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El día 30 de noviembre del 2011 después de varias pruebas caseras decidí hacerme una prueba de sangre y me dio positivo, fue uno de los días más hermosos.

Nunca supe a ciencia cierta cuanto tiempo tenía de embarazo, solo se que mi bebé ya se movía, tenía mucha tensión, muchos problemas; el 17 de diciembre me esperaba cita para mi primer ecografía, tenía tanta emoción y estaba feliz de la vida, ese día era sábado y descansaba, así que ilusa de mi quería comprarle ropita. Se me hizo tarde y tuve que ir primero al ultrasonido porque mi suegra estaba esperandome, pasamos a que me hicieran el ultrasonido y me empezaron a preguntar que desde cuando había sentido mi bebé, la cara de mi hermana era de preocupación y supe que algo malo estaba pasando, me dieron la mala noticia de que a mi bebé se le había detenido su corazoncito, no lo podía creer y me dijeron que estaba en todo mi derecho de consultar una segunda opinión.

Decidí ir al seguro y me pasaron a urgencias directamente, aún albergaba una ilusión de que estaban equivocados, ingresé a las 2: 00 p.m, me hicieron otro ultrasonido y efectivamente mi bebé ya había fallecido. Me indujeron el parto para que naciera vía vaginal, para que saliera entero, y para que no dañaran mi matriz.

A las 12:00 p.m nació mi bebé, era una niña y supe que tenía malformación, el doctor me dijo que había sido mejor que se muriera y que la naturaleza era muy sabia; que para qué quería traer a este mundo un monstruo y que era mejor así. Las palabras te hieren, pero yo debía ser fuerte, me preocupaba que mi mamita estuviera enferma y no quería que se pusiera más mal. En el hospital me pusieron en la sala de las mujeres que acababan de dar a luz y fue como si me restregaran mi pena, estuve internada 2 días más, no estuve en el funeral de mi bebé, llegue a casa y ansiaba un abrazo de mi madre, ella me consoló y me dijo que me comprendía como me sentia y que hubiera dado su vida por evitarme este dolor, le dije que no se preocupara, que yo estaba bien, pero no era cierto.

Lo superé y me hice a la idea de que mi Lupita estaba bien con Dios y que a pesar de la falta que me haría, si hubiese nacido viva iba a sufrir; falleció mi madre en el 2013 y el primer sueño posterior a su muerte, le decía que la extrañaba y que quería irme con ella, pero me decía que mejor le iba a pedir a su Padre Santísimo que me mandara la dicha de tener un hijo.

En junio del 2015 me hago una prueba casera y da positivo, aún incredula le digo a mi esposo que no se haga falsas ilusiones y que esperemos la prueba de laboratorio, sueño a mi madre y me vi embarazada, vi que era una niña, y mi madre me decía que ahorita mi bebé era pequeña como una avellana, desperté con alegría y me hago la prueba y sí, sí estaba embarazada, estaba feliz, ilusionada, sabía que con mi bebé iba a tener mi motivo para luchar y ser feliz.

Desde un principio me dijeron que la bebé se quería salir, mi embarazo fue de muchos temores, me daba miedo pensar que podía venir con malformación, hablaba mucho con ella y le pedía que por favor se quedara con nosotros, que la amabamos y que se aferrara a la vida; en septiembre tuve un accidente de carro que me causo un hematoma, guardé reposo y mi Sayuri seguía conmigo, el 15 de noviembre acudí al doctor y me dice que ya no habia rastros de hematoma y que mi niña estaba bien, que no me preocupara, que no había rastro de que se quisiera salir. El 17 de noviembre me dolía el bajo vientre y me daban ganas de ir al baño seguido, algo me decía que eso no estaba bien y a las 2:00 pm acudo al médico. Me dicen que no me preocupara, que seguro era infección lo que tenía, me decía mi hermana que si me llevaban al hospital y le dije que iba a tomarme el medicamento.

A las 3:00 tuve dolores seguidos y no salía del baño, enseguida sentí como una bolsita muy finita empezaba a salir y nació mi bebé de 27 semanas, no sabía que hacer y de pronto escucho llorar a mi nena, la abracé y la estreche y su manita me agarraba los dedos, se la llevó mi hermana en la ambulancia y yo quede en shock, me internaron y me decían que mi princesa estaba muy grave por lo mismo de que era muy prematura y que sus pulmoncitos no estaban maduros.

Yo no creí que Sayuri iba a dejarme, mi única preocupación tonta era que no tenía ni ropa ni nada para recibirla. En la noche me dan la triste noticia que mi hija había partido al cielo y me dejó el corazón destrozado y con una tristeza infinita, aún no lo supero y me sigo preguntando ¿por qué nuevamente a mi? Nos trajo mucho amor y nos cambió la vida, pero nuevamente mis brazos quedaron vacios y aquí sigo, ella tenía fpp el 25 de febrero del 2016, nuevamente la vida me dio la oportunidad de embarazarme y aquí sigo con el corazón ilusionado y con deseos infinitos de abrazar a mi nena, tengo mucho miedo y ¿saben una cosa? La fpp de esta bebita es el 25 feb del 2017. ¿Será que me esta mandando otra vez a mi Sayuri?.

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