Cuatro velitas que el viento apagará.

Y lo que parecía imposible e impensable sucedió:  sobreviví sin ustedes mis pajaritos, aprendí a vivir de nuevo.

No fue fácil pero aquí estoy, aquí estamos su papá, hermanos y yo.  Cuatro años han pasado, cuatro sin ustedes o con ustedes allá arriba, con ustedes en el corazón… nuestra extraña historia de amor. La vida siguió sin mis pajaritos y en un inicio fue horrible, dejarlos ir ha sido lo más difícil que he tenido que hacer en la vida, su adiós me dejó rota.

La vida continúa me decían, y así fue, tal cual. Esas palabras me herían de tan ciertas porque en realidad el mundo no paró sin ustedes, no lo hizo.

Y la vida en estos cuatro años se ha ido en pequeños instantes, sus hermanos han crecido tanto, Lucia ya va a cumplir dos años. La vida se nos ha ido entre escuela, las clases en las tardes. Ya no les gusta el tae kwon do, pasamos por el béisbol y la pintura y este año intentaremos fútbol y piano, ya no juegan legos porque dicen son grandes y eso es de niños… Lucia habla mucho y le encantan los zapatos, corretea perros, gatos y le encanta Mickey Mouse.  Navidades, cumpleaños y vacaciones han pasado. Reímos, lloramos, peleamos y nos queremos tanto, aun con nuestras peculiaridades somos una gran familia, una hermosa familia rota y disfuncional, nuestra vida parece normal.

Pero si la gente mirara bien, si mirara muy muy profundo dentro de los ojos hasta llegar al corazón, podrán ver una pequeña paretecita dentro de él donde el tiempo se detuvo, donde aún es septiembre, un eterno septiembre. Porque detrás del trajín de la rutina, las sonrisas y las carcajadas, de los pleitos y las llamadas de atención, de los cansancios y los momentos tiernos en familia aún queda una parte donde el tiempo no avanza, donde no corre el reloj y está esa imágen de dos diminutos bebés en sus cajas blancas y con sus camisetas de superman, lirios blancos y días lluviosos de septiembre.

Y sé que están presentes todos los días, lo sé, están en un abrazo de su papá, en los pleitos y ocurrencias del Rubén y el Fer y en las carcajadas y la manera de descubrir el mundo de Lucía.

El día de hoy han pasado exactamente cuatro años de que los vimos nacer, hemos aprendido a caminar pero aún hay días donde hacen tanta falta,  y en días como este me robo y hago mía la frase de la mamá de Lunita  ” Es que su ausencia está y ustedes no”-  eso arde y quema en lo más profundo, eso resume lo que es pasar un cumpleaños sin ustedes dos. Los extrañamos tanto.

Feliz cumpleaños pajarraquitos de mi corazón, mamá y papá los aman, sus hermanos los aman. Y hoy como desde hace cuatro años prenderemos cuatro velitas que el viento apagará.

cuatro-años

 

 

 

 

 

 

 

Un comentario en “Cuatro velitas que el viento apagará.

  1. Hola, soy mamá de un angelito que esta a punto de cumplir un año de haber partido, por lo que me gustaría escribir algo que fuera publicado en su página, a la cual sigo desde que se fuei principe. Podrían ayudarme comentandome que puedo hacer para que esto sea posible?
    Gracias
    Saludos

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