Querida mamá

Querida mamá, en este momento te duele el alma. Te duele el alma, el corazón, y cada centímetro de tu cuerpo. Te duele cada parte de tu ser, del que eres ahora y de quien fuiste también. 

Querida mamá, sé que no entiendes que pasó. Sé que tienes rabia, pena y angustia. Sé que quizás sientes culpa también.

Querida mamá, has pasado por lo más terrible que puede pasar una madre, y cuando pensaste que por fin la vida traería dicha a tu corazón, te sucedió de nuevo.

Querida mamá, hoy te escribo con el corazón lleno de angustia. Yo, al igual que tú, sé lo que es perder lo más preciado que tenemos en la vida. Mis brazos también se quedaron vacíos y mi corazón también se quedó con todo ese amor que esperaba por mi bebé. La diferencia entre tú y yo, es que a tí te ha pasado más de una vez. Quisiera tener las palabras exactas, quisiera poder decirte que todo estará bien, pero tú conoces la definición de la palabra dolor en todas sus dimensiones. Tú sabes lo que se siente que te arranquen el corazón desde el pecho y lo azoten contra la pared.

Hoy día querida mamá, no vengo a decirte que estés tranquila, todo lo contrario. Vengo a decirte que tienes todo el derecho del mundo de renegar contra la vida, contra Dios o contra quien sea. Tienes todo el derecho a tener rabia, a gritar en las noches pidiéndole al cielo que te dé respuestas. Porque aunque esas respuestas no lleguen, al menos no en esta vida, tienes todo el derecho de exigirlas.

No es justo mamá, no es justo que hayas llenado tu corazón de ilusiones de nuevo, para tener que ver como esas ilusiones se diluían con el gel que pusieron ese día en tu panza cuando te dieron la noticia. No es justo que quien quiera que decida que bebé se queda y cual no, haya decidido que debías pasar por este trago amargo más de una vez. Sé que sientes que no estás destinada a ser madre, que simplemente no es tu misión en esta vida. Que por alguna extraña razón eres una fábrica de ángeles, aunque el solo escuchar la palabra “ángel” en este momento te haga llorar. Pero no es así madre querida, tú eres la madre más buena, más dulce, más bella. Aunque tus hijos te acompañen iluminando tu vida como estrellas, y aunque esas estrellas hayan sido fugaces, aún eres su madre y siempre lo serás. Llora madre querida, llora con fuerza. Que cada lágrima ayude a limpiar tu alma, y te dé las fuerzas que necesitas para seguir adelante. No sé si algún día logres tener “hijos terrenales”, no sé si algún día la sonrisa se apodere de tu rostro de nuevo, pero desde el fondo de mi corazón te mando todo mi amor. No estás sola mamá. Aunque no pueda dimensionar el tamaño de tu dolor, a la distancia, en silencio, estoy contigo, y sé que muchas otras que han pasado por lo mismo también.

Con mucho amor para Anita, mamá de Estrella y Mariposa. Y para tí querida amiga. Tú sabes, yo sé…IMG_4210

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