Lo que nos sucedió RPM # awareness

RPMawarenessHe contado nuestra historia tantas veces que ya no se como empezar, la historia de Joaquín y Víctor Manuel ha sido contada de tantas formas diferentes en a lo largo de estos casi cuatro años,  y ahora se toca desde un punto de vista diferente, del de hacer conciencia pero de manera diferente, de la prevención.

A diferencia de muchas historias que he conocido desde que escribo en Mirar al cielo la nuestra no tuvo un diagnostico devastador, fue un embarazo hermoso que tuvo el peor de los finales posibles, la muerte de mis dos bebés.

Creo que hasta la fecha muchas personas se preguntan ¿qué pasó? “Rotura prematura de membrana” (RPM) fue lo que nos pasó…

En si no fue la causante de su muerte, ellos murieron por ser extremadamente prematuros, teníamos 26 semanas cuando sin motivo aparente pero embonando en dos  posibles causas rompí fuente , y la verdad es que  después de cuatro años aún  no queda claro el porqué, si es que solo por ser embarazo múltiple o por las constantes infecciones urinarias que tuve en esos seis meses que duró el embarazo, solo sabemos que nos pasó y punto.

Sabíamos que era complicado y difícil que sobrevivieran, sabíamos que nuestros hijos eran muy pequeños y aún no estaban preparados para este mundo y aun así nunca pensamos que nuestra historia terminaría de la manera en la que lo hizo.

Tenía 26 semanas cuando por la noche sentí que salía líquido, sabía que no era pipí por que antes de acostarme había ido al baño y aun así dudé, bueno, es normal la incontinencia en el embarazo y más con la panza que tenía.  Salió un poco más de líquido y ya no podía hacerme tonta así que asustada marqué con la doctora, pasaban un poco de las 12 de la noche, me recomendó quedarme en reposo y marcarle si algo más pasaba. No habían pasado más de 10 minutos cuando sentí un poco más de liquido salir, volví a marcar asustada, fue entonces cuando la doctora me pidió fuera a urgencias a que me hicieran un eco para determinar cuanto líquido había perdido en esas descargas.

Llegamos a urgencias y afortunadamente nos atendieron pronto, moría de nervios pero la eco mostraba buena nivel de líquido amniótico  y  los mellizos A y B, como hasta entonces los conocíamos estaban bien.  El médico de guardia que nos atendió habló con mi doctora por teléfono y le ordenó darme de alta a guardar reposo absoluto en cama, sabiendo que tenía RPM con embarazo gemelar, dió un alta por teléfono para mandarme a casa. Llegamos a la casa y yo sentía como se salía el líquido de la bolsa de mi hijo, parte en el hospital, parte en mi casa.. me recosté y no volví a moverme de la cama hasta en la tarde del martes 4 de septiembre cuando fuimos a hacer otro eco.

17 horas habían pasado, la bolsa se mostraba vacía y  el mellizo B, el que recibió el nombre de Víctor al nacer se movía poco aunque mostraba buena frecuencia cardíaca.  De nuevo me mandaron a casa a hacer reposo, esperar un milagro tal vez, no se… desconozco  que pasó por la cabeza de la ginecóloga, pero lo último que le dijo a mi esposos fue la indicación de aplicarme maduradores pulmonares  y esperar al siguiente día, porque tenían que tomarse decisiones importantes.

Llegamos a la casa  y me recosté aterrada ¿qué  decisiones importantes se tenían que tomar? el miedo me tenía pasmada y llorando en silencio, recé como nunca en mi vida. Ya teníamos todo preparado, su cuarto estaba listo, teníamos los cajones llenos de ropa y sus hermanos estaban emocionados ¿qué iba a pasar con ellos? ¿cómo era posible lo que nos estaba pasando?

Nos acostamos a dormir pero ninguno de los dos pudo hacerlo, yo sabía que mi esposo estaba despierto y el sabía que yo también pasé la noche en vela llorando, así nos dieron las cinco de la mañana y empecé con contracciones, le hablamos a la doctora y nos dijo que fuéramos al hospital. Salí de la casa y el olor a tierra mojada  impregnaba el ambiente. Llegamos y todo estaba preparado para recibirnos, el quirofano listo, la anestesia, el perinatologo, los cuates nacerían esa mañana y así fue, pesando 800 gramos nació Víctor, unos minutos más tarde lo seguía Joaquín pesando un kilo. Yo temblaba y preguntaba si estaban bien, mi esposo me calmaba. Los dos lloraron al nacer.

A las horas de que nacieron los trasladaron al UCIN del IMSS de mi ciudad pues la maternidad particular donde nacieron no contaba con el equipo que ellos necesitaban para sobrevivir. Mi esposo tomó dos fotos con su celular a través del cristal de los cuneros para que yo los pudiera ver, esas fotos el día de hoy son un gran tesoro… eran tan pequeños y frágiles.  Yo me quedé en la maternidad  donde me prescribieron montones de antibióticos pues había pasado 30 horas con la ruptura y sin ningún monitoreo  y a ellos se los llevaron de nuestro lado. El pediatra y  el perinatólogo que los recibieron fueron sinceros, nos dijeron que era crítico su estado, que con solo sobrevivir el traslado era un gran paso y que por ser varones tenían menor probabilidad de sobrevivir.

Las probabilidades fueron en nuestra contra y en el transcurso de dos días ellos murieron pues sus pulmones no estaban listos para este mundo, o me gusta pensar que este mundo no estaba listo para ellos. Tengo claro que ellos murieron por ser extremamente prematuros, si hablamos de estadísticas son el 1 de cada 10 bebés prematuros que no sobrevive, o en nuestro caso 2 de cada 20, y no es falta de resignación pero se que nuestra historia pudo ser muy diferente.

Lo que sigue la mayoría de ustedes ya lo vivieron… salir del hospital con la herida de la cesárea a enterrar un hijo, o dos en nuestro caso. Llegar a casa con los pechos llenos y los brazos vacíos, contarle a los hermanos que fue lo que sucedió, desmontar el cuarto de los bebés y guardar su ropa, insomnios y mil preguntas sin contestar, llorar hasta que se te secan los ojos, sobrevivir y tratar de empezar a sanar.

 

Pasos a seguir cuando hay RPM.

Pasos a seguir cuando hay RPM, tomado de http://infogen.com.mx

Sería tonto decirles que la RPM puede evitarse, son situaciones ajenas a cualquier persona, lo sé, pero hay protocolos que deben de seguirse y en nuestro caso se hizo todo lo contrario. Había una serie de pasos a seguir  que se debieron de haber hech, mas siendo embarazo gemelar y no se hicieron. No solo la vida de mis hijos estaba en peligro sino la mía también. Nunca sabré si el diferente manejo de nuestro caso hubiera dado un giro a nuestra historia, a lo mejor si se hubieran tomado bien las decisiones mis hijos estarían vivos… es un albur, es como tirar una moneda al aire, eso nunca lo sabremos.

 

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