Agua Fiestas #pedacitodecieloencasa

Llegó diciembre con su alegría, con sus lucecitas de colores, campanitas que a unísono anuncian buenas nuevas, llegó diciembre con su brisita fresca y con olor a buñuelos y natillas. El comercio abre sus puertas ante la ola de personas que buscan regalar alegría y felicidad a sus seres amados. Me gusta diciembre, la gente es feliz, o por lo menos las sonrisas se notan genuinas por doquier pero hay algo diferente en medio de los armoniosos y apresurados días, soy yo que corro en la dirección opuesta huyendo ante el ambiente abrumador de festividades sin fin.

Lo sé, lo sé, todo iba bien hasta que la aguafiestas salió al ruedo, y lo siento, lo siento de verdad pero en esta Navidad tampoco quiero celebrar, perdóname si con mi energía gris pongo una nube cargada de lluvia al lado del brillante sol pero aún no estoy lista para decorar mi gran árbol y llenarlo de lazos dorados ni decorar pesebres ni cantar villancicos, quisiera estarlo, por más que obligo a mi cuerpo a intentarlo mi corazón y mi alma aún no lo dejan.

No sé cuántos diciembres sigan, o me falten, para que el espíritu de la Navidad de apodere de mí, sencillamente no puedo celebrar la Natividad o nacimiento de un niño que nació hace más de 2000 mil años y al que todos recuerdan mientras mi niño nació hace solo uno y no está aquí y ya me duele el olvido que sin esfuerzo se ha ganado.

Perdón si hoy no puedo escribir aún sobre el amor, la sanación y la reinvención de la vida cuando tengo el corazón aún en carne viva, sangrando en cada palpitar con el solo hecho de pensar que en alguna juguetería hay un osito, un carrusel o un camioncito esperando por mi pequeño pero que nadie jamás irá por él.

Te animo hoy, a pesar de mis líneas tristes, te animo porque esto no será así siempre y lo sé porque estoy viendo en este momento a familias como la tuya y la mía, los veo decorando un árbol llenos de armonía y unidos entre lágrimas y risas y cada uno haciéndole un espacio a su hijo o a su hermano que está justo allí en sus corazones sabiendo que aunque siempre faltará un lugar en su casa eternamente allí tendrá.

Sin duda alguna nuestros hijos faltarán cada día, en cada fecha especial una silla vacía gritará en silencio reclamando su presencia pero sin temor a equivocarme si existiera una cámara que pudiera retratar el alma, allí saldrían ellos en la foto familiar.

Si te preguntas que puedes regalarme en estas fechas especiales te diría que mi mejor regalo será un abrazo sincero, un silencio cómplice de una mano amiga, escuchar el nombre de mi pequeño hijo de los labios sinceros de cualquiera que lo recuerde.

Al parecer soy una aguafiestas algo optimista porque tengo la esperanza de algún día escribir y decirles: Lo logré, aquí estoy llenado mi casa de colores, regalando sonrisas y abrazos calentitos en Nochebuena, con el corazón lleno de únicamente amor por mi chiquitín, aprendiendo a mirar el cielo y sonreír porque él me sonríe desde allá y somos un equipo súper estelar.

Simplemente creo que me terminaré acostumbrando que no estarás aquí como yo quisiera, hijo de mi amor, ni esta ni la próxima ni ninguna de las navidades que vendrán, es mi realidad y algún día doblegaré mi voluntad y lo aceptaré con amor porque simplemente cuando mi amor por ti siga creciendo ya no habrá lugar para nada más.

amor-de-mama

 

Te extrañaré siempre niñito mío, allá donde estás se feliz que algún día te alcanzaré, elefantito de mi amor.

2 comentarios en “Agua Fiestas #pedacitodecieloencasa

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