Milagros reservados

La RAE define el concepto milagro como “Hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino”. Es imposible, entonces, dejar de preguntarse en qué casos y bajo qué circunstancias ocurre aquella intervención. ¿Por qué a veces se da un milagro y otras veces no? O más bien, ¿los milagros pueden ser alcanzados por cualquiera, o están reservados para unos pocos?

Muchos padres que hemos experimentado la pérdida física de un hijo, pasamos por el período de pedir, de suplicar por un milagro. Ya fuera por días, meses o años, nos dedicamos a orar con una fuerza inusitada, a poner todas nuestras esperanzas en el dios en que creemos (o creíamos, dependiendo del caso)  y a confiar en la llegada de ese deseado milagro. Nuestro sueño común fue, probablemente, escuchar a un médico decir que la enfermedad no era tan grave como se creía, que ha existido una mejoría notable, o más maravilloso aún, que todo fue un error y que nuestro hijo o hija está completamente sano/a.

Pero el milagro no ocurrió. Los hechos siguieron su curso y nuestro/a  hijo/a  murió, a pesar de todo lo que hicimos por evitarlo. Y es en ese punto cuando empezamos a pensar que los milagros están reservados sólo para algunas personas.

¿No oré lo suficiente? ¿No tuve toda la fe que debía tener? ¿Mi amor de madre no bastó? Nos hacemos esas preguntas cuando sabemos del caso de algún niño que tenía la misma enfermedad, o que pasó por la misma situación traumática que nuestro/a hijo/a, y aún sigue aquí, en esta dimensión, con quienes lo/la aman. Y aunque nos alegramos al saber que otros pequeños sí pudieron sortear esa adversidad, es completamente normal preguntarnos por qué no tuvimos la misma suerte, por qué en nuestro caso no hubo fuerza humana o divina que revirtiera el funesto destino que nos esperaba.

Quizás podríamos atrevernos a pensar por primera vez que no se trata de mérito. No se trata de merecer o no merecer, tal vez son simplemente las circunstancias que nos han puesto en escenarios diferentes ¿Por qué no íbamos a merecer un milagro? ¿Por qué nuestros hijos no lo iban a merecer? Si nuestro amor de madres fue tan fuerte como cualquier otro, y actualmente se sigue fortaleciendo, en el ejercicio noble de mantener un lazo de afecto tan profundo a pesar de la distancia insondable que separa nuestros cuerpos.

Seguiremos escuchando comentarios al respecto. Seguiremos tragando nuestras lágrimas cuando nos digan que “Dios sabe por qué hace las cosas”, cuando veamos a otros niños sobrellevar las adversidades. Seguiremos haciéndonos preguntas cuando se alabe la fuerza, el amor y la fe de la madre de aquel niño que sí se salvó. Hay cosas que no van a cambiar, pero otras sí… y tal vez podría cambiar nuestra percepción de la palabra milagro.

Otra acepción de milagro es “Suceso extraordinario y maravilloso”. ¿No son, entonces, nuestros hijos un milagro? ¿No es acaso su presencia en nuestras vidas el más hermoso regalo, a pesar de todo lo sufrido? ¿No lucharon por vivir, por muy poco tiempo que haya sido el que estuvieron en este plano? La sola existencia de algo tan sublime como el amor entre una madre y su hijo es digna de ser catalogada como milagro.

Tal vez no obtuvimos el milagro que queríamos (la vida de nuestro/a hijo/a), pero sí logramos algo igualmente hermoso: ver lo que otros no pueden ver. Encontrar en cada pequeño y cotidiano detalle de la vida diaria, un milagro, y ser capaces de asombrarnos ante su grandeza.

Siempre será difícil enfrentar la vida sin la compañía física de quien amamos tanto, pero por lo pronto, podemos dedicarnos a aprender a distinguir las pequeñas señales de amor que nuestros hijos han dejado y que constituyen en sí mismas un milagro. De este modo, nunca dejaremos de asombrarnos ante lo maravilloso que ha sido ser madres de nuestros pequeños milagros de amor.

mama

5 comentarios en “Milagros reservados

  1. Mi pequeño milagro de amor vivio 7 meses en mi.vientre. Hoy estoy muy triste… hoy se.cumple.1 año con 10 meses que murió en mi vientre mi Peque… te sigo, queriendo, amando, esperando mi hijito mi amor Noesito… de: tu mami

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  2. Mi Matheo sigue siendo un milagro, aunque este en los brazos de Dios, no se porque siempre que las leo, siento que me hablan y relatan mi vivir, gracias por dedicar este espacio y darme cuenta que no solo yo paso por este sentir

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    • Gracias a ti, Tuty. Es hermoso que las personas que escribimos por este medio seamos capaces de llegar al corazón de quienes nos leen. Sin duda, el amor a nuestros hijos es lo que nos mueve.

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