Pedacitos de amor encerrados en parafina #tesorosdemamá

El otro día escribía un post titulado “¿y ahora qué?” en un grito ahogado de desesperación, lo hacía sabiendo lo que iba (o no iba) a encontrar:

Mañana voy a por sus cosas…

Estoy a días de su noveno cumpleaños, estoy a unos días menos del día de la madre y siento que el ciclo se cierra, ya no hay nada más que pueda hacer.

Todos estos años he hecho lo que me ha pedido el corazón, desde aquel día fatídico en que tuve que decidir que sí quería verlo y tenerlo en mis brazos, o cuando decidí enterrarlo. Cuando no me he cansado de hablar de él o lo he llorado cuando me ha apetecido, he luchado por darle nombre consiguiendo quitar del libro de legajos (horrendo y doloroso nombre que se clava como un puñal) un frío número y poner su nombre y sus apellidos. He hecho que me regalen figuras de ángel, joyas en forma de angelito, alitas diminutas, colgantes incluyendo a todos mis hijos… incluso hace casi tres años busqué su foto en el hospital y me dijeron que no existía, y me tuve que conformar.

Hoy no me conformo, las dudas fueron invadiéndome poco a poco (¿Y si me han mentido para protegerme?) y me han ido asfixiando. De repente, gracias a una hermana de camino, lo vi claro, tenía que pedir todo mi historial. Todo. ¿Buscando fotos inexistentes?, seguramente, pero necesito algún mínimo detalle que me hable de él, igual una huellita de su pie, igual solamente un informe que rellene alguna de mis lagunas, que me diga cuanto tiempo duró su reanimación, o un papel manchado con una gota de su sangre…

Estos días de espera he sentido muchas cosas, empecé con ilusión, pero sólo unos pocos minutos para pasar a la ansiedad, la tristeza y la incredulidad, todo en pocas horas. Ahora sólo siento desesperanza.

Lamentablemente sé que tampoco me va a convencer, ya no, necesito más y me apena saber que ya no tengo donde más buscar. Cierro mi ciclo, ahora sí que estamos solos mis recuerdos y yo.

A día de hoy he vivido muchas cosas, sobretodo muchos sentimientos encontrados.

Obviamente no encontré lo que sabía que no iba a encontrar, una foto, ya que hace casi 3 años ya pregunté por ella, y aunque me hubiese encantado haber sido “engañada” con el fin de “protegerme”, sabía que no era así, no existían…

Me presenté allí al día siguiente. Con todas las facilidades del mundo me entregaron toda la historia. Después bajé a anatomía patológica a pedir las muestras de biopsia que se ofrecieron a entregarme en su día, cuando me dijeron que no había foto, y allí pregunté directamente por ellas y por su protocolo de autopsias en recién nacidos, en este hospital no hacen foto, ni toman huellas, ni nada… Las biopsias me las buscaban sin problemas.

Volví a casa triste, dolorida, hundida, mi búsqueda había acabado, para siempre, eso me aterraba, ya no había nada que hacer. Estaba enfadada (de nuevo) con mi familia por no haber hecho foto cuando se les ocurrió por considerarlo de mal gusto, estaba enfadada conmigo misma por no haber pensado en ella cuando lo tuve en mis brazos.

Lo único que encontré fue información que efectivamente rellena alguna de mis lagunas, ahora sé el día que enterré a mi hijo porque sé los días que estuve ingresada, sé la hora en que nació con bastante exactitud, sé que tras la cesárea tuvieron que intubarme, sé que también lo intubaron a él, sé el rato que lo estuvieron reanimando, sé que nunca reaccionó a la reanimación, sé todo lo que le hicieron en el proceso, sé que mi tensión aún era más alta de lo que yo sabía. Sé pequeñas cosas muy grandes para mí…

Hoy volví al hospital a recoger sus biopsias, me levanté tentada de no ir, pero…¿y toda la lucha de estos 9 años?¿la iba a tirar a la basura?, además era como si llevándome todo el historial menos las muestras lo “abandonase” un poco, así que he ido, con el temor de ser juzgada, de que pensaran que estaba loca por llevarme unas biopsias, pero no ha sido así, he encontrado miradas de comprensión, de sentirse bien con lo que hacían, ayudar a una madre a la que no se le pudo entregar su hijo. Una vez con las muestras en las manos me he dado cuenta de la grandeza de lo que tenía en ellas y me he emocionado, mis ojos se han llenado de lágrimas de paz, de amor, de felicidad, al fin me llevaba un pedacito de mi niño a casa, la dicha ha sido tal que he decidido llamar las biopsias “pedacitos de amor encerrados en parafina”. He de decir que he encontrado mucho más de lo que esperaba en ellas.

Por fin puedo abrazar a mi pequeño de alguna manera…
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2 comentarios en “Pedacitos de amor encerrados en parafina #tesorosdemamá

  1. Lo siento, yo igual me duele no haber tenido el suficiente valor de abrazarlo y besarlo, reniego de eso, aunque tenga fotos de el pero me hubiese gustado darle un beso…

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