“Cuando se rompe el corazón” #awareness


Soy mamá de Sofía, mi pequeña y añorada hija, una muñequita cachetona de preciosos ojos grises que llenó de alegría nuestras vidas y que tuvimos el privilegio de tenerla por 40 días.

Sofía es mi tercer bebé arcoíris, pero como mis otros pequeñitos su tiempo en este plano también fue reducido. Su papito y yo añorabamos tener nuestros hijos y lo fuimos en cuatro oportunidades, pero una tras otra se fueron apagando.
Tuve un embarazo de alto riesgo por una placenta previa que amenazaba casi mensualmente el terminar de nuevo con mis sueños, pero mi guerrera se aferraba a la vida de tal forma que era imposible no compartir esa fuerza… su gran fortaleza.

A pesar de la constante angustia en que transcurrió este embarazo, disfruté el tenerla dentro de mi, amaba sus pataditas, el hipo que constantemente le daba, amaba mi pancita aunque pareciera un inmenso globo.
Las últimas semanas transcurrieron en una hermosa calma a pesar de las incomodidades propias, así que pude yo misma empezar a gestionar los tramites para la cesárea que por evitar mayor riesgo a mi princesa, debía hacerse a más tardar a las 38 semanas y así fue; todo se programó para el 23 de enero de 2016 completando sus 37 semanas.
Sofía nació perfecta ese lindo sábado a las 8:20 am, la vi emerger de mi, era chiquitita pero fuerte, se adaptó muy bien y en ese momento comencé a vivir mi verdadero idilio de amor.
Compartí con mi esposo y mi hijo de 12 años ( los hombrecitos que aún me mantienen cuerda ) todos los cuidados que le proporcionábamos, cada pequeña actividad con Sofía se convertía en una vibrante aventura, bañarla, vestirle, incluso cambiarle el pañal, amaba ver a mi esposo o a Nicolas como se perdían en su mirada y como automáticamente se dibujaba una enorme sonrisa en sus rostros imaginando todo lo que queríamos hacer con ella y para ella, es nuestra princesa y así queríamos que Sofi viviera.
Cerca de cumplir su primer mesesito empezó a presentar síntomas respiratorios altos, como una insignificante gripa, pero como buena mamá enfermera que ha trabajado casi 5 años en una UCI pediátrica, no escatimé en cuidados y asistencia a especialistas buscando alivio y explicación a sus síntomas, pero uno tras otro solo indicaba que era una virosis sin mayor complicación e insistían en que no fuese extremista, porque además Sofi no mostraba ningún otro síntoma que les hiciera pensar que algo andaba mal. Sin embargo mi corazón de mamá decía que no era normal, que algo pasaba, desafortunadamente a estas “percepciones” los médicos no prestan atención.

El lunes 29 de febrero fue su última visita al pediatra y como en las anteriores consultas estaba bien, solo que en esta oportunidad el médico me refirió que quizás la irritación de sus vías aéreas altas era producto de reflujo, pero que no era nada importante, así que nuevamente regresé a mi casa aunque aún con preguntas sin responder en mi cabeza.

Sofi se veía bien es verdad y no presentó signos que indicaran complicaciones ( no la vi ponerse moradita, respirar con dificultad, hacer sonidos raros, ponerse irritable ),  por el contrario era super comelona, muy fuerte, tranquila, dormía muy bien, por eso aún los demonios me asaltan con mil preguntas que se no tendrán respuestas y ese “por qué” me sigue acompañando minuto a minuto.
El día siguiente transcurría dentro lo normal y feliz como habían sido los 38 días con ella, pero ya cerca de la hora de dormir empecé a escuchar un sonido extraño que hacía cuando respiraba pero sin más síntomas, sin embargo, preferí llevarla a la clínica y quizás pasar por “mamá intensa” como ya lo había sido a quedarme en mi casa sin hacer nada.
En ese momento le cambié la ropita que tenía para dormir mientras me miraba con sus hermosos ojos y una tranquilidad celestial; la envolví en su cobijita rosa, la misma que la acompañó desde el día en que nació y partimos hacia la clínica con la esperanza de volver en un par de horas y continuar con la rutina nocturna que sigo amando y añorando cada vez que llego a mi cama, pero que sé no volveré a vivir.
Todo lo que sucedió esa noche y las siguientes horas podría resumirlo como las peores de mi existencia; en cuestión de minutos mi dulce angelito pasó de estar lista para ir a dormir a estar en la UCI pediátrica casual y no se si afortunada o desafortunadamente en la que había trabajado durante tanto tiempo, peleando por su vida.

Sofi es una guerrera, de eso no tengo duda y quería con todas las fuerzas de su alma y corazón quedarse con sus papitos, pero esta horrible e inesperada enfermedad es así, aguda y fulminante. Mi angelito desarrolló una miocarditis viral, una enfermedad producto del infortunio, con una altísima mortalidad que incluso puede ser la causa de muchas muertes súbitas de los neonatos; se manifiesta tal cual la presentó Sofi; síntomas gripales insignificantes, pero en silencio el virus ataca el corazoncito y hace que este se crezca y aunque su cuerpito trató de compensarlo, llega a un punto de no retorno y a pesar de todas las medidas terapéuticas que se utilicen el desenlace generalmente es fatal.

Y así fue, Sofi extendió sus alitas el jueves 3 de marzo a las 9:40 am mientras su papito y yo le sosteníamos sus manitas y luego de hacernos concientes de que no podíamos hacer más y que solo prolongábamos su agonía. Así que sobrepusimos el inmenso amor que sentimos por ella y la dejamos partir sabiendo que con ella se iban nuestros sueños e ilusiones y lo mejor de los dos, así que dulcemente le hablamos al oído y le dijimos que todo estaría bien, que volara alto hacia las estrellas, que solo se nos adelantaba en el camino pero que pronto volveríamos a vernos.
En ese instante besé cada parte de su cuerpito porque sabía que nunca mas lo haría y la miré detalladamente tratando de grabar en mi mente cada centímetro de su ser y esperamos a que poco a poco su corazoncito se apagara. El dolor y la angustia se apoderoó de mi y ahí deje de ser yo, sentí que moría con ella. Hoy mas resignada se que Sofía nunca dejó de ser del cielo y eso me brinda algo de consuelo.
Han pasado casi 6 meses desde que se fue a acompañar a sus hermanitos, pero solo hace unas pocas semanas tuvimos el valor de ir por los reportes de patología esperando ingenuamente nos diera luces sobre lo que había ocurrido pero no fue así.
El resultado no confirma ni descarta nada, solo dejó un manto de dudas sobre lo que le sucedió a mi hija. Ese día volví a sentirme culpable y a apalearme con los “si hubiera hecho…” y necesite el consuelo de mi esposo y las palabras de mis compañeras de dolor para empezar a entender que ese era el tiempo de mi pequeña y que nada de lo que hiciera o dejara de hacer cambiaría esa situación; no valían ruegos de rodillas, cadena de oraciones, intentar negociar con Dios, nada iba a cambiar nuestro destino.
Pero no podía quedarme con la duda de que realmente le pasó a mi nena, así que hablé con cada uno de los especialistas que la trataron y todos llegaron a la misma conclusión; fue una miocarditis viral, los signos y síntomas que presentó, los reportes de los exámenes que le practicaron, la forma misma en que se desarrolló la enfermedad lo confirman; y pues aunque se que nada va a devolverme a Sofía, sigo intentando entender o construir una secuencia lógica de lo que ocurrió, realmente no se si esto me servirá para algo pero como lo he escuchado en muchas mamitas compañeras de dolor: debemos hacer lo que sintamos, nos da tranquilidad y solo así podemos avanzar en eso del duelo.
Mi ángel vino al mundo a cambiar vidas, a impregnar con su esencia nuestras almas y dejar huellas enormes y aunque sigo sin encontrar el propósito de todo lo que vivimos y aún me invade el dolor y muchísimas veces la rabia es mi mala consejera, he decidido vivir en su amoroso recuerdo porque es claro que nunca dejará de doler, pero cada uno de nosotros somos los responsables de como queremos recorrer este duro camino.
Sofía es mi maestra, consejera, luz y aunque su cuerpito ya no este en este plano, se que vive en mi, en su papito, en su hermano y en cada una de las personas que tuvieron el privilegio de conocerla.
No sé que pasó, por qué el desenlace de nuestra historia dista mucho de un final feliz, a veces me pierdo pensando en que momento Sofi pudo adquirir el virus, si quizás su sistema inmune aún no estaba preparado para la vida, si la hubiera aguantado más en mi pancita, si de pronto estuvo rodeada de muchas personas, o llevarla a fuera de la casa no fue buena idea… no lo sé; lo que si es cierto es que hicimos cuanto pudimos y lo seguiríamos haciendo día a día plenos de gozo porque la amamos desde mucho antes de saber que venía a nosotros y la seguiremos amando en esta y todas las vidas.

Escrito por Liliana Parra mamá de Sofía.

3 comentarios en ““Cuando se rompe el corazón” #awareness

  1. Cuando leo estas historias, hay algo en mi que se vuelve a romper.
    Algo que se rompió por primera vez el 6 de Diciembre día en que falleció mi bebé.
    Tu historia me conmueve hasta las lagrimas, y eso es difícil para mi pues, aunque trato de ver las cosas con amor y optimismo, dando gracias siempre por los también 40 días que tuve a mi bebé entre mis brazos. Difícilmente me permito volver a contactar con ese dolor para tratar de protegerme.
    No te conozco sin embargo quiero decirte hoy que se lo que sientes, se lo que estas viviendo, se lo dificil que es añorar cuando aveces uno unicamente quisiera partirse a llorar, pero como también escribes, tienes otro hijo y ellos se convierten en nuestro motor, en nuestra ancla para no dejar de ser y estar, y se vuelve tan necesario “tomarse” de ellos para así aveces soportar el pasar de los días.

    Me gusta

  2. Liliana, leí tu historia y fue inevitable llorar, estoy pasando por un momento igual de doloroso , hace un año perdimos a nuestra hija Gianella que era nuestra primera ilusión nació prematura y por un sangrado cerebral tuvo un para respiratorio fueron 6 días maravillosos a su lado pero Dios tenía otros planes, creí que moriamos sin ella , y la ilusión volvió de nuevo nuestra bebé arcoiris Ximena llegaba a nuestras vidas, pero duro poco igual que su hermanita nació prematura a pesar que tuvimos todos los cuidados , pero una infección la ataco y 8 días después abrió sus alas, de esto hace 15 dias y pasar nuevamente por este dolor es tan difícil, nacieron en el mismo mes y partieron en el mismo mes, Agosto va ser el me mas lleno de alegría y tristeza por siempre.
    Los propósitos de Dios son inexplicables y nos quedamos con más preguntas que respuestas, un gran abrazo para ti y tu familia, besos al cielo para Sofía.

    Me gusta

  3. Me siento tan identificada mi bebe also sus alitas despues de mes y medio de luchar contra una cadiopatia ahora tendria casi 5 añitos y el dolor es el mismo pero mas llevadero y el año pasado esperaba a mi bebe arcoiris y resulto ser un embarazo anembrionico termine en el hospital para q me practicaran un legrado llena de miedos decidi tener nuevamente a mi bebe arcoiris y llego esta x cumplir 10 meses ahora se q los tiempos de dios son perfectos y se que tiene un plan para cada una de nosotras 😊

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s