa, que mi hijo regresara, pues yo aún lo seguía esperando. Mi corazón no entendía que él había partido para siempre. Yo solo creía en dos opciones, o él venía a mi lado, o yo iba hasta donde él se encontraba. Pues una madre y un hijo no pueden estar lejos el uno del otro, va contra la naturaleza, contra lo que yo esperaba.

Además, ésta vida no me gustaba, sentía que yo no tenía nada qué hacer aquí… Así siguieron no sé cuantas noches, en donde lo ideal era no despertar a la mañana siguiente.

Mi cuerpo dejó de ser el mismo, mi cabello se caía cada vez más, yo vivía prácticamente en el hospital, y me dolía ver que, aunque me diagnosticaban muchas cosas, al final el doctor me decía que me estaba enfermando de melancolía, que la tristeza se apoderaba cada vez más de mí. Tenía que hacer algo, porque había invadido mi cabeza, oídos, corazón, dientes, ojos, riñones, hígado, útero, estómago y sobre todo mis ganas de seguir.

Recuerdo sentirme tan enojada, porque no entendía por qué, por qué si ya la vida me había quitado a mi hijo, ahora me traía tanto dolor, ya que era raro el día en que al despertar nada me doliese.

Pero una noche, en medio de llanto, recuerdo que mientras pedía que mi hijo regresara a mis brazos, me dije: “no va a regresar”.

Mi cabeza sintió un dolor tan fuerte, y me quedé casi sin fuerzas. Caí al piso y lloré como nunca antes. Por primera vez, en mucho tiempo, comprendí que estaba pidiendo algo imposible, que podía pasarme toda la vida esperando. Mi hijo desde hace mucho ya no estaba dentro de mi vientre. Pero yo no quería creerlo.

En ese trance comprendí todo.

La muerte vino, se detuvo delante de mi, y se llevó un cuerpecito, pero nada más, yo fui la que le entregaba mi vida, mis sueños, mi cuerpo y a mi propio hijo; se lo entregué muchas veces, se lo entregaba cada vez que sentía que lo había perdido por completo. Era mi elección seguir ofreciendo a la muerte cada vez más de mi, más de Elián.

Así que me dispuse a concluir lo que un día soñé. Parir a Elián con vida, con amor y tranquilidad. Hasta ahora yo sentía que había parido muerte.

Mi sueño era dar vida, pero cómo dar vida, con este cuerpo mío, tan marchito.

Así que busqué algo que me devolviera el control de mi cuerpo, y fui a una clase de yoga, cada vez que me paraba en el tapete sentía que aterrizaba. Y algo tan simple como inhalar y exhalar me recordó que estaba viva.

Acudí a terapias de reiki, ahí comprendí que me cargué de culpa y de miedo y me estaba castigando. Así que mi siguiente tarea fue perdonarme, por todo lo que no pude hacer, por no haber podido “salvar” a mi bebé, yo le entregué todo lo que podía.

Y así sin tanta culpa, sin enojo por lo que no podrá ser, sin resentimientos hacía quienes no estuvieron. parí a Elián, le dí vida de nuevo, de una forma espiritual, casi como un ritual. En medio de una meditación, visualicé a mi hijo, lo saqué de la tierra, de su cajita blanca, lo tomé con mis manos, y lo coloqué dentro de mi corazón. Ahí nadie podrá llevárselo, nadie lo alejará de mi.

Hoy sé que mi hijo siempre estuvo dentro de mí, esperando el momento en que me decidiera a aceptarlo tal cual como es, una luz, una esperanza, un ser que no necesitó estar muchos días en la tierra para obtener lo que él buscaba de mi, de su papá… Amor.

Ese se lo entregamos desde que él habitó mi cuerpo, y solo por ese amor que soy capaz de experimentar cada día, es que honro su vida y la mía.

Ahora elijo la vida, y no reprocho nada, sé que cada paso que dí lo necesitaba, cada lágrima purificaba mi dolor. Aunque perdí mucho, recogí escombros de mi corazón e hice lugar para cosas nuevas. Una de ellas es mirar el cielo, ésta página me ha acompañado en este viaje, he sanado también a través de todo lo que he escrito aquí.

Ninguno de nosotros necesita perder un hijo, nadie debería pasar por esto, de eso estoy segura. Pero hay cosas que están más allá de nuestra voluntad, circunstancias que no entendemos, solo suceden, nos marchitan, nos ahogan de llanto, y de pronto sin darnos cuenta en nuestro interior surge una semilla y florecemos.

 

chinmudra1

El yoga y la meditación, así como el Reiki, son claves en mi sanación, me ayudaron a valorar lo que soy, se convirtieron en mi profesión. Si el dolor me invade, me siento a escucharme, a pensar en qué me molesta, qué me hace daño, y me alejo de aquello que no me hace bien. Si siento que la desesperanza se apodera de mí, contemplo en silencio mi interior, y veo a mi hijito, dormidito dentro de mí. Y cuando me desanimo, y no tengo ganas de levantarme, tomo mi tapete, lleno mis pulmones de aire, me estiro queriendo alcanzar el cielo, y me repito como un mantra: “mientras haya vida, hay esperanza, ahora solo respira”.

El amor, por mí, por mi hijo y mi familia, fue la fuerza que me dio coraje, para agarrar el dolor, transformarlo en amor y continuar.

Desde la llegada de mi hijo, no soy la misma, cambió mi realidad por completo, a veces pensaba que todo ocurría sin sentido, como un castigo, pero ahora con claridad veo que hay mucho que aprender, algo positivo de la crisis es que es una pauta para crearnos una vida nueva. En estos momentos agradezco cada cosa aprendida, les comparto un poco:

El cuerpo es el vínculo entre nuestra alma y lo que nos rodea, cuando reprimimos el dolor, éste se manifiesta en forma de enfermedad, es muy común que después de perder un hijo, las mujeres presentemos cuadros de infecciones vaginales, o patologías que nos impiden embarazarnos de nuevo, todo esto porque nos hemos llenado de miedo y culpa, sentimientos que se guardan en el útero, si no nos sentimos capaces de ser madres, el cuerpo lo sabrá y solito lo impedirá, ahí radica la importancia de sabernos escuchar, de mirar hacía el interior, pues la causa y respuesta de todo, no está tan lejos.

Somos parte del universo, fuimos creados con polvo de estrellas, el universo nos escucha, si nos repetimos que somos personas incapaces, débiles o tristes, en esa frecuencia vibraremos, y no podremos estás abiertos a lo siguiente, somos lo que nos creemos.

Es obvio que hay circunstancias en nuestra vida que no son nuestra elección, pero nos hacen enfrentarnos con nuestro yo, tenemos la oportunidad de decidir cómo será nuestra vida a partir de este momento, por ejemplo, ahora sé que mi hijo no vino para que me convirtiera en una persona fría y triste, no vino a apagarme. Él me dejo la oportunidad de ser madre, de aprender a amar sin medida, de sacar fuerza para continuar este camino. Sí, murió, y eso me enseñó la fragilidad de la vida, finalmente todo lo que vive, es mortal. Pero quizá, el espíritu, su ser, que es intangible; está en un lugar donde algún día nos reencontraremos, del otro lado de las estrellas.

Tenemos el derecho a amarnos, perdonarnos, y reconstruirnos. _Tal vez ahora solo tengamos un par de brazos vacíos, pues con esos brazos, tomemos los pedacitos de nosotros, unámoslos con el amor de los que nos rodean, ocupemos tiempo en sentir la divinidad que habita en nuestro interior, saquemos en forma de gritos, agua o aire el dolor de nuestro pecho, no pongamos resistencia, que fluya hoy todo el dolor y la tristeza, porque esa es una forma de purificar el corazón.

Así como hablamos de nuestros problemas y errores, de lo dolorosa que a veces resulta la vida, ocupemos tiempo en hablar de nuestros logros, de lo que nos apasiona, de todo aquello que vale la pena.

Agradecidos por cada sonrisa y dolor que nos demuestra ser reales, es que podremos encontrar paz, y estar en paz con uno mismo será sanar.

 

4 comentarios en “Solo respira #sanación

  1. no hay mejores palabras para describir lo que siente y piensa una madreo un padre de un hijo del cielo. Yo escribi mucho luego de mi tercer perdida y coincido en la palabra TRANSFORMACIÓN. la perdida y el dolor que causan se transforma en AMOR. Abrazo grande !!!!

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    • Así es. Es una lucha inevitable la que comienza nuestro propio cuerpo y alma, al querer igualar nuestra vida “antes de”. Pero no podemos, nunca seremos las y los mismos. Un hijo, el amor y todo lo que trae consigo transforma nuestra vida por completo. Abrazo de vuelta.

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  2. Espero algún día poder escribir como antes donde había logrado encontrar mi equilibrio. Porque cuando pensé que ya estaba mí equilibrio lo volví a perder y es que erróneamente lo busqué junto con otras personas y fue un grave error. El equilibrio debe ser así, desde mi propio interior porque sino queda uno en una constante tristeza y se estanca el progreso de la vida. Pero, voy a mi y al igual que usted sé que lo lograré. Gracias por su escrito y muchas bendiciones.

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  3. Gracias, muy lindo! También me ayudaron el yoga y la meditación al principio, lastimosamente después ya no continué como quería porque el trabajo no me deja mucho tiempo y el poco tiempo lo dedico sobre todo a mis dos otros hijos (el hermano mayor y mi arcoiris) y a mi esposo, pero siento que sí debería sentarme a respirar y sentir mucho más…
    Un abrazo!!!

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