Lo que me sana, lo que mi duelo me enseñó. #sanación

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13125037_10208120404861424_4343799759313864235_nSanar duele tanto como la herida y la cicatriz que quedó como resultado permanecerá como un estandarte que identifique la nueva yo en que me he convertido.

Sanar no es pasar la página sino aprender a escribir con letras de amor la nueva vida que se abre camino sin mi hijo aquí en la tierra.

Con cariño mamá de Esteban

 

LisLa música siempre me ha hecho sentir mejor. Me transporta a épocas y lugares más felices.
Cuando tenía muy poco del camino del duelo recorrido, me dio por buscar canciones que me gustaban en la infancia y regodearme en la nostalgia de días despreocupados, donde el único drama en mi vida era que me mandaran a dormir temprano. Pero siempre lograba levantarme el ánimo y siempre, por muy triste que estuviera, acababa cantando. La música ha sido un bálsamo para mi alma, definitivamente una medicina excelente también para ayudar a sanar el corazón”

Lis, mami de María.

 

 

DSC01383Yo solo una frase “cuando mi corazón habla lo escucho y hago lo que me pide. Nadie mejor que él sabe como sanar.”

Emma, mami de Víctor.

 

 

Aprendí que paso a paso y con mucha paciencia, seremos capaces de llenar nuestras 20151024_170203grietas con el más puro amor, el amor que nuestros hijos nos dejaron y que será el motor para seguir adelante. Aunque esas grietas nos acompañen de por vida, serán el agujero por el cual la luz saldrá e iluminará cada uno de los rincones por donde pisemos, dejando en cada paso las huellas de esos pequeños que han pisado firme, a pesar de que corta haya sido su existencia en el plano terrenal.

Andrea, mami de Tommy.

 

13087555_10154523997756494_3353407084175441074_n¿Qué aprendí durante mi duelo? Respondería que sigo aprendiendo en él, porque a pesar de que ya han pasado tres años, no lo siento superado. Pero he ido aprendiendo que el dolor es sólo mío, que ni su propio padre lo vivirá igual que yo, que para muchos el mundo continuó y para mí, muchas veces sigue siendo marzo del 2013, aprendí a sonreír, sonreír a carcajadas de nuevo, con una sonrisa auténtica que en el fondo lleva una nostalgia enorme envuelta en alegría, estoy viva, soy la extensión más directa de mi hijo, mi hijo murió es verdad, pero su recuerdo jamás, cada día lo llevo conmigo a donde voy, no existe instante en mi corazón que no esté presente, lo encuentro por doquier, le amo tanto y más desde que no está, eh ido haciendo cosas que me han ayudado a mitigar un poco el dolor, escribirle fue la primera, escribirle lo que nace de mi corazón, algunas veces hasta poesía, yo jamás pensé poder tener esa inspiración, platicar con su padre, contar y recontar las aventuras de su pequeña vida, festejándolo en cada aniversario, saberlo nuestro, que el amor por él nunca morirá ni su recuerdo tampoco, viajar me ayudó a abrir la mente, a contemplar la naturaleza, a no saberme sola en el mundo si soy apenas una diminuta persona en un universo gigantesco, que mi dolor no es el único que millones de mujeres están viviendo en este mismo instante la pérdida de su hijo, que los bebes mueren, mueren por distintas razones, injusticias, pobreza, salud, mala suerte, destino o yo qué sé. Aprendí a ayudar con mi testimonio a otras personas y no quedármelo para mí sola, eso no funciona conmigo, si yo con mi experiencia te puedo ayudar a como ir sobreviviendo a este inmenso dolor lo haré, y te insustite una o dos veces, pero sabré alejarme cuando vea que para ti no es necesario, ya tendrás tu momento, tu tiempo y tu gente. Y así voy día a día sanando un poco más que el día anterior, ¿tendrá fin? No lo sé, no lo busco…

Perla, mamá de Alonso.

UntitledMi duelo, al final de estos 7 años me enseñó que yo también podía ser como una de esas madres que leía al principio, esas que azucaraban su dolor escribiendo libros y poesías, las que decían que llevaban a sus bebés adentro y que nunca más estarían solas. Las leía empapada en llanto, cómo podían tener tanta luz adentro si estaban igual de rotas que yo? eran de otro planeta?
Sí, sí lo eran, como dice mi autora favorita “del planeta mi bebé murió” y me gusta creer en mi cabeza que ese planeta se parece a Saturno, lleno de anillos… las recién llegadas estamos por afuera, dando vueltas y vueltas todavía en shock.
Pero de a poquito si dejamos que el dolor cale profundo, si nos permitimos sentir absolutamente todo para luego liberarlo, si sólo nos escuchamos a nosotras, las expertas en nuestro duelo… vamos acercándonos al centro de nuestro corazón, en donde el amor hace su magia y en silencio comprenderemos la única verdad: Mi bebé murió. Pero su legado es mucho más que la muerte, es pura vida y luz, es esa energía que impulsa a mi corazón a latir, es el amor más grande de mi vida. Imposible dejar atrás a lo mejor que te pasó. Imposible olvidar.
De ahí venía esa luz que las hacía ver tan llenas de paz, con una mirada calma y sonrisa de esperanza: Ellas no escribían sobre el dolor o la muerte, escribían sobre el verdadero amor, inagotable e incomparable, el amor hacia los hijos! Y ahora yo también ♥ y vos también. Sólo tenés que animarte a saltar de anillo.

Ceci, mami de Ludmila.

 

13123105_10154050935174360_198337220810212300_o“Me faltás cada día. Te siento distinta ya, tres años más tarde, te siento tan dentro, tan parte de mí. Tu ausencia pesa menos en mis brazos, porque ya no estarías en mis brazos; andarías correteando por ahí, ya sabrías caminar, iríamos de la mano. Y cuando me doy cuenta de eso, de que lo que faltan son tus risitas, tu voz en el griterío de la casa… cuando eso de repente me asalta es como estar en el centro de un torbellino. No entiendo nada, solo siento que falta mi hija. Te abrazo en esa puntada de dolor, también. Y nos volvemos a encontrar. Estás en mí. Sos quien sos. La nena de tres años no sos vos. Vos sos la que murió en mí. Vos sos ese amor que llevo, esa luz que me acompaña. Los secretitos que no nos dijimos haciéndonos trencitas no son nuestros. Los nuestros son el calorcito del alma, mi luz especial, vos en mí. Siempre. Ahora lo sé. Y te quiero como sos.”

Cheli, mami de Luna.

 

 

13055464_1022894247791076_5439745406222785011_nAprendí que el duelo es a causa del Amor, Amor por mi hijo que ha partido, amor que tuvo ser contenido y no sé qué hacer con él. Nos podrá doler hasta los poros no tenerlos, así que será válida cualquier cosa que haga en este momento. Tener a la muerte tan cerca, incluso a veces en el vientre, desató mis mayores miedo, odios y debilidades. Así que no podré evitar apartarme a llorar, sentir que la vida ha perdido sentido… Pero por Amor sané, amor por mi y por mi hijo, pues comprendí que lo llevo dentro, que nada lo aparto de mi. Así que soy libre de hablar de él, de cantarle, escribirle y tenerlo todos los días en el pensamiento, soy libre de reír a carcajadas o encerrarme en mi cuarto a extrañarlo; pues es mi hijo y no lo voy a dejar ir. Sanando acepte mi maternidad, tan especial, que sin llevar a mi hijo de la mano, mi corazón se llena con solo recordar sus pataditas o escuchar su nombre, de aquellos que al igual que yo no lo han olvidado. Y lo que me ha ayudado, es querer, que mi hijo desde donde esté se sienta orgulloso de mi, que vea que todo lo que me ha enseñado me ha servido para tener una mejor vida, el amor y la paciencia de mi esposo, y que haya sido mi soporte tantas veces, han sido benditas para mi corazón. Mi familia también me ha demostrado tanto cariño por mi y mi hijo, que no puedo rendirme. Y mi tribu “mirar al cielo”, también ha hecho este camino menos solitario.

Gaby, mamá de Elián.

 

Para sanar debe doler. La sanación dependerá de ti, si quieres ponerle ganas o no. Suena duro y difícil aun cuando no tenemos otra escapatoria sino resignar y seguir adelante. Renacerás luego de haber sanado, serás otra! Lo mas seguro es que mucho mas humana podrás ponerte fácilmente en los zapatos de alguien que esté viviendo un duelo o que haya perdido un ser querido. Tendrás días buenos y otros no tanto, lo importante es que seguro descubriste muchas virtudes en ti, que ni siquiera sabias que tenías. En este camino aprendemos a sanar, a levantarnos “a las malas”, aprendemos a tener mil y un mecanismos de supervivencia… nunca dejamos de sanar! Nos convertimos en las Diosas de la creatividad para vivir cada día en optimismo.
Geraldine, mami de Julieta. 
IMG_20160206_181820A veces la siento tan lejana y otras tantas la puedo tocar con mis dedos: la sanación, sanar… He aprendido que es un proceso constante y no una meta a la que llegas, algo en lo que tienes que trabajar todos los días. Mi duelo me ha enseñado a disfrutar mis días buenos y a abrazar mis días malos, a no reprochármelos y aceptarlos como vengan y que estos cada vez se van espaciando más y más. Me ha mostrado que la vida son solo instantes y que los instantes son regalos, sean buenos o malos. He aprendido a escucharme más a mi misma y a darme mi lugar. Cuando murieron mis niñitos me perdí completamente y gracias a ellos estoy aprendiendo a conocerme de nuevo, me hacen ver que la mujer remendada que quedo después de ellos vale mucho. A ti que empiezas no estoy aquí para decirte que hacer, no soy nadie para. No he sanado, pero si puedo decirte que lo vamos a lograr y que el duelo no es malo ni algo por lo que tengamos que avergonzarnos, es una etapa de reconstrucción y reencuentro.
Fer, mami de Joaquín y  Víctor Manuel.

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