De eso que cuentan en las reunioncitas

Y he estado pensando cosas. Cosas que realmente te hacen cambiar la vida en un instante, de esas cosas que te hacen madurar de golpe, ver la vida desde otro ángulo, echar pa’ elante’ a pesar del dolor.

La mujer siempre guerrera, no abandonará la batalla, dará todo aun sin tener fuerzas, dará todo a pesar de las lágrimas.

Y hay historias fuertes, esas que son ejemplo y platica en las minorías, de esas que las conocidas cuentan como novedad en sus reunioncitas, cuchicheando al lado del café y las galletitas.

La muerte: lo que le da ese toque tan peculiar de total atención.

Que se le murió la madre siendo tan joven, que se ha quedado viuda con dos nenes pequeños, que el conocido de la universidad murió antes de los 30. Maldita muerte protagonista, para allá vamos todos sin duda alguna.

Me tocó a mí, a mí que me creía dueña y señora del universo, a mí no me va a pasar, soy sana, soy buena, no hago daño a nadie. Me tocó a mí ser parte de esos ejemplos de vida en los que no quisiera estar inmiscuida… Es extraño, ¿quién manejará los hilos de la vida? Tengo dudas, muchas dudas, y me doy el derecho de tenerlas.

Soy parte de ese grupo de mujeres que ha recibido a un bebé sin vida, las causas como a muchas son distintas, y la verdad ya que importa la forma, la realidad es que mi hijo no está, no está y me lleno de pena, no está y cada vez que lo medito y tengo algún bello o triste recuerdo me lleno de angustia, pero también de amor, porque no lo veré, no lo veré crecer, me perdí de momentos que mi loco corazón de madre ya ansiaba por vivir, no está en este plano terrenal y me he tenido que amarrar fuerte los pantalones y seguir adelante, y aunque hay días que el sentimiento es tan audaz, hay algo dentro de mi, quizá espiritual, quizá un alma adicional a la mía tratando de empujar, y me he tenido que aguantar y he pintado sonrisas de nuevo, justo cuando yo creía nunca más volver a sonreír.

Y me tocó a mí, como a muchas madres, que jamás lo hubiéramos imaginado, nos tocó tener esta relación de madre e hijo, una maternidad diferente y especial, pero siempre única, siempre eterna.

Y hay historias tristes, difíciles, de esas que te ponen la piel chinita, de esas que cuentan las mujeres en las reunioncitas y no queda más, no me enorgullece, desearía nunca haber sido ser parte de ello.

2 comentarios en “De eso que cuentan en las reunioncitas

  1. Igual yo, desearía jamás haber vivido la etapa más cruel de mi vida.. ver partir uno a uno de mis hijos.. ha sido la prueba más difícil de sopotar y al igual que tu siento que ellos “mis quintillizos amados” con su fuerza espiritual me empujan a vivir, a seguir.. a reir en medio de la tristeza que me embaragará para toda la vida.. porque no habrá nada ni nadie que te quite este dolor.. este que se lleva adentro y que a veces quisiera borrarlo para siempre. Pero está allí latente…

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